F: RTVELa urgente necesidad de modificar la Categorización de Clubes a efectos de la Indemnización por Formación de la FIFA
La indemnización por formación, o “training compensation” en inglés, es un concepto de actualidad, aireado en
prensa deportiva y manejado habitualmente por los abogados especializados en derechos de formación. ¿En qué consiste?
La indemnización por formación se recogió en el Reglamento FIFA sobre el Estatuto y la Transferencia de los Jugadores (artículo 20, Anexo 4). Ésta se creó con la finalidad de compensar a los clubes formadores que perdiesen jóvenes talentos contribuyendo así a proteger la vital labor de los clubes de fútbol base y cubrir de esa manera sus gastos en la formación del jugador. Para cuantificar dicha pérdida, la FIFA creó unos parámetros y categorías a nivel mundial que reflejasen de manera fidedigna el status de cada club.
Esta figura, como su nombre indica, consiste en una indemnización que se paga a los clubes que hayan participado en la formación de un jugador de fútbol profesional. Por todo lo que antecede es fundamental tener claro cuándo se genera y, en este contexto, los supuestos que abarca son:
1) Cuando un jugador firma su primer contrato de profesional; y
2) Por cada transferencia de un jugador profesional hasta el fin de la temporada en la que cumple 23 años.
Quitando la jurisprudencia de la “cadena”, su funcionamiento no es muy complejo y lo común es que se reclame en casos en los que el jugador decide salir libre a otro club. Es decir, en casos en los que el traspaso supone 0 euros al club adquiriente. En el caso de que haya un traspaso con cantidades de dinero u otros conceptos económicos (porcentajes sobre una futura transferencia, variables de rendimientos, etc.), la indemnización se encuentra incluida en esos conceptos y por tanto no se puede reclamar.
La FIFA, mediante diversas circulares, ha ido desarrollando los criterios para cuantificar la indemnización a pagar. Para ello, divide a los clubes en 4 categorías, estando exenta del pago la cuarta categoría, que es la más baja. Asimismo, la división de los clubes se hace a nivel de confederación. Es en este punto donde podemos observar que la CONMEBOL y la UEFA son las únicas confederaciones con clubes de categoría 1, la más alta y, por tanto, la que más paga. Estos criterios se hacen en función de la división en la que juega el club, sus medios y al ámbito geográfico al que pertenece.
En la categoría 4 se suelen situar equipos en categorías amateur, de escasos recursos económico-deportivos, de bajo o nulo desarrollo de las categorías inferiores y/o pertenecientes a ligas con una organización muy básica. Es muy corriente que se categoricen así a los equipos de países que no solemos ver en los Mundiales como pueden ser Eritrea, Haití o Islas Feroe. Por otro lado, en los países que lideran el deporte rey, esta categoría 4 empieza en las divisiones inferiores de su competición nacional. En España, por ejemplo, esta categoría 4 se empieza a aplicar a partir de Tercera División.
En este sentido, los clubes de la categoría 1 de la UEFA, que suelen ser aquellos en primera división, deben pagar 90.000 euros por temporada y en Sudamérica la cifra asciende a 50.000 dólares para la misma categoría 1. Sin embargo, resulta un poco sorprendente que, al revisar los contenidos de la circular 1582 de la FIFA, se pueda comprobar que ciertos países con desarrollo notable del fútbol tienen categorías muy bajas de formación.
Los dos primeros ejemplos vienen de Asia y serían los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Éstos cuentan con sólidos proyectos de formación y academias desarrollándose por varios lugares del globo terrestre. Además, ambos han hecho inversiones considerables dentro del propio territorio en cuanto a clubes y están obteniendo resultados muy visibles. El caso de los Emiratos Árabes es especialmente destacable ya que ha sido el país organizador y la sede del último Mundial de Clubes de la FIFA.
Los clubes de Arabia Saudí, como veremos más adelante, han hecho un gasto espectacular en traspasos durante el año 2018 y vemos curiosidades como que durante la temporada 2017/2018 se hizo un programa de colaboración con LaLiga que trajo a varios jugadores saudíes a clubes de Primera y Segunda División en España. En estos dos países el nivel de sus clubes no sobrepasa la Categoría 3 de la Confederación Asiática.
