
No es entendible el silencio que mantiene el Gobierno, y en particular el CSD, en torno a la nueva Champions que planean ECA y UEFA.
Decimos inexplicable porque es cuantificable el daño que la nueva competición europea irrogará a la liga española, al igual que a las demás ligas europeas.
El Gobierno español no puede excusarse en que se trata de un asunto privado. En absoluto. Baste recordar que la RFEF, en este caso a través de LaLiga, organiza por delegación de la Administración Pública la liga de fútbol profesional.
Es tan claro esto que no se explica el silencio de nuestros gobernantes, en especial del ministro José Guirao y de la presidenta del CSD, María José Rienda.
Ya hay estimaciones según las cuales los ingresos por TV del fútbol profesional alcanzarían, en el mejor de los casos, el 50% de la cota actual.
Y es que esa merma de recursos afectará, no sólo a los clubes profesionales, sino al fútbol de base y a todos los sectores del deporte que se benefician indirectamente.
Es más, el daño alcanzaría a otros sectores económicos que giran en torno al fútbol, como los medios de comunicación, la hostelería, bares y restaurantes, etc…
Como se ve, el asunto es grave en el deporte pero trasciende al mismo para afectar a otros sectores económicos.
El fútbol español supone ya el 1,37% del PIB nacional y da trabajo a 184.626 personas. Así lo desveló un informe PwC sobre el peso del deporte rey en la economía. Las cifras contrastan con el 0,75% del PIB del año 2013, cuando empleaba a 146.309 trabajadores.
El fútbol es mucho más que ocio, pasión y goles. El deporte rey es también el televidente que paga por ver su partido, el espectador que va al estadio, el trabajador que acude cada mañana a su oficina en un empleo relacionado con las porterías y que rellena su declaración de la renta o la camiseta oficial que pide un niño en la carta de los Reyes Magos. Es, en definitiva, una "industria que genera riqueza y la reparte", aseguraba recientemente Javier Tebas, presidente de LaLiga, para dar paso a las grandes cifras del fútbol profesional.
Por la misma razón, decíamos hace escasas fechas que tampoco entendíamos por qué Luis Rubiales, presidente de la RFEF, evitaba criticar la nueva competición europea, es decir, evitaba criticar a Ceferin.
"No hay ninguna Superliga. Es que no la hay. Lo que hay es un momento de plantear modelos, hay uno sobre la mesa y se está escuchando a todos. Lo harán con todos los que formamos parte del fútbol y es la primera vez que escuchan a todos los que formamos parte. También se negaban de forma muy vehemente hace muchos años cuando se cambió el modelo de Copa de Europa a Champions League. Hoy es una competición modélica. Seguramente la mejor del mundo. Es algo que se implementará en el año 24-25 y con las ideas de todo el mundo", dijo Rubiales, según publicó recientemente Sergio Fernández en Marca.
Estas declaraciones de Rubiales son muy preocupantes porque reflejan que no va a plantear batalla en la UEFA sobre una cuestión que, a juicio de las ligas nacionales y de los principales analistas, es trascendental para el fútbol profesional europeo.
Sin ir más lejos, el pasado lunes, Javier Tebas, presidente de LaLiga, manifestó en Gol Televisión que está “preocupado, es un proyecto para 2024. Hablan de una reforma de la Champions, pero realmente es una nueva competición. Cambian el ADN de la Champions, las ligas eran la fase previa para clasificarte para la Champions. No será así, solo cuatro equipos accederían vía su liga en toda Europa. Se establece una serie de clubes que siempre van a estar en esos 32. Estoy un 7-8 en nivel de preocupación”.
Sobre la pregunta de si la Liga corre peligro, Tebas fue contundente: "Sí, sin duda. Hoy la prensa italiana ya habla de que algunos equipos de su Liga podrían parar. La ECA la dominan 10 clubes, entre ellos Barcelona y Real Madrid, el resto se dejan llevar. La UEFA no puede hacer esto (la SuperChampions), y queremos convencer a las instituciones de que esto no puede llevarse a cabo. Nosotros trabajamos esta estrategia, y los políticos tendrán que entrar en este asunto".
Y añadió “Cambia el modelo audiovisual en Europa con la nueva Champions. Habrá menos dinero que repartir entre todos los clubes y se repartirá entre los 4 que van a la Champions. En 4 o 5 años, la desigualdad será enorme. Tipo lo que pasa con la Euroliga y la ACB. Entre otras cosas, bajará el salario de los jugadores, en general”.
Todas las miradas del fútbol profesional español apuntan a Rubiales, en concreto a cuál va a ser su posición oficial ante la UEFA cuando llegue la hora de la verdad en este tema, pero también al ministro José Guirao y de la presidenta del CSD, María José Rienda, cuyo silencio es altamente preocupante.























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