
Dramática es la situación que vive el basquetbolista argentino Diego Gerbaudo, tras haberse detectado una prueba positiva de dopaje el 21 de mayo de 2018, sin que a esta fecha el Tribunal Nacional Disciplinario Antidopaje se hubiese expedido sobre la sanción aplicable.
Gerbaudo había tomado un té de coca, cuando jugaba para Salta Basket , el equipo del norte de Argentina que lo tenía contratado pero que desde que la muestra de orina diera positiva por dopaje, no le abona el salario a causa de no poder jugar y se ampara en una cláusula de suspensión del contrato.
"Si hubiera sabido que no podía tomar el té, no lo tomaba. Era el último partido de la temporada, hace un millón de años que juego... Le pregunté a quien estaba a cargo del control si hacía falta declarar que había ingerido el té, pero me dijo que no me podía contestar. Entonces, le consulté al kinesiólogo del equipo, quien me dijo que no era necesario. Terminé cometiendo un error grave. A la distancia pienso por qué no me interioricé más", se lamenta Gerbaudo en un reportaje concedido al diario Clarín.
La muestra de orina del jugador fue llevada a Madrid para ser analizada en el laboratorio de la Agencia Española de Protección a la Salud en el Deporte. Allí se arribó al resultado de "analítico adverso" -tal la denominación del positivo- por un metabolito de la cocaína, comunicación que fue recibida por la Comisión Nacional Antidopaje.
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Esta sustancia está calificada entre las "drogas no específicas", acarrea una suspensión provisional automática de parte del Tribunal Nacional Disciplinario Antidopaje.
Por problemas presupuestarios y burocráticos, los miembros del Tribunal Nacional Disciplinario Antidopaje dejaron de atender los casos sometidos a su decisión, por falta de pago de sus honorarios. El caso de Gerbaudo es sólo uno de tantos que han quedado sin resolver durante el último año. Actualmente, la sede del órgano disciplinario fue derivada a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, pero este caso como el de tantos otros permanece en un limbo sin definir una sanción definitiva sobre pruebas positivas de dopaje.
El jugador debió recurrir al asesoramiento de la Asociación de Jugadores de Básquetbol, pero su situación es desesperante ante la falta de certezas y la caída de su contrato profesional con el club Salta Basket, resultando que a causa del estado de indefinición que le impide jugar tras la suspensión automática por dopaje, también debió abandonar la vivienda que ocupaba.
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*Publicado en www.clarín.com













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