El club decano, estancado desde 2013, ultima un acuerdo con la institución para donarle su patrimonio, informa José Mendoza en LA PROVINCIA
No hay nada como el amor de la familia. Al borde del olvido, sin equipos de fútbol y ni siquiera sede social desde el 2013, el histórico Marino FC ultima un acuerdo con la Fundación de la UD Las Palmaspara que se haga cargo de su patrimonio: documentación escrita y fotográfica, banderines y, sobre todo, decenas y decenas de trofeos. La Copa Lucana 66, que ganó en una pequeña liguilla a otros cuatro equipos de Gran Canaria en 1922, es la que más brilla de todas en el palmarés de uno de los cinco padres fundadores de la UD Las Palmas -junto a Club Deportivo Gran Canaria, el Atlético Club, otrora Club Deportivo Santa Catalina, el Real Club Victoria y el Arenas Club-, y uno de los dos que se mantiene en pie junto al Victoria.
Pero el centenario y decano Marino -nació en 1905-, le ha costado un mundo llegar vivo al 2018. Carlos Hernández, cuyo padre fue presidente y abuelo vicepresidente, ha logrado su supervivencia con innumerables esfuerzos en los últimos años. "Teníamos un local en La Feria del Atlántico pero ya lo hemos dejado porque la Dirección General de Vivienda, con quien hicimos un acuerdo de cesión en precario, nos lo reclamó aunque seguimos teniendo pertenencias ahí. Ahora no tenemos ningún hogar", asegura Hernández, que se siente hijo del Marino. "Yo nací en el Marino porque mi padre y mi madre se conocieron en el club", concreta el presidente desde 1996. "Mantenerlo ha sido un sacrificio de muchos años", añade.
A falta de sede social, las decenas de trofeos, ya limpiados, etiquetados y cuidados, reposan desde ayer en casa de su presidente a la espera de cerrar el acuerdo con la Fundación UD Las Palmas. "Este patrimonio es muy importante para nosotros en el aspecto sentimental y en el histórico, tenemos que mantenerlo. Tuvimos conversaciones con el Cabildo que no fructificaron. Entonces lo más práctico ha sido hablar con la Fundación de la UD Las Palmas y queda dejarlo todo por escrito", explica.
Entre los detalles del acuerdo que faltan por pulir se encuentra el pago de una pequeña deuda a la Federación y dos deseos del presidente. "Nos gustaría que pusieran el nombre del Marino a uno de sus equipos o disponer de una sede en nuestra zona de toda la vida, entre la Plaza de La Feria y Bravo Murillo a poder ser. Veremos si puede salir adelante", añade.
Hernández agradece en especial a Nicolás Ortega, Antonio de Armas, Francisco Javier Díaz y Carmelo Pérez, de la Fundación, su predisposición a atenderle. "Hace dos meses empezamos a hablar. Quedan reuniones por delante para consolidar los acuerdos, algún pequeño detalle, pero seguro que saldrá todo bien", comenta.






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