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José Sellés
José Sellés Martes, 12 de Junio de 2018

La candidatura de Víctor Font o el reto (o riesgo) de convertirse en el primer presidente postMessi

Cuando parecía que la calma institucional había llegado al FC Barcelona, el empresario granollerense Víctor Font publicó una carta abierta para anunciar a todos los aficionados culés su intención de presentarse en las próximas elecciones, que se celebrarán en el año 2021. Una candidatura que, no nos engañemos, no puede ser más inteligente e idónea. Pero también arriesgada.

 

El mandato del actual presidente del Barça, Josep María Bartomeu, no es sino una continuación de la corriente que llegó en junio de 2010 con la victoria de Sandro Rosell en las urnas. De hecho, Bartomeu era su fiel vicepresidente. Por ello, podemos hablar de este periodo bajo el binomio Sandro Rosell y Josep María Bartomeu.

 

Seguramente esta directiva sea recordada por el aficionado azulgrana como la que deshizo el mejor FC Barcelona de todos los tiempos. El del ‘sextete’. El de Guardiola. El del 2-6 al Real Madrid en el Bernabéu. El de los 31 partidos seguidos en Liga sin perder. Con Sandro Rosell primero y Bartomeu después, han abandonado el club Pep Guardiola, Xavi Hernández, Víctor Valdés, Carles Puyol, Dani Alves o Andrés Iniesta. Jugadores inigualables que formaron un Barça de época. Y la gran mayoría de estos nombres se marcharon, no por tener mejores ofertas económicas o deportivas (porque pocas cosas hay más ambiciosas que jugar en el Barça), sino por desavenencias con la directiva.

 

No se quiso quemar en 2015

 

En las elecciones del año 2015, cuando tanto el estilo de juego como la filosofía de cantera que se habían encontrado tanto Sandro Rosell como Bartomeu estaba en pleno declive y los resultados empezaban sólo a sujetarse por las actuaciones individuales del Leo Messi y Neymar, se convocaron elecciones.

 

Víctor Font, quien se presentará a las próximas elecciones, reconoce en la carta que le plantearon disputar el trono al actual presidente en las urnas. Pero decidió esperar, según él porque “no teníamos ni el proyecto ni el equipo para afrontar el reto mayúsculo que el club tenía y tiene ante sí”. Lo que Font llama “el reto mayúsculo que el club tenía” yo lo llamo el marrón con el que podía encontrarse.

 

Un Barça cuyo estilo había mutado del ‘tiki-taka’ a únicamente la inspiración de Messi, cuya cantera estaba completamente despreciada, con hasta tres gallos en el gallinero como son Messi, Neymar y Luis Suárez en un mar revuelto y con el Real Madrid aumentando la leyenda en Europa. No parecía un escenario muy idóneo para comenzar una legislatura. De haber ganado las elecciones, sólo un golpe de timón perfecto hubiera evitado que se quemara el personaje dentro de esa tempestad. Por eso fue una decisión inteligente el no presentarse. Mejor que se terminara de quemar Bartomeu. O el binomio Rosell-Bartomeu.

 

Sin comodín

 

Pero el comodín que sostiene a Bartomeu no lo podrá disfrutar Víctor Font si gana las elecciones. O, dicho de otro modo: Leo Messi tiene fecha de caducidad. Si hacemos las cuentas de la lechera, este mes de junio el astro argentino cumplirá 31 años y dentro de 3 años, que es cuando se convocarán las elecciones, tendrá 34. Es inevitable pensar que el ‘10’ no tendrá la habilidad y regularidad de los últimos años. Pero, es más, es inevitable pensar que Font tendrá que hacer frente o saber gestionar la marcha o retirada del jugador más importante de la historia del FC Barcelona. Una decisión que supone un gran riesgo.

 

Pero un mayor riesgo supone tener que ser el presidente que sepa conducir la nave del conjunto azulgrana cuando no esté Messi. Eso no sólo supone tener a un gran director deportivo y de manera estable (esto último ha brillado por su ausencia en el último lustro), sino conseguir que una plantilla recupere el juego en el césped que en estos últimos años ha ido cediendo a Messi.

 

Propios y extraños lo reconocen en los alrededores del Camp Nou. En el último lustro, el Barça ha perdido toque para ganar verticalidad, ha perdido dominio para aprender a jugar al contragolpe. Pero, sobre todo, ha perdido actuación coral para que Messi ejerza de salvavidas tantas veces como el equipo lo necesite, menos cuando no marca en Liga de Campeones. ¿Está preparado el Barça para vivir sin Messi? ¿Lo estará el Barça de Víctor Font? Quizás ese sea el punto de partida del proyecto de futuro en Can Barça.

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