RFEF: unas elecciones con fecha en impasse
Resulta altamente de extrañeza que cueste tanto fijar fecha y votar en unas elecciones a la presidencia de la Federación de Fútbol. Desde fuera del ámbito del deporte, se entiende poco o resulta tan extraño, con tintes de esperpento. Es como acumular días, sin solución de continuidad.
Todo tiene que ver con sistemas electorales, que, aún, en pleno siglo XXI no han sabido arbitrar diferentes formas de votar, que sean garantistas hacia el voto secreto, individual y directo. Pero el deporte, es algo así, como el representante de un reducto, muy apegado al hecho consuetudinario. Lo que y esto es una realidad, tiene que ver con un sistema de democracia representativa, que es algo que, para algunas elecciones, en el marco del deporte, se debería repensar.
No obviemos que esto de la democracia representativa, después de aquel concepto rousseauniano de la democracia como identidad entre gobernantes y gobernados, basado en el he hecho de que la soberanía popular no puede delegarse porque no puede enajenarse, condujo al hecho de que determinadas corrientes de pensamiento sólo aceptasen la democracia representativa por razones exclusivamente pragmáticas – en relación a extensión del territorio, número de votantes, entre otras-.
El propio Norberto Bobbio, señaló históricamente que la democracia directa se fue consolidando a través del siglo XIX, debido a la ampliación del sufragio universal y el avance del asociacionismo político. Por esto resulta, y se debería hacer una profunda reflexión en el ámbito del deporte, en relación a mantener determinadas elecciones, en relación a este sistema de representación indirecta, que tan parcialmente, describen un sistema de elección que no concita la presencia de la gran mayoría del potencial elector y elegible.
Sin que esto sirva para matizar democracia alguna, sí que nos debiera ayudar a reflexionar sobre el modelo del sistema electoral. Un modelo que debiera como mínimo, haber hecho acopio de los distintos métodos procedimentales de ejercer el derecho al voto, y no dejar que la fuerza de un sistema que antaño nació muy condicionado por la fuerza de la costumbre siga persistiendo, mientras que el resto de instituciones políticas y sociales españolas tienen formas de votar más avanzadas y con fuerza garantistas demostradas.
Y todo ello, bajo la singularidad, en este caso, de elementos que están coadyuvando a dar una imagen de ralentización sobre un proceso electoral, y una federación que constituye un referente, por la disciplina deportiva, del país. Porque por lo demás, habría que analizar, lo que se llamaría un tamiz del principio de legalidad, y hacerlo extensivo a espacios real de trasparencia y democracia consolidada, y no consuetudinaria, como parece imperar, a tenor de lo que está ocurriendo en la Federación Española de Fútbol.
María José López González
Abogada

















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