El pasado lunes día 8, en el Centro de Profesorado de La Laguna tuvimos la ocasión de presenciar uno de los momentos más vergonzosos para la casa de todos y todas, que es nuestra escuela pública.
Asistimos al acto informativo sobre el proyecto para “El uso adecuado de los videojuegos entre el alumnado de Canarias”, pues los responsables del proyecto formalmente aplazado, antes que reevaluar y reconstruir sus espacios oscuros, han decidido simplemente explicarlo prejuzgando que los ciudadanos ignoramos qué son los videojuegos y cuáles las luces y las sombras con que se acercan a la enseñanza.
Estuvimos allí cerca de 50 ciudadanos con toda nuestras realidades sociales, estuvimos como padres y madres, como maestros y maestras, como políticos y políticas en activo, como sindicalistas y como responsables directos de la formación de algunas jóvenes generaciones. Porque el tema es muy importante, sin duda, los videojuegos raptan la atención de millares de mentes nuevas derivando sus tempranas experiencias al interior de algún sitio.
¿A qué lugar?, ¿con qué intención? Lo quieren explicar. Escuchemos.
Desde el principio algo parecía distorsionado, porque un proyecto de innovación, para serlo debe enfocarse hacia la mejora proponiendo nuevos caminos. El fundamento de la innovación es el cambio y la mejora, y esto lo define como innovación. Por eso necesita un análisis de necesidades y una justificación clara para la construcción utópica de la mejor educación posible. La mejor educación posible. Pero este análisis no llegó.
Aquel día no vimos esto. La ponente inicia la exposición garantizado el uso de plataformas “protegidas”, rigurosamente garantizadas por dos equipos de fútbol. En serio, así empezó.
Sin hablar del proyecto aún, parece evidente que implica un riesgo, la ponente se extiende en los sistemas de protección. Parece que es una innovación que se vende con un estudiado ”seguro”.
¿Por qué?, ¿acaso vamos a poner a nuestros hijos en6 una situación de riesgo?
Continúa la defensa del proyecto explicando con insistencia el entramado de medidas tomadas para limitar el tiempo de uso, para desarrollar el control emocional, para compensar con una actividad física que desempotre del sillón, para desarrollar técnicas de control de la violencia que se desata.
Es evidente, por si no quedaba claro, que este proyecto que escuchamos con atención viene a colocar a nuestros hijos en una situación de riesgo. Estemos alerta, nos vienen a decir que es un peligro instaurado entre 16 millones de jugadores ya. Quizá tantos como bebedores de alcohol. Bueno, se deja claro que los e-sports son un riesgo que requieren una intervención plagada de sistemas seguros de protección.
Conversando así, no encontramos un modo más autodestructivo de defender un proyecto. Perdón, y las hijas también, seguimos escuchando y la ponente precisa con detalle sobre nuestras chicas: porque no podemos permitir que sean únicamente espectadoras de sillón de los jóvenes valientes que van a la ciber batalla y queden relegadas a llevarles las coca-colas.
Así lo contó, el proyecto va de esto... y en fín todo nos parece una mala broma.
La Dirección de Innovación Educativa vino a informarnos así: "si juegan, que jueguen pero las chicas también, y sin palabrotas ¿eh?. Con Netiquett bien elegante, y respirando bien sentaditos, ojito con undir las vertebras lumbares hacia adentro, y reflexionando ¿cómo te sientes cuando te matan?, ¿te sientes mejor cuando les matas tú?". No estamos inventando lo escuchado, me encantaría ser irónico, pero la realidad supera la ficción.
Esto es claramente un proyecto ignorante, distópico y autodestructivo.
Es distópico porque traza un camino opuesto a la utopía de educar que nos mueve en la enseñanza. La escuela no necesita decir “No” a las drogas, “No” al tráfico de armas o “No” a la prostitución, porque lo hace con sus fundamentos destinados a la mejora de las personas. Nadie pensó en educar para la paz haciendo la guerra. Salvo el pasado lunes. Este lunes sí se dijo.
También es distópico hablar de mejoras alentando ocio consumista, violento, hiperagresivo. ¿Se puede defender el LOL como no agresivo porque hay otros juegos explícitos de interacción 3D que salpican de sangre y la violación de avatares incrementa puntuación?.
Es muy distópico defender un proyecto en educación porque la sociedad esté inmersa mayoritariamente en dicha práctica. Estamos acostumbrados a bregar con mayorías, es mayoría el consumo de drogas, el consumo de sexo virtual, las actitudes xenófobas y machistas, es mayoritaria la carencia de hábitos de estudio. Es nuestro trabajo.
Es autodestructivo con el sistema educativo que conformamos porque allí presentes directores de institutos, jefes de estudio, representantes de AMPAS del Consejo escolar de Canarias y directores territoriales y no son capaces de reconocer la estafa que alumbran.
Ninguno defendió la labor del pensamiento crítico en cada tutoría, ni los trabajos de diseño transversal sobre competencias digitales, o los debates en cada aula sobre cómo y cuándo “el móvil sí” o “el móvil no”. Este es un tejido de discursos, y de trabajos y planes educativos inmenso y nada nuevo.
Es ignorante, al fín, porque derrocha la ingenuidad de los intereses ya definidos por las empresas de fútbol y televisión. La escuela pública se retuerce en un charco de ignorancia sin dar respuestas a tantas preguntas formuladas. ¡Vivan los eSports!. Que el LOL no es agresivo porque lo dice ¿quién?, ¿un vendedor de e-sport?.
Cuánta ignorancia y qué derroche de distopía.
La autodestrucción está servida…ante una y otra y tres y hasta 28 intervenciones, que pudimos anotar, de especialistas de educación física, de profesores universitarios, madres y padres, tutores y tutoras, representantes sindicales, responsablemente alertando y preguntando cuestiones como lo fueron:
¿Cómo no lo han derogado?, ¿cómo que seleccionaron por orden de llegada?, ¿cómo que la inscripción no estaba precedida por un proyecto?, ¿cómo que solo es para 400 alumnos y alumnas?, ¿cómo que se justifica porque “ya están enganchados”?, ¿cómo que la escuela no hace nada sobre las competencias digitales?, ¿cómo que no usan estos recursos en buenas prácticas?, ¿cómo que no hay un mensaje de permisividad sobre la ludopatía?, ¿cómo que los tutores y las tutoras no trabajan estos asuntos desde hace lustros?, ¿cómo que podemos estar tranquilos porque hay dos equipos de futbol garantizando un entorno protegido?, ¿protegido de qué si la agresión se vivencia desde dentro del juego basado en la aniquilación de toda forma de vida en la pantalla?.
Ninguna respuesta, salvo juzgar las preguntas como una revancha política, prejuzgar las aportaciones como intereses sectarios y manipular las intervenciones con ignorancia manifiesta. Como decía Goethe, “nada hay más terrible que una ignorancia activa”.
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Autor: Dr. José Mª del Castillo-Olivares y Barberán. Pedagogo. Doctor en Educación, Especialista en Tecnología Educativa, Maestro de Educación Física, Profesor de Innovación Educativa en la Universidad de La Laguna (ULL), miembro de PASEA (Plataforma para una Actividad Saludable, Educativa y Activa). jmcastil@ull.edu.es










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