Si revisamos otros países del continente, encontramos a la Superliga de China que está siendo protagonista en las ventanas de los mercados de invierno y verano. En esta liga se están pagando cifras de traspaso y salarios al alcance de muy pocos que han seducido a jugadores de primer nivel. Por ello se pueden encontrar en muchos de sus clubes a estrellas consolidadas como Lavezzi, Carrasco o Hamšík. En China el nivel de sus clubes tampoco va más allá de la Categoría 3.
Si tenemos en cuenta que en la UEFA la misma categoría 3 paga 30.000 euros, veremos que la comparativa no tiene sentido y que afecta a la competitividad de los clubes europeos, perjudicando especialmente al fútbol base. Poniendo otro ejemplo, a día de hoy, un club de National League en Inglaterra (quinta división y categoría 3 por defecto) paga más del triple de indemnización que el Beijing Guoan que ha pagado más de 10 millones de euros por el traspaso de Jonathan Viera.
Sin embargo, el caso más impactante sería el de los clubes de la MLS que se encuentran clasificados, sin excepción, en la categoría de formación 4 de la CONCACAF. Estamos hablando de la liga profesional más importante de EE.UU. y en la cual han participado jugadores del nivel, notoriedad y caché de Ibrahimovic, Villa, Pirlo o David Beckham.
No parece razonable que equipos de gran presupuesto como el Houston Dynamo o el L.A. Galaxy estén considerados como clubes categoría 4. Se antoja muy complicado que clubes de segundo o tercer nivel de Europa puedan retener talento si el sueño americano aparece en forma de contrato. Más aún cuando no se obtiene un solo euro por los gastos incurridos por el club formador. Por tanto, se puede llegar a una peligrosa conclusión y es que, por lo general, no resultará rentable formar a un jugador si luego va a ir a jugar a un sitio donde no se grava la formación.
Igualmente, es evidente que la MLS ha crecido sustancialmente durante los últimos años y los criterios, que pudieron tener un sentido en su día, ahora sencillamente ya no se entienden. En primer lugar, correspondería analizar los recursos de los clubes, en términos de infraestructuras y presupuestos, para revisar esta clasificación y para determinar si estamos ante una liga de bajo nivel o no.
Observamos así que hay clubes que cuentan con plantillas con grandes jugadores de renombre e internacionales con su selección. De otro lado vemos que hay equipos de la MLS que cuentan con un equipo B como son el Portland Timbers o el vigente campeón; el Atlanta United.
En segundo lugar, atendiendo al nivel de los estadios como criterio influyente de categorización, la MLS cuenta con estadios de gran capacidad (hasta 70.000 espectadores) y modernidad al mismo nivel, o mejor, que el de Europa. Asimismo, vemos que el personal de los clubes está profesionalizado y que cuentan con medios más que suficientes para la correcta formación de jugadores.
Si echamos un vistazo a los sponsors, y siguiendo con el tema de los estadios, veremos que los clubes cuentan con el naming de grandes empresas internacionales como vehículo de patrocinio, como pueden ser los casos del Mercedes-Benz Stadium o el Red Bull Arena. Incluso encontramos franquicias que tienen el mismo patrocinador que equipos de Europa de primer nivel como es Red Bull en Nueva York. De igual manera, la marca Adidas viste a la gran mayoría de los clubes y la propia MLS está consiguiendo difusión mediante acuerdos televisivos de cierta importancia.
Retomando las figuras que participan en la competición, las que surgen en los banquillos no son menos desdeñables que las que están en la cancha, con nombres importantes como: Frank de Boer o Schelotto. Por tanto, es más que acertado afirmar que no estamos ante una liga amateur.
