F: ElDiarioEl periodista Miquel Molina Muntané (Barcelona, 1963) sostiene que Barcelona debe aspirar de nuevo a los Juegos Olímpicos de Verano para superar "el momento de empobrecimiento de su modelo de vida" y para "obligar a intentar consensos".
Molina, actualmente director adjunto de La Vanguardia, plantea esta propuesta en su libro "Alerta Barcelona. Adiós a la ciudad autocomplaciente", de la colección Libros de Vanguardia (Destino), en el que lamenta que la ciudad lleve años dejando perder oportunidades y sea cada día más "frágil", un problema que ve agravado por el conflicto político derivado del proceso independentista.
En una entrevista con EFE, el periodista argumenta que Barcelona debe aspirar "a los JJOO de verano porque son el máximo escaparate, para que su nombre vuelva a sonar en el concierto internacional de grandes eventos, aunque haya pocas posibilidades de ganar una candidatura como esta".
Señala que debe hacerlo "incorporando los valores barceloneses", en especial, la cultura, que asegura es la única "vía de crecimiento" de la capital catalana.
"Tenemos la gran ventaja de los valores, que no es menor en el mundo que estamos viviendo, de que Barcelona sea vista como una ciudad feminista, una ciudad pacifista, una ciudad por la igualdad", sostiene Molina que señala que para proyectar esos valores hay que aspirar a acoger todo tipo de eventos y acontecimientos globales.
Además de por la campaña publicitaria asociada a postularse como sede de los JJOO de verano, que atraería turismo y talento a la ciudad, Molina hace hincapié en que esta acción obligaría "a intentar consensos, y esto es siempre positivo" y a preservar Barcelona de la conflictividad de las tensiones territoriales.
Según el periodista barcelonés, para ir corrigiendo la fragilidad en que está inmersa la ciudad "no queda otra alternativa" que identificar las cosas que están funcionando bien, apostar por "proyectos capaces de contagiar a la máxima gente posible e intentar que los gobiernos los apliquen", como el de volver a proponerse como sede olímpica estival.
"Una Barcelona debilitada no servirá a nadie. Hay que aspirar a que Barcelona sea un lugar de encuentro más allá de las diferencias políticas, como siempre, y no intentar ponerla al servicio de nada: ni de la causa independentista, ni de la reconquista de Cataluña por parte del nacionalismo español", apunta el Miquel Molina.
Reconoce que decir que la ciudad puede "ayudar" a salir del conflicto político catalán resulta "naif" y "buenismo", pero no reniega de ello.
Una de las ideas que expresa Molina en su último libro es la capitalidad "con Cataluña", de Barcelona, en el mudo de las metrópolis globales transfronterizas y "vinculada legítimamente al proyecto político que se imponga en este debate nuestro".
Para el periodista, tanto la idea de Barcelona capital de Cataluña de los independentistas, como la de los que quieren que siga siendo una metrópoli fuerte en España, apartan la ciudad de las capitalidades a las que debe aspirar, entre las que señala "ser capital de la tecnología, de nuestra parte del Mediterráneo, literaria o de la música popular".
Al periodista le "deprime" que los barceloneses estén "demasiado a la defensiva de todo" más preocupados por las riquezas que han perdido, como las empresas que se han marchado por el 'procés', o las que pueden perder, como el Congreso Mundial del Móvil, que en "ir creando riquezas alternativas".
"Barcelona debería empezar, no se si el ayuntamiento o la sociedad civil, a captar eventos y talentos donde hay naufragios, evidentemente, en el 'brexit'", aconseja Miquel Molina que cita el esfuerzo de París por atraer centros educativos como ejemplo de ciudad que tiene mas claro que no debe dejar escapar las oportunidades que genera la salida del Reino Unido de la Unión Europea.



















