El tenis tiene que reflexionar
Esta edición de Wimbledon está dejando partidos para el recuerdo. Tanto por su disputa como para su duración.
El último en colarse en ese particular club privilegiado es la primera semifinal en el cuadro individual masculino que disputaron este viernes el sudafricano Kevin Anderson y el norteamericano John Isner.
Un partido que empezó al mediodía y terminó por la noche tras cinco sets, noventa y nueve juegos y poco más de seis horas y media de partido.
La duración prolongada de los partidos de Wimbledon viene marcada por una norma muy particular del torneo: en el quinto set no hay ‘tie break’, sino que se resuelve por una diferencia de dos juegos.
Una norma, sin embargo, que también se aplica en dos de los otros tres Grand Slam: el Abierto de Australia y Roland Garros.
Sólo el US Open decidió en su día incluir el clásico ‘tie break’ en su normativa para prevenir los partidos maratonianos, los cambios de planificación de última hora y, sobre todo, para proteger la salud de los deportistas.
No es la primera vez que John Isner se queda más de seis horas sobre el césped del All England Club.
Los más aficionados al tenis recordarán el partido que el estadounidense disputó en 2010 contra el francés Nicolás Mahut en primera ronda. Aquel encuentro, que era la primera toma de contacto de ambos en aquella edición de Wimbledon, se convirtió en el partido más largo de la historia del tenis. Un partido que comenzó el 22 de junio y terminó dos días después.
La norma que ausenta el ‘tie break’ en Wimbledon ayudó a que aquel encuentro terminara tras 11 horas y 5 minutos, lo que lo convertía en el partido más largo de la historia.
Pero también el quinto set se convirtió en el set más largo de la historia del tenis, puesto que duró aproximadamente ocho horas y once minutos. Unos datos amables de cara al anecdotario, pero que se producen a costa de la salud de los deportistas.
Es una cuestión que debe ser tratada por el organizador del torneo, el All England Lawn Tennis and Croquet Club, pero también analizada y estudiada por la Federación Internacional de Tenis (ITF) y la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).
También hay que incluir a la Asociación Femenina de Tenis (WTA) porque, pese a que sus partidos, a diferencia de la categoría masculina, son al mejor de tres sets, la regla de la diferencia de juegos también se aplica en el tercer set.
Al igual que evolucionan los otros deportes y desde las instituciones se les obliga a encontrar la fórmula o el punto medio entre el espectáculo y la salud de los deportistas, un deporte tan antiguo como elegante como el tenis no puede quedarse atrás y debe dar ejemplo.
Al igual que lo dio y fue pionero con la implantación del ojo de halcón, que ha servido de espejo para aplicarse en el fútbol, el deporte rey. Es una cuestión de voluntad de sus organizadores, pero también de los jugadores.

















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