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El análisis de los datos, el arma secreta del Liverpool

Bruce Schoenfeld Bruce Schoenfeld Jueves, 30 de Mayo de 2019
Ian Graham, director de análisis para el club Credit David Vintiner para The New York TimesIan Graham, director de análisis para el club Credit David Vintiner para The New York Times

Reproducimos parte de un artículo publicado por Bruce Schoenfeld en The New York Times

El club inglés está por terminar una de sus mejores temporadas y con grandiosos resultados en la Liga de Campeones gracias, en parte, a cómo ha hecho sus cuentas computacionales sobre el desempeño de sus jugadores.

 

Jürgen Klopp llevaba apenas tres semanas como director técnico del Liverpool cuando el director de análisis del equipo, Ian Graham, llegó a su oficina con un puñado de papeles. Era noviembre de 2015. Graham quería mostrarle a Klopp, a quien no había conocido hasta ese momento, qué se podía hacer con su trabajo y esperaba persuadirlo para que lo aprovechara.

 

Graham puso los papeles sobre la mesa y empezó a hablar sobre un partido que Borussia Dortmund, el club alemán que Klopp había dirigido antes de unirse al Liverpool, había jugado la temporada anterior. Hizo notar que Dortmund tuvo muchas oportunidades en contra del Mainz, un club más pequeño que terminó en undécimo lugar de la tabla, y aun así el equipo de Klopp perdió 2-0. “Ah, ¿viste ese juego! Fue una locura, los estábamos aniquilando. ¡Lo viste!”, le dijo Klopp.

 

Graham no había visto el partido, pero cuando Liverpool estaba debatiendo unos meses antes quién debía remplazar al anterior director técnico, Graham alimentó un modelo matemático computacional que construyó con todos los pases, tiros y barridas de los jugadores de Dortmund durante la gestión de Klopp. Luego evaluó todos los partidos de Dortmund según cómo sus cálculos revisaron el rendimiento de los jugadores. Fue un resultado impresionante: Dortmund terminó en séptimo lugar de la tabla de la Bundesliga durante la última temporada de Klopp ahí, pero el modelo de Graham determinó que según su rendimiento debería haber terminado en segunda posición. La conclusión de Graham fue que la temporada no terminó como debía ser, pero que no fue para nada culpa del entrenador: Klopp solamente había estado a la cabeza de uno de los equipos con menos suerte en los años recientes.

 

En el futbol la suerte llega a tener mucha mayor influencia que en otros deportes. Los goles son relativamente poco frecuentes; en la Liga Premier inglesa el promedio es de tres por partido. Entonces el que un disparo termine dentro de la red o justo arriba del travesaño tiene un efecto más pronunciado en el resultado final que en el beisbol un  intento de jonrón conecte para cuadrangular o no, o que un corredor de la NFL avance las yardas necesarias para tener otra primera y diez.

 

Graham le mostró a Klopp sus análisis de otro partido de Dortmund, contra Hannover. Las estadísticas favorecían aún más del anterior club del alemán: dieciocho tiros a portería contra siete de Hannover; 55 movimientos con balón en el área en comparación con trece, y once disparos desde la lateral comparados con tres. “Perdieron 1-0”, le dijo Graham, “pero tuvieron el doble de oportunidades…”.

 

Klopp casi le grita: “¿Viste ese partido!”.

 

“No, de hecho…”-

 

“¡Los estábamos aniquilando! Nunca he visto algo así. Debimos haber ganado. ¡Ah, lo viste!”.

 

Graham no había visto ese partido tampoco. Le hizo saber a Klopp que en realidad no había visto ninguno de los partidos del Dortmund en esa temporada, ni en vivo ni en video. No había sido necesario; a menos, claro, que hubiera querido experimentar los actos de atletismo impresionantes que tiene el futbol o el drama de dos equipos que quieren ganar, las razones por las que casi todos los aficionados ven algún deporte. Para entender qué pasó, Graham solo necesitaba ver los datos.

 

El análisis de datos se ha vuelto relevante para planear tácticas en el beisbol o baloncesto profesionales en estos últimos años. Posiblemente vaya a tener un impacto igual de pronunciado en el futbol, que no ha dependido tanto de estadísticas para determinar jugadas. Graham —quien tiene un doctorado en Física Teórica por la Universidad de Cambridge— construyó su propia base de datos para revisar el progreso de más de 100.000 jugadores de todo el mundo.

 

Al recomendarle al Liverpool qué jugadores intentar contratar y luego cómo aprovechar mejor a los recién llegados, ha ayudado a que el club inglés, que alguna vez fue tan exitoso quede, de nuevo, a un paso de la gloria.

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Texto extraído de un reportaje de Bruce Schoenfeld en The New York Times

 

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