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José Sellés
José Sellés Martes, 20 de Noviembre de 2018

Por qué la Superliga europea está descartada mientras Ceferin presida la UEFA

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“La Superliga está fuera del debate”. Así de contundente ha sido el presidente de la UEFA, Aleksandr Ceferin, al ser preguntado por la ‘Superliga’ europea que semanas atrás ‘Football Leaks’ destapó que los principales clubes transatlánticos del viejo continente estaban preparando. Nunca antes una competición (o, mejor dicho, una no competición) había consensuado a tantos órganos tan distintos de manera tan clara: la FIFA, LaLiga, la RFEF, la ECA y ahora la UEFA la descartan.

 

Lo cierto es que mientras el esloveno presida el fútbol europeo las opciones de que se dispute una Superliga son prácticamente nulas. El motivo principal es la hoja de ruta que emprendió la UEFA desde que llegó Ceferin al poder el pasado 14 de septiembre de 2016. El esloveno traía consigo varias medidas para poner punto final al que muchos medios habían denominado como el “Antiguo Régimen”. Unas medidas con un claro afán socializador sujetas sobre la base de la trasparencia y el buen gobierno.

 

Se había acusado al mandato anterior, el del francés Michel Platini, de favorecer a los clubes poderosos y de primar el aspecto económico por encima del deportivo o la trasparencia. Platini terminó su periplo en la UEFA a finales de 2015, cuando el Comité Ético de la FIFA le inhabilitó junto al expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, por varios cobros desleales y conflicto de intereses. Estos escándalos llevaron a Ceferin a adoptar un perfil bajo para ganarse a todas las federaciones y enfatizar en reforzar las medidas de trasparencia.

 

Una de las medidas de trasparencia del directivo esloveno pasó por reforzar el mecanismo de control económico de los clubes. Un mecanismo que se había constituido en 2009 con el Panel de Control Financiero de los Clubes y que se reformó en 2012 y 2015.

 

Ese primer movimiento de Ceferin era un aviso a navegantes. Contrastaba con el modelo anterior, puesto que exigiría mucha más trasparencia a los clubes en todas sus transacciones económicas. Prueba de ese endurecimiento del mecanismo de control económico de los clubes, se ha reabierto la investigación al PSG por el ‘Fair Play Financiero’ en varias ocasiones y recientemente se ha sancionado al Milan con dos temporadas sin poder disputar competiciones europeas.

 

Aparte de limpiar el aspecto económico, la ‘nueva’ UEFA ha buscado diversificar el fútbol europeo, alejar las finales de los estadios de los grandes clubes para que lleguen a más países. Socializarlo. En este aspecto encontramos otra gran diferencia con el mandato anterior de Platini y otro espaldarazo ideológico contra una posible ‘Superliga’ europea. En lugar de proteger a los ricos, se busca llegar a países donde la cultura del fútbol no está tan desarrollada.

 

Un claro ejemplo de ello es la final de la Supercopa de Europa. Hasta el año 2011 se disputaba en el estadio Luis II de Mónaco como sede fija. En los últimos años, Ceferin, quien procede de una federación pequeña como es la eslovena y conocía la ilusión de aquellos países de un segundo nivel futbolístico por albergar una final, presionó por llevar la Supercopa a países como Georgia, Noruega, Macedonia o Estonia. También es ejemplo de ello la Liga Europa, cuyas últimas finales se han disputado en Estocolmo, Basilea o Varsovia.

 

Esa socialización del fútbol europeo Ceferin la quiso llevar hasta el extremo con la final de la Champions League. Las últimas dos finales de dicha competición se han disputado en Cardiff y en Kiev. Pero la experiencia de llevar la máxima competición europea de clubes a países tan poco futboleros ha llevado a Ceferin a recular debido a la gran cantidad de asientos vacíos que se vieron en estas últimas finales. En gran parte por ello, se ha decidido que Madrid acoja la final de esta edición. Para no ser más 'papista' que el Papa.

 

Por lo tanto, todo hace indicar que mientras sea Aleksander Ceferin el mandamás de la UEFA, la ‘Superliga’ europea será sólo un deseo más que una realidad. El esloveno llegó en 2016 al cargo y en menos de un año deberá ganarse la continuidad en las urnas. En concreto, el próximo mes de febrero de 2019. Cabe recordar que su periodo no es de cuatro años, sino que completa el tiempo que le restaba al mandato iniciado por Michel Platini el 24 de marzo de 2015.

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