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Los Juegos Panamericanos y los retos para el deporte en el Perú

José Antonio Abanto Valdivieso José Antonio Abanto Valdivieso Viernes, 11 de Enero de 2019

[Img #86540]Entre el 26 de julio y el 11 de agosto de 2019 y el 23 de agosto y 1° de setiembre de este mismo año, se celebrará en Lima los Juegos Panamericanos y Paranamericanos 2019. La organización de los Juegos Panamericanos han sido un objetivo de largo aliento en el Perú y, por ello, fue el evento deportivo internacional más fue buscado por el Comité Olímpico Peruano desde hace años atrás, cuando también se postuló a Lima como sede de los Juegos Panamericanos 2015, realizado en la ciudad de Toronto, y quedó en el segundo lugar de las candidaturas.

 

Como se sabe, los juegos panamericanos se celebran cada cuatro años acorde con la Carta Olímpica y las reglas del Comité Olímpico Internacional. Es, sin lugar a dudas, luego de los Juegos Olímpicos, la competición deportiva más importante de América. Para el Perú, ello adquiere una mayor relevancia aún porque se trata de un evento en los que se congregan la mayor cantidad de disciplinas deportivas, todas ellas mayormente, a excepción del fútbol, de índole no profesional.

 

Por ello, la organización y realización de los Juegos Panamericanos en Lima son de la mayor importancia y genera, para el deporte peruano, la visualización de varios retos que las autoridades, en sus distintos niveles, deben considerar para que los efectos positivos de los Juegos Panamericanos trascienda en las diversas actividades de la sociedad peruana.

 

Los retos a los que hago referencia tienen que ver, desde nuestro punto de vista, con tres vertientes o vías que la organización deportiva nacional, tanto públicas como privadas, tienen que accionar en relación al deporte:

 

Impulsar notablemente el movimiento deportivo, especialmente, el que se desarrolla mediante las federaciones deportivas nacionales.

 

Intensificar la actividad de control del Estado, con mayor énfasis en el denominado Deporte  de Alto Nivel; y Dotar de una mayor intensidad a la actividad de fomento del deporte, de manera especial, en lo relativo al equipamiento e infraestructura deportiva.

 

En una anterior oportunidad, hemos señalado que hasta hace un tiempo atrás, el número de federaciones deportivas en el Perú no pasaba de treinta. Sin embargo, de acuerdo con la información que actualmente publica el Instituto Peruano del Deporte y el Comité Olímpico Peruano, el número de federaciones deportivas se ha acrecentado notablemente, lo que evidencia el firme compromiso y el trabajo de los representantes de dichas instituciones, y de sus miembros, para afianzar el crecimiento de la práctica deportiva en el Perú. Sin embargo, aún se mantiene un nivel de informalidad en cuanto a la existencia y vigencia de las federaciones deportivas nacionales. Así, podemos advertir en las páginas web del Instituto Peruano del Deporte y del Comité Olímpico Peruano, que el número de federaciones deportivas nacionales no es el mismo, cuando --por el contrario y como es razonable-- debería haber simetría en cuanto a esta información. Asimismo, se prescinde de conocer el número de deportistas registrados por cada federación deportiva nacional, como sí lo hacen otros Comités Olímpicos Nacionales, tal como acontece, por ejemplo, con la información que publica el Comité Olímpico Español sobre sus deportistas.

