
Antes del partido en el Villamarín, la hinchada alemana fue conducida al estadio en grupo y escoltada por la Policía, momento en el que se produjo un conato de enfrentamiento con grupos de aficionados béticos y el ultra alemán fue detenido al enfrentarse y agredir a un agente policial.
Los incidentes protagonizados este miércoles en Sevilla por hinchas del Eintracht de Fráncfort y del West Ham United se han saldado sin heridos ni denuncias y con la detención de un ultra alemán por agresión a un policía en los prolegómenos del partido de Liga Europa de su equipo ante el Betis en el Benito Villamarín, informa la Policía.
Aunque la jornada culminó con una pelea con palos y lanzamiento de sillas y vasos en el centro de la ciudad entre ultras alemanes, que habían terminado ya su partido ante el Betis, y británicos, en la víspera de hacerlo contra el Sevilla, ya se habían registrado incidentes en los alrededores del estado bético, en el barrio de Heliópolis.
En una de las calles de esta zona, una de las de mayor afluencia de hinchas por ser aledaña al Villamarín, se produjo la detención del ultra del Eintracht antes del inicio del partido ante el Betis por agredir a uno de los policías de los 350 que formaban parte del dispositivo de seguridad de 750 dispuesto por la subdelegación del Gobierno en Sevilla.
Este dispositivo reforzado, pese a la prevención de la UEFA de ubicar los partidos de los equipos sevillanos en fechas consecutivas, se prolonga desde el pasado martes hasta la noche de este jueves cuando termine el duelo de Liga Europa entre el Sevilla y el West Ham por la coincidencia en la ciudad hispalense de tres mil hinchas alemanes y otros tantos ingleses, además de los que hayan podido desplazarse sin entrada.
Primero fueron los alemanes del Eintracht en su partido contra el Betis y, posteriormente, su encontronazo con tintes de batalla campal con los ingleses del West Ham, que habían llenado las muchas horas desde su llegada a Sevilla hasta la noche del miércoles con litros y litros de cerveza, como bien pudo comprobar cualquier viandante sevillano.
Antes del partido en el Villamarín, la hinchada alemana fue conducida al estadio en grupo y escoltada por la Policía, momento en el que se produjo un conato de enfrentamiento con grupos de aficionados béticos y el ultra alemán fue detenido al enfrentarse y agredir a un agente policial.
Posteriormente, este clima y los conatos de pelea en la zona de Heliópolis hicieron que comerciantes de la zona cerraran sus establecimientos antes de un partido en el que no se produjeron incidentes y que transcurrió con normalidad en las gradas del Benito Villamarín.
Los tres mil aficionados del Eintracht de Fráncfort fueron conducidos al término del partido por la Avenida de la Palmera y por el Paseo de las Delicias, paralelo al río Guadalquivir, hacia el centro de Sevilla, aunque en un establecimiento cercano a la plaza de toros de La Maestranza es donde estaban concentrados los ultras ingleses en un pub.
Una vez que habían recorrido la distancia aproximada de más de tres kilómetros que separa el Villamarín de la zona de los incidentes, escoltados por furgones policiales, un grupo de ultras alemanes con palos avistó donde estaban los ingleses, aceleró el paso y empezó la batalla campal entre radicales, que fueron dispersados por la Policía y se desperdigaron por el centro de Sevilla.




























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