
Se trata de un dato que no por sabido debemos pasar por alto. Los dos mejores jugadores del Campeonato de Europa sub-21 que acaba de terminar son españoles y ninguno juega en España.
Fabián Ruiz, mejor jugador del torneo, que fue subido al Betis por Setién procedente del filial, juega en el Nápoles. Puede decirse que se ha convertido en indiscutible para Ancelotti, que ayer lo felicitó. Tal es así que en el Nápoles ya estiman que su valor de mercado actual es de 50 millones de euros, según Il Mattino.
En cuanto a Dani Olmo, mejor jugador de la final, a los 16 años decidió dejar el Barça para fichar por el Dinamo de Zagreb. Fue una decisión que sorprendió a muchos, porque se le veía un gran futuro aquí, pero también porque el Dinamo no es uno de esos equipos a los que suelen ir los futbolistas cuando salen del Barcelona. Cuatro años después de su partida, Dani ha ido creciendo futbolísticamente hablando de manera lenta pero segura.
Como señala Josep Capdevila en Sport, sus actuaciones no han pasado desapercibidas en Europa. Equipos como el Milan, West Ham, Liverpool o Borussia Dortmund ya se han interesado por su fichaje. Hasta ahora se encontraban con un obstáculo insalvable: El Dinamo de Zagreb no quería vender. Pero ahora la cosa ha cambiado. Los croatas ya han puesto precio a la salida del jugador catalán: 25 millones de euros. Y será difícil que la próxima temporada Dani Olmo siga jugando en Croacia.
Una vez más, salvo honrosas excepciones, como la de Setién antes mencionada, los jugadores españoles, como acontece en otros ámbitos, necesitan demostrar su valía a nivel internacional para que sean valorados por los equipos hispanos, una tendencia que había mermado algo tras los éxitos de 2008, 2010 y 2012 de nuestra selección, pero que volvió a repuntar a partir de 2014.
A pesar de todo, somos optimistas y estamos convecidos de que esta nueva generación de la sub-21 va a acelerar el proceso y nuestros jugadores recibirán el reconocimiento que se han ganado en el campo.
Claro, esto es indisociable de la labor de los entrenadores españoles. Su presencia en banquillos de todo el mundo demuestra que también en esto la materia prima española es de primera calidad.
Luis de la Fuente sigue la estela que dejaron técnicos como Luis Aragonés y Del Bosque y ayudará también a una nueva revalorización de nuestros entrenadores, que se ha visto algo tocada también tras los sonoros fracasos de la selección desde 2014 hasta el Mundial de Rusia.
Los vientos parece que soplan otra vez a favor. Eso esperamos.













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