
El control de su imagen parece un argumento que pesará en la firma de su futuro contrato, que todo el mundo da por hecho que será con el Real Madrid.
Como saben los lectores de IUSPORT, Kylian Mbappé ha tenido un enfrentamiento con la Federación Francesa motivado por determinados patrocinios que esta entidad tiene concertados y que entran en conflicto con otros suscritos por el jugador y también por cuestiones ideológicas.
Coca Cola, KFC o Belin representan comida rápida que contrasta con la campaña que el delantero dirige con su asociación Inspired by KM para promocionar una alimentación equilibrada entre los adolescentes.
BetClic, una casa de apuestas de internet, causa a su juicio problemas importantes entre los jóvenes de los barrios más modestos del país, como su Bondy natal, una ciudad dormitorio de las afueras de París.
Coca Cola, KFC, Belin o BetClic son patrocinadores de segunda fila de la selección francesa, lo que les da derecho a contar con la imagen de los jugadores convocados por Didier Deschamps. Pero Mbappé, que ya ha demostrado que presta una atención peculiar a su imagen, se niega a acudir a las convocatorias de aquellas.
Algunas de esas marcas llamaron a la puerta de Mbappé con cheques importantes, de más de 6 millones de euros, pero se encontraron con el rechazo del futbolista.
Para evitar el conflicto, Mbappé lleva meses pidiendo, en vano, poder participar en la elección de los patrocinadores. Ante el silencio de la Federación Francesa de Fútbol (FFF) había que tensar la cuerda y la estrella nacional se ha negado esta semana a participar en acciones con alguna de esas marcas.
La abogada del jugador, Delphine Verheyden, lleva meses avisando de este descontento. Para ella, el documento que el futbolista firmó en marzo de 2017, con motivo de su primera convocatoria con la selección, es papel mojado.
El documento implica que cada marca puede utilizar a tres futbolistas, con la idea de que se vayan rotando. Sin embargo, el nombre de Mbappé figura casi siempre en sus peticiones, al igual que los de Antoine Griezmann y Paul Pogba. Son rostros que venden. El del parisiense, cada día más y está harto del asunto.
La abogada del jugador considera que ese documento carece de fuerza vinculante en cuanto a los derechos de imagen en la actualidad.
Operaciones caritativas
El jugador, a través de sus representantes, puntualiza que no quiere más dinero. Todo lo que se embolsa procedente de la Federación lo dona a asociaciones caritativas.
Para Mbappé, el problema figura en que su imagen esté asociada a marcas con quienes no está conforme. Una política que aplica a su propio negocio, en el que a diferencia de otros jugadores que multiplican los patrocinios, los vende a cuenta gotas.
De esta forma, el jugador, que tiene acuerdos con Nike, la marca de relojes Hublot o el desarrollador de videojuegos EA Sports, evita devaluar su imagen y se asegura contratos más lucrativos. Y, al tiempo, procura que los patrocinadores estén acordes con su modo de vida, indican sus representantes.
"Paso la mayor parte de mi tiempo filtrando las peticiones de patrocinadores (...) para encontrar las que son poco usuales pero caras", aseguraba hace unos meses su abogada a L'Équipe.
El futbolista aceptó respaldar a la marca de alimentos para niños Good Goût o a la enseña japonesa de productos de belleza masculina Bulk. Pero esa colaboración apenas duró unos meses.
¿Podría rebelarse en el Real Madrid?
El control de su imagen parece un argumento que pesará en la firma de su futuro contrato, que todo el mundo da por hecho que será con el Real Madrid.
Es sabido que los jugadores firman con los clubes dos contratos, uno laboral y otro sobre los derechos de imagen.
Cuando firmó en 2017 un acuerdo con el PSG para cinco años, cedió su imagen al club. Con el tiempo, a medida que su estatura de estrella ha ido creciendo, ha ganado peso a la hora de elegir con qué patrocinadores del PSG quiere asociarse.
Tanto si renueva por el PSG, improbable, como si firma por otro club, Mbappé quiere que, a partir de ahora, su imagen sea solo suya, algo que solo las grandes estrellas, como el argentino Lionel Messi, pueden permitirse.
El Real Madrid ya conoce perfectamente esta problemática, pues no es la primera vez que se topa con un caso de estos. Llegado el momento, negociará los derechos de imagen con el jugador, si es que no lo tiene ya cerrado, pero descarta totalmente que se dé un caso de rebeldía como el sucedido con la Federación francesa.





