 

El deporte es por esencia un elemento integrador que procura eliminar los desequilibrios y desigualdades existentes en la sociedad. Uno de los principios del Olimpismo, consagrado en la Carta Olímpica, señala que “La práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, solidaridad y espíritu de amistad y de fair play”. Por ello, es imprescindible, como política de Estado, intensificar y masificar la práctica deportiva y, desde este enfoque, la autoridad deportiva nacional y las federaciones deportivas nacionales deben dar un giro en la gestión y utilizar todos los medios posibles para que ello ocurra, dejando de lado esa visión elitista que muchas veces se percibe en determinados deportes. La falta de transparencia, por ejemplo, en una época donde impera la información de las redes sociales, es una forma de limitar la accesibilidad de la práctica deportiva de muchos de los deportes; otro elemento que incide negativamente, es el uso ineficiente de los recursos públicos que las federaciones deportivas reciben año tras año del Presupuesto Público, ya que un porcentaje importante de estas asignaciones son utilizadas para financiar gastos ordinarios del aparato administrativo de la federación deportiva nacional y no para los fines propios de la práctica del deporte y su intensificación. Esta es una tarea que involucra y compromete a las autoridades que integran la organización deportiva, pero también al movimiento deportivo que se desarrolla principalmente en las federaciones deportivas nacionales.

 

Aún cuando el Instituto Peruano del Deporte y el Comité Olímpico peruano han hecho algunos esfuerzos interesantes en los últimos años para la práctica del deporte de Alto Nivel, como la creación y funcionamientos de los Centros de Alto Rendimiento (CAR) en gran parte del territorio nacional, la oportunidad de la realización de los Juegos Panamericanos en Lima puede significar un punto de quiebre en cuanto a un mayor desarrollo. La posibilidad que en el mismo espacio geográfico pueda realizarse una competición internacional multidisciplinaria va servir definitivamente de referente comparativo. Pero además, nos da la posibilidad de conocer directamente otras experiencias que pueden servir para valorarlas e incorporarlas en la política deportiva que deba implementar en su momento la autoridad deportiva nacional, como podrían ser, por ejemplo, los programas de apoyo y adiestramiento de los deportistas, entre otros. Un aspecto interesante que, desde mi punto de vista, debería considerarse, es la necesaria aprobación de una regulación específica relativa a los deportistas de alto nivel, en la que se normen aspectos relativos a sus derechos y beneficios, su incorporación social y laboral durante su carrera e incluso al término de ella, entre otras materias.

 

En cuanto al equipamiento e infraestructura deportiva, es evidente que la realización de los Juegos Panamericanos 2019 marca un antes y un después en el deporte peruano. Hay que reconocer que, en este aspecto, las autoridades nacionales y el Comité Organizador de los Juegos Panamericanos vienen desarrollando un trabajo intenso en esta materia. La infraestructura deportiva, y su consiguiente equipamiento, va determinar un ámbito especial para la práctica deportiva y, podría servir, si así lo procuramos, en un referente para una mayor intensidad y masividad en el desarrollo del deporte. El Comité Organizador de los Juegos Panamericanos, con objetivos específicos claros, habla en su portal de transparencia que esta competición internacional dejará al país un legado socio educativo, un legado deportivo, un legado económico y un legado urbanístico, que esperemos trascienda de manera positiva en el deporte y los deportistas nacionales, así como en la economía, la educación y, en general, en la calidad de vida de la población. De ahí que se calcula que la inversión que se está haciendo en infraestructura deportiva y equipamiento supera los 1200 millones de dólares y está significando construir varias sedes deportivas y mejorar las ya existentes. Este esfuerzo convertirá a la ciudad de Lima en una verdadera ciudad olímpica. Incluso podría significar, si así se mantiene en el tiempo, la transformación socio económica de determinadas zonas populares de Lima, como por ejemplo, el distrito de Villa María del Triunfo, que está al sur de la ciudad.

 

Será preciso entonces que estos cambios que, evidentemente, se van a producir con ocasión de los Juegos Panamericanos 2019 sean el punto de partida de un nuevo enfoque de la intervención administrativa en relación al deporte y ello debe partir, necesariamente, de una nueva legislación que establezca una innovadora política en materia deportiva porque, de lo contrario, este inmenso esfuerzo que se ha desplegado se diluirá irreversiblemente con el paso del tiempo.


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*José Antonio Abanto Valdivieso

Maestría en Intervención de la Administración en la Sociedad UNED.

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