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El miércoles a las 13.00 del mediodía se dieron a conocer los nombres que conformará la selección catalana para enfrentarse a Venezuela el próximo lunes 25 de marzo, en los que se encuentran varios ausentes por motivos aparentemente deportivos, concretamente: Sergio González, Jordi Masip y Rubén Alcaraz (Valladolid), Álex Moreno y Alberto García (Rayo Vallecano), y Álex Gallar y Enric Gallego (Huesca).
El primer problema parece ser la fecha, puesto que aún siendo fecha FIFA, la cual llevaba tiempo reclamando la selección catalana para disputar un partido, recae en unas fechas delicadas para los tres clubes que son llamados a desprenderse de sus jugadores, puesto que dos de ellos se encuentran actualmente en zona de descenso y al tercero de ellos tan solo le separan cuatro puntos.
Para inquirir en la problemática, (aunque algunos quieran dotarlo de decisión política por encima de la deportiva) la opinión popular tiende a entender que no acudan los futbolistas por riesgo de lesión a estas alturas de la competición con tanto en juego, pero no el caso del técnico del Valladolid, Sergio González. Pues bien cierto es que el riesgo de lesión que podría sufrir el director técnico aparentemente es ínfimo, pero por lo contrario habría que tratar en primer lugar la igualdad, el porque al míster sí se le permite acudir y los jugadores no, y en segundo un conflicto de intereses, ya que Sergio González seria entrenador de jugadores que le son competidores directos al Valladolid, lo que podría acarear especulaciones, por ejemplo de por que carga de minutos a jugadores del Rayo y da descanso a jugadores del Betis, rival en la próxima jornada 29 de los de la franja.
Finalmente, se presenta una última cuestión diferencial de la selección catalana, su no oficialidad, como ya calificó en su momento el Tribunal Constitucional. Hecho que la diferencia de la selección nacional, a la cual tal y como establece el art.46 de la vigente Ley 10/1990 del Deporte, los deportistas federados seleccionados tienen la obligación de acudir a dicha convocatoria, que de ser incumplida acarrearía una sanción muy grave tipificada en el artículo 76 de la misma, pudiendo ser sancionado el deportista en cuestión con inhabilitación, suspensión o privación de la licencia federativa temporal o definitivamente, según lo establecido en el art.79. Dicha obligación no existe en caso de selecciones no oficiales, lo que dota de más poder a los clubes y de libertad absoluta para decidir si desprenderse o no de sus jugadores.
¿QUÉ SERÁ DE LOS CLUBES?
La mejor liga del mundo para algunos, para otros una de las mejores y para mi, personalmente, la culpable de todo este embrollo.
No me malinterpreten, por un lado nadie podrá discutir que estamos ante un problema que reviste pinceladas políticas, le pese a quien le pese, y por otro que es el mejor reflejo de la alta competitividad instaurada en la parte baja de la tabla.
Los equipos parece que no se resignan a la idea de descender, con toda la razón del mundo, puesto que al final se trata de luchar por seguir en una liga que permite soñar a los clubes; a los grandes y a los pequeños.
Mientras escribo estas líneas me pregunto ¿que culpa tienen de todo esto los clubes?
Porque sencillamente creo que todo se puede entender si uno centra la vista en lo deportivo, al margen de sentencias, normas o la propia política. Si uno se pregunta por el deber que tiene el club con el aficionado se podrá llegar a comprender como una suerte de encomienda o una misión de velar por el esfuerzo, por seguir creyendo hasta el final y emplear para ello todos los medios de los que dispone un club, y si esto es así ¿acaso no deberíamos el resto de aficionados, de este maravilloso deporte que es el fútbol, apoyar al eslabón más débil?
Para ser completamente honesto, creo que en la no oficialidad reside la solución a este conflicto y en cambio pese a tener una posible solución, me he encontrado ante una lectura diferente.
A lo mejor hay compromisos con tus aficionados, con la gente que te sostiene día a día que pueden terminar colisionando irremediablemente, porque cuando estas abajo, cerca de abandonar una liga que te permite crecer y soñar, lo deportivo, lo que es y siempre será el fútbol, cobra la importancia que siempre tuvo, es decir, todo; y quizás este sea el precio que hay que pagar por poder participar en nuestra liga.
Al final habrá opiniones para todos los gustos, de eso no me cabe la menor duda, pero cuando acabe la temporada será el club y su afición la que se reirá y se abrazará en el éxito o por el contrario llorará desconsoladamente ante el fracaso y sólo entonces al margen de todo el ruido exterior cabrá preguntarse ¿qué será de los clubes?
Eric Jara Lliteras
Estudiante Master Universitario Derecho Deportivo UEM-Escuela Universitaria Real Madrid
Carlos Marroquín Romera
Estudiante Master Universitario Derecho Deportivo UEM-Escuela Universitaria Real Madrid
















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