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Real Valladolid: entre todos le mataron y él solo se murió

Inés Morencia Sábado, 15 de Mayo de 2021
F: LaLigaF: LaLiga

De hecho, ha sido un jugador que, cada vez que ha saltado al césped, ha mostrado valentía y mordiente ofensiva y ha transmitido ilusión. Algo de lo que han carecido otros muchos y que ha lastrado, durante todo el año, el juego del equipo. Aunque ese aspecto, el motivacional, también depende del entrenador.

El dicho popular "entre todos le mataron y él solo se murió" se puede aplicar al Real Valladolid, porque el hecho de que tenga pie y medio en Segunda división no se debe a un solo factor ni a una sola persona, sino que la responsabilidad se reparte entre varios.

Es evidente que el mayor peso recae en el técnico, Sergio González, quien no ha sabido gestionar los partidos, ni sacar rendimiento a determinados jugadores y que ha pecado de exceso de confianza en muchas ocasiones. O eso, o realmente se creía a pies juntillas los mensajes que lanzaba cada semana.

Ante el Villarreal, el conjunto blanquivioleta se jugaba la vida, y ya la alineación sorprendió a todos: sin Olaza; con un 4-1-4-1 que dejaba a Weissman como único delantero y con Joaquín como enlace entre la defensa y el centro del campo, en el que recuperó a Fede San Emeterio y a un Toni Villa que debió contar con más protagonismo esta temporada.

De hecho, ha sido un jugador que, cada vez que ha saltado al césped, ha mostrado valentía y mordiente ofensiva y ha transmitido ilusión. Algo de lo que han carecido otros muchos y que ha lastrado, durante todo el año, el juego del equipo. Aunque ese aspecto, el motivacional, también depende del entrenador.

El propio Sergio reconocía, tras la derrota ante el Villarreal, que él era el "máximo culpable" de que el equipo vaya a bajar a Segunda, pero aun así insistía en su mensaje positivo y apelaba al orgullo para ganar a Real Sociedad y Atlético de Madrid en los dos encuentros que restan por disputarse, y a la suerte, para que el resto de equipos que luchan por la permanencia, pierdan.

Pero si en el día de la celebración del patrón de la ciudad, San Pedro Regalado, éste no se prestó a colaborar con el Real Valladolid, resulta lógico pensar que ya no hay esperanza, que se ha consumado un descenso que ha estado llamando a las puertas del club durante toda la segunda vuelta liguera.

El cuadro blanquivioleta solo ha ganado un partido en esa segunda fase -ante el Getafe- y, si bien es cierto que ha tenido en sus manos la victoria en diversas ocasiones, y que ha sido penalizado en los compases finales de muchos partidos, esto no justifica que no haya sido capaz de alcanzar más veces la portería contraria.

Según Sergio, tenían que "creer" en ellos mismos, en su juego, en sus cualidades, pero cuando los jugadores saltaban al campo, no se veía fe ni confianza en lo que se hacía. No había esa unión que convirtió a la defensa blanquivioleta en un muro inexpugnable en otros tiempos, ni esa calidad en punta de ataque, con finalizadores.

Se debió tomar una decisión hace, al menos, dos meses. Pero nadie en el club actuaba. Ronaldo Nazário, ese gran ídolo que prometió que iba a llegar al Real Valladolid a jugar competición europea, se mantenía al margen. Entre rodaje y rodaje de la serie sobre su vida que ha preparado DAZN, se acercaba a animar a la plantilla.

¿Era lo que se esperaba de alguien como él? ¿Del que fue considerado mejor jugador del mundo? ¿Del empresario que compró el club y que ambicionaba llegar a Europa? ¿De una persona carismática, comprometida con proyectos sociales y que proyecta una imagen tan positiva?

Desde luego que no. Suele resultar difícil criticar a un personaje de tanto calado, pero en este caso, Ronaldo también tiene una gran parte de culpa en lo que ha sucedido esta temporada. Se puede decir, incluso, que es el máximo responsable, puesto que es el que gobierna el club.

Está claro que no ha sido una campaña fácil para nadie, que ha estado mediatizada por la pandemia y que al Real Valladolid se le han ido sumando obstáculos en forma de coronavirus, lesiones, faltas de concentración, elevada dosis de mala suerte e inacción de muchos y poco acierto de otros.

Pero el descenso a Segunda -aunque aun no está matemáticamente certificado- ha sido la crónica de una muerte anunciada. Ha sido el resultado de muchas incapacidades: de transmitir, de aprender, de plasmar, de motivar, de mandar, de decidir, de actuar...Lo dicho, entre todos le mataron, y él solo se murió.

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