
El delantero Gabriel Jesús, autor del segundo de los tres goles que Brasil infligió este domingo a Perú en la final de la Copa América, atribuyó su violenta reacción tras ser expulsado al riesgo que corría su equipo sobre el final del partido jugado en el estadio Maracaná.
"Quiero pedir disculpas a quien estaba alrededor. No pensé en herid a nadie, nadie fue herido. pero puse en riesgo el partido. Espero que entiendan", dijo el jugador del Manchester City visiblemente emocionado tras el partido que la Canarinha ganó por 3-1 con un gol de penalti de Richarlison al filo de los 90 minutos.
Tras recibir la segunda tarjeta amarilla, Gabriel Jesus abandonó la cancha visiblemente disgustado haciendo con sus manos un gesto de haber sufrido un robo, y en su camino al vestuario propinó un violento golpe a la estructura del VAR.
"Exageré un poco pero el VAR no cayó", dijo el jugador.
Poco después, sentado, el delantero se vio llorando sin consuelo.
"A falta de 25 minutos, en un encuentro normal hacia el balón ocurre una jugada. Es complicado. Pude evitar la falta. Ya he madurado mucho a la hora de contener mis emociones pero tratándose del título en juego, de la selección, el Maracaná...", expresó el número 9 de la Canarinha.









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