El Guadalajara: de Segunda División a un posible descenso administrativo a Preferente en 5 años

El Deportivo Guadalajara seguramente esté viviendo su temporada más complicada en los 112 años de historia que lo contemplan. En junio de 2013, el Comité de Disciplina Social de la Liga de Fútbol Profesional descendió administrativamente al club alcarreño a la Segunda División B. La decisión de la patronal llegaba tras detectar irregularidades en el proceso de ampliación de capital que se había llevado a cabo en julio de 2012 con motivo de su participación en la segunda categoría del fútbol español. Y desde entonces no levanta cabeza.
Quien era, por aquel entonces, el presidente del club morado, Germán Retuerta, fue apartado el pasado 16 de enero por el administrador concursal. Ocho días después, el viernes 26 de enero, el Juzgado de Primera Instancia número 4 de lo Mercantil de Guadalajara declaraba mediante auto el concurso de acreedores necesario del club. En enero, los impagos del club a los jugadores rondaban los dos o tres meses.
A día de hoy la situación no ha mejorado en exceso. De hecho, las mensualidades impagadas han aumentado, pero la administración concursal ha conseguido desbloquear algunos de los embargos del club. Esta semana el entrenador del club, Alberto Parras, explicaba la situación en la sala de prensa: “Entre unas cosas y otras arrastramos unos cinco meses, una deuda bastante importante. Ahora nos han pagado un mes y medio, a unos un poco más, a otros un poco menos, nos alivia un poco temporalmente. De momento nos alivia, pero no nos da para mucho, porque con lo cobrado hemos pagado algunas de las deudas pendientes particulares para poder vivir”.
Esta situación de incertidumbre constante supone que el club y la ciudad ya han puesto la cuenta atrás en marcha. La cuenta atrás para llegar al 30 de junio lo más saneados posible. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) obliga a todos los clubes a tener, como mínimo, garantizadas las obligaciones contraídas con los jugadores o entrenadores en dicha fecha.
En concreto, se establece que “a las 12:00 horas del último día hábil del mes de junio de cada año, los clubes habrán de tener cumplidas íntegramente, o debidamente garantizadas a satisfacción del acreedor, sus obligaciones económicas contraídas y vencidas con futbolistas, con técnicos o con otros clubes, reconocidas o acreditadas, según los casos, por los órganos jurisdiccionales federativos o por las Comisiones Mixtas”.
Por lo tanto, en este próximo mes y medio, el club guadalajareño deberá tener dos objetivos en vista: uno deportivo y otro económico. Por una parte, los pupilos de Alberto Parras tienen lograr atar la cuarta plaza del grupo 18º de la Tercera División. Es la única opción que tienen de disputar el ‘play off’ de ascenso, puesto que la tercera plaza ya está a nueve puntos a falta de doce por disputarse. Lograr la clasificación para el ‘play off’ permitiría a la plantilla y al club un hilo de esperanza de cara al futuro; más si se llegara a lograr el ascenso a Segunda División B.
El otro objetivo será encontrar una solución para satisfacer la deuda con la plantilla, bien sea con la inyección de liquidez, bien sea a través de un acuerdo o una garantía. De lo contrario, el conjunto morado podría verse abocado a su segundo descenso administrativo de los últimos cinco años. Un descenso que recordaría al del Compostela años atrás.

















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