
Los propios intermediarios-agentes se quejaron y, durante estos más de seis años en los que la FIFA dejó de regular (ya que el reglamento de 2015 era, de facto, una desregulación), se ha pensado más en volver al antiguo sistema que en otra cosa, ya que los problemas han sido mayores que lo que los beneficios que la FIFA pensaba obtener.
No vamos a hacer un informe sobre los agentes sino tener al menos una breve pero intensa idea de lo que nos espera con el posible-probable-seguro nuevo reglamento de agentes de la FIFA.
La profesión de agentes tiene mala fama en el fútbol y los vaivenes que la FIFA ha tenido en estos últimos años son la prueba viva de que los “intermediarios” no eran bien vistos y que el órgano regulador del fútbol mundial ha querido siempre eliminarlos de la “familia” del balompié.
Sin embargo, y tras los dos primeros reglamentos de Agentes FIFA, de 1994 y 2008, en los que se regulaba quien podía ser agente y cómo debía comportarse legalmente, la pelea por tratar de echarlos del partido, se decidió en 2015 que la FIFA no sería más la reguladora, sino que los ahora llamados “intermediarios” lo serían a través de las propias federaciones nacionales.
Esto, que no era más que intentar barrer el polvo y dejarlo bajo la alfombra, no supuso sino un cambio negativo, tanto para el fútbol como para la misma FIFA. En efecto, cuando ya no pudieron llevarse los procedimientos ante ésta y que ni los clubes, futbolistas o los propios agentes no pudieran reclamar a otro agente por su mala praxis o por un incumplimiento contractual, los casos tuvieron que llevarse a tribunales locales, con las dificultades que ello suponía cuando los asuntos eran de nivel internacional.
Los propios intermediarios-agentes se quejaron y, durante estos más de seis años en los que la FIFA dejó de regular (ya que el reglamento de 2015 era, de facto, una desregulación), se ha pensado más en volver al antiguo sistema que en otra cosa, ya que los problemas han sido mayores que lo que los beneficios que la FIFA pensaba obtener.
Por lo tanto, desde hace casi cuatro años, el máximo organismo está intentando crear y poner en funcionamiento un nuevo reglamento, que se espera llegue a entrar en vigor en enero de 2022, aunque, si es así, va a nacer con algunas rémoras, habida cuenta de que tiene detractores antes de que siquiera salga a la luz.
La FIFA ha redactado diversos borradores, con altas y bajas en el articulado, aunque los puntos más conflictivos siguen estando, como vamos a ver a continuación.


























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