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Djokovic se juega el año con su cruzada: Macron le espera en Roland Garros

José Miguel Fraguela Jueves, 06 de Enero de 2022

Si Djokovic sigue con su cruzada antivacuna, puede tener problemas en el torneo parisino de Roland Garros, después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, haya declarado que quiere "fastidiar" a los no vacunados.

Djokovic ha elegido un mal tema para 'jugar' a contracorriente. Un tribunal australiano decidirá el lunes sobre la deportación del tenista serbio, que se encuentra retenido en un hotel de Melbourne después de que las autoridades de Australia le revocaran su visado por incumplir las medidas contra la covid-19, una decisión que ha desatado las críticas de Belgrado.

 

El número uno del mundo llegó la noche del miércoles a Australia -supuestamente- con una exención médica que le permitía defender su título en el Abierto de Australia a pesar de no estar vacunado, pero poco después las autoridades fronterizas de ese país le cancelaron el visado y, tras una larga entrevista, lo trasladaron a un hotel de la ciudad de Melbourne a la espera de que se tome una decisión sobre su deportación.

 

Los abogados del tenista recurrieron la decisión de las autoridades y el Tribunal del Circuito Federal programó una vista para el próximo lunes para decidir si Djokovic es deportado del país, según la cadena pública australiana ABC.

 

El Abierto de Australia se celebra en Melbourne entre el 17 y el 30 de enero y el serbio no calculó bien las consecuencias de su cruzada.

 

El primer ministro australiano, Scott Morrison, quien afronta una crisis por el repunte del COVID, busca su reelección este año, sintonizó con la indignación de la sociedad de Australia, en donde más del 90 % de la población mayor de 16 años está vacunada y ha sufrido durante meses una de las políticas de confinamiento y cierre de fronteras más duras del mundo, que hizo que no pudieran viajar ni para ver a sus seres queridos moribundos.

 

"La prueba de exención médica que se proporcionó se consideró insuficiente", manifestó Morrison, al recalcar que las reglas de control de fronteras "son claras y no discriminatorias".

 

Según el diario The Age, Djokovic argumentó que contrajo la COVID-19 hace seis meses, uno de los motivos por los que se puede solicitar una exención médica en Australia, y que este permiso fue otorgado por Tenis Australia y el Gobierno regional de Victoria, donde se juega el torneo, pese a las advertencias de las autoridades federales sanitarias australianas de que este tipo de permisos libres de cuarentenas serían rechazados.

 

Pero lejos de acabar aquí la pesadilla, a Djokovic le espera un año muy duro. La batalla legal en Australia puede servir como precedente de lo que ocurra en el resto de la temporada si sigue con su cruzada antivacuna, ya que puede tener problemas en el torneo parisino de Roland Garros, después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, haya declarado que quiere "fastidiar" a los no vacunados.

 

No sólo eso. La estrella del tenis, cuyos abogados deberán demostrar que se han producido errores graves en la revocatoria de su visado, corre el riesgo de que se le prohíba la entrada durante tres años al país, según expertos.

 

Macron: «A los no vacunados, tengo muchas ganas de joderles hasta el final»


Emmanuel Macron, que también se juega la reelección, dice estar deseando «joder a los antivacunas» hasta el final, enfrentándose con mucho brío verbal a un movimiento ultra y minoritario que se ha convertido en un mercado político muy atractivo para extremistas de izquierda y derecha, cuyos líderes han comenzado a crecer electoralmente denunciando la «dictadura nazi sanitaria» y el «liberticidio» del Gobierno francés.


«Yo no estoy para fastidiar a los franceses», avisa en una entrevista concedida al diario Le Parisien y publicada ayer para luego decir: «A los no vacunados, tengo muchas ganas de fastidiarles. Y eso es lo que continuaremos haciendo hasta el final. Es esta la estrategia».


Eso sí, el presidente francés niega que vaya a «meterles en la cárcel», pero sí que «ya no podrán ir a un restaurante ni al teatro ni al cine ni tomar un café», dijo.

 

Le faltó añadir: 'ni a los recintos deportivos', pero se entiende.

 

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