
Siguiendo con el análisis de la nueva ley del deporte cuyo anteproyecto fue aprobado por el Gobierno el pasado viernes, cabe destacar la obligatoriedad que se impone a las federaciones de dotarse de un plan estrátegico.
La nueva Ley pretende -dice- potenciar el deporte federado, entendidas las federaciones deportivas como entidades que colaboran con la Administración en la promoción y fomento del deporte, dotando a las federaciones de mejores mecanismos para poder desarrollar su actividad.
Uno de esos instrumentos son los Programas de Desarrollo Deportivo, que permitirán a las federaciones disponer una planificación plurianual de acuerdo con los recursos que puedan percibir del Consejo Superior de Deportes, y que se trata de una de las grandes demandas de los últimos años, que deberá dejar su cuota de espacio a las modalidades deportivas practicadas por personas con discapacidad cuando se haya producido la integración prevista en el artículo 5 de la presente Ley.
Además, la ley vincula estos Programas a la necesidad de elaborar un Plan Estratégico con el objetivo de que las federaciones dirijan su actividad desde el inicio y puedan ejecutar de manera adecuada los Programas de Desarrollo Deportivo.
La nueva ley introduce así el concepto de planificación deportiva, con la intención de conseguir la maximización de los recursos disponibles, y encauzar el trabajo federativo más allá del corto plazo, generando de manera adicional un atractivo para las empresas y deportistas que deseen vincularse a una entidad federativa cuyos objetivos están definidos desde un primer momento y enmarcados en un recorrido temporal determinado.


















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