Finalmente me ha parecido muy interesante el informe que hizo la FIFA sobre el mercado de traspasos en 2018. Éste ha sido redactado por el departamento de FIFA-TMS y arroja cifras muy reveladoras. La primera es que la U.S. Soccer Federation de Estados Unidos es la asociación con mayor número de transferencias y el segundo país que más ha gastado de su Confederación con 117 millones de dólares. Del mismo modo, impresiona observar que Arabia Saudí ocupa la séptima plaza en la clasificación de los países que más gastaron en traspasos en el mundo, con un total de 173.9 millones de dólares de gasto en 2018.
No obstante, lo más destacado de este estudio sería el hecho de que Estados Unidos es el país con más aplicaciones de traspaso menores del mundo. El total de aplicaciones asciende a 424 en total por 341 del segundo país (los Emiratos Árabes Unidos a una distancia significativa).
Si tenemos en cuenta los supuestos de indemnización por formación y que la MLS se nutre ocasionalmente de jugadores de países de Centroamérica como Guatemala, Honduras o El Salvador, vemos que muchos de estos clubes, más débiles en un sentido económico y con menos recursos, no dispondrán de medios para retener a sus mejores jugadores. En sentido contrario, si un club guatemalteco de nivel 2 de la CONCAFAF contratase a un jugador estadounidense o de un país tercero de la MLS, en los supuestos del citado artículo 20, éste tendría que pagar una indemnización, no así a la inversa.
En esta línea, la MLS ya ha conseguido captar jugadores de la propia Liga Española en los últimos años. En varias ocasiones, los traspasos han sido por cantidades millonarias y en otros, con jugadores muy jóvenes, directamente gratis. En ambos casos, Centroamérica y España, es muy difícil justificar que estos jugadores se vayan a coste cero a una liga como la MLS no indemnizándose a los clubes que sufren esta pérdida y que han participado e invertido en la formación del jugador.
Por estos motivos, parece necesario que la FIFA proceda a un análisis de la situación y a un intento de revisión/actualización de los criterios que determinan estas categorías. Dicha revisión debe ser hecha, naturalmente, en base a criterios objetivos como:
i) la realidad económica de cada país,
ii) el nivel de la competición nacional,
iii) el mercado de traspasos de los clubes afiliados a nivel nacional e internacional,
iv) el poder adquisitivo de los clubes o su presupuesto anual,
v) el ránking de la selección nacional,
vi) la infraestructura de los clubes incluyendo a los equipos filiales, el personal e instalaciones, y
vii) el alcance o difusión de su competición nacional en los medios.
La competencia de la FIFA para dirimir sobre esta cuestión parece estar clara al estar estas ligas organizadas por asociaciones miembro de la propia FIFA. Igualmente, los clubes participantes en estas ligas aceptan la jurisdicción de FIFA en sus traspasos internacionales con la emisión del CTI (Certificado de Transferencia Internacional) y el uso del sistema FIFA-TMS. Por consiguiente, la FIFA está legitimada para tomar cartas en este asunto en colaboración con cada Asociación o Confederación. Tampoco se debería dejar de consultar a otros actores relevantes como son los clubes, sus jugadores y las propias ligas.
De no proceder con esta revisión, los criterios actuales podrían provocar problemas a los pequeños clubes que perderían su modesta inversión sin ningún tipo de retorno. Además, sin un marco jurídico adecuado a las circunstancias, veremos que las diferencias entre pequeños y grandes clubes tenderán a crecer provocando una desigualdad considerable y creciente y una pérdida de competitividad de los torneos nacionales. Todos terminarían perdiendo.
Como conclusión, ahora que se está estudiando la reforma del sistema de transferencias y que parece un tema primordial para la administración de Infantino, convendría que el Task Force, que revisa dicho sistema para mejorarlo, incluyese en su lista de tareas este asunto en concreto. Llegados a este punto conviene recordar que, en la reunión de septiembre de 2018 en Londres, el FIFA Football Stakeholders Committee hizo mención sobre posibles mejoras en el sistema de la indemnización por formación (sin especificar a cuáles se refería y abriendo el debate). Así que se está a tiempo de encauzar la situación y tomar medidas que protejan a todos los implicados.


















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.28