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José Luis Pérez Triviño
José Luis Pérez Triviño Domingo, 25 de Febrero de 2018

¿Por qué es importante la negociación para el Derecho deportivo?

En 1912, Theodore Roosevelt llegaba al final de una disputada campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos. Para alcanzar el triunfo era esencial realizar una gira por todo el territorio del país. En cada parada, Roosevelt tenía previsto entregar a cada asistente un pequeño folleto, del que se habían hecho imprimir unos tres millones de copias, que iban empaquetadas en cajas en uno de los vagones.

 

En la cubierta del folleto aparecía una foto del candidato, con un discurso. La campaña estaba a punto de empezar cuando un colaborador de la campaña descubrió que, al pie de cada fotografía, aparecía una línea que decía: “Moffet Studios, Chicago”. Como Moffet tenía los derechos de autor sobre la fotografía, el uso no autorizado de la misma podría costarle a la campaña un dólar por ejemplar. Los tres millones de dólares que podían costar excedían en mucho los recursos disponibles. El pánico se apoderó de los organizadores de la campaña. ¿Qué podían hacer?

 

Todas las alternativas parecían malas. No usar los folletos podía hundir a Roosevelt en las urnas. Pero si usaba los folletos sin permiso de Moffet y los pillaban, las consecuencias eran igualmente malas: posible demanda por derechos de autor, escándalo en vísperas de las elecciones y tener que pagar una cantidad de la que no disponían.

 

Los colaboradores de la campaña llegaron a un consenso: tenían que negociar algo con Moffet. Pero no sabían como abordar esa negociación. Habían averiguado que Moffet estaba a punto de jubilarse, que era amargado y cínico y tenía la cabeza puesta únicamente en conseguir dinero. La negociación pintaba mal: un fotógrafo interesado solo por el dinero, con un plazo que se agotaba por aproximarse la fecha de las elecciones y tres millones de folletos embalados, sin tiempo para rehacerlos y sin recursos para pagar los tres millones de dólares.

 

Desanimados, los colaboradores de la campaña acudieron a George Perkins, famoso financiero socio de J.P.Morgan, constructor de ferrocarriles en California y gerente de la campaña de Roosevelt. Perkins no perdió tiempo, llamó a su taquígrafa y le dictó un telegrama para los Studios Moffet de Chicago: ”Estamos planeando distribuir millones de folletos con el retrato de Roosevelt en la portada. Será una gran publicidad para el estudio que usemos. ¿Cuánto nos pagarían ustedes si usáramos la suya? Contesten inmediatamente”.  Al poco tiempo recibió la respuesta de Moffet: “Nunca hemos hecho esto antes, pero dadas las circunstancias, podríamos ofrecerles 250 dólares”. Perkins aceptó la oferta.

 

El caso Moffet no se estudia en las facultades de Derecho, y tampoco probablemente en los diversos cursos de Derecho Deportivo, ya que no se trata de un conflicto que haya sido resuelto por la vía judicial (o arbitral). Sin embargo, revela una habilidad que todo jurista desearía poseer: evitar un conflicto y a la vez, obtener el resultado o beneficio deseado por su cliente.

 

Que la vida es conflicto es algo todos sabemos, especialmente los juristas, que nos ocupamos de lidiar con ellos de forma teórica o práctica. Una parte sustancial de la formación que recibimos está dedicada a examinar el contenido de aquellos (civil, penal, mercantil, etc.), así como los mecanismos procesales establecidos para su solución. Sin embargo, tales aproximaciones han adolecido de una cierta parcialidad y visión unidimensional, al centrarse en el conflicto ya existente y en una forma específica de resolución, la judicial. Solo recientemente, pero de forma fragmentada los planes de estudio en las facultades de Derecho -solo algunas- incluyen una materia que ofrece perspectivas muy distintas acerca de esos dos asuntos: la negociación.

 

Como en cualquier tipo de relación social, el deporte es un ámbito susceptible de generar discrepancias y eventualmente, desacuerdos -entre entrenadores y deportistas o entre ellos mismos, entre entrenadores y junta directiva, entre ésta y aficionados, entre clubes, entre éstos y federaciones, entre representantes de deportistas y clubes, etc. En todas estas situaciones, se dan la circunstancias propias de una negociación: una discrepancia en cuanto al objeto negocial, pero también un interés en llegar a un acuerdo que evite remitirse a un tribunal para resolución. De eso, precisamente trata la negociación: de las habilidades psicológicas, pero especialmente, estratégicas que un individuo en el papel de negociador puede utilizar para maximizar sus intereses en esa relación.

 

Sin embargo, un examen de los distintos planes de estudio del Derecho deportivo -cursos de posgrado, de especialización o Másteres- muestra que esta rama específica del Derecho sigue anclada en los tradicionales esquemas de aproximación a los conflictos y sus formas de resolución. A diferencia de éstos, la teoría de la negociación y la mediación señalan que hay formas y técnicas que pueden evitarlos, gestionarlos y eventualmente, solucionarlos con costes económicos, de tiempo y emocionales mucho menores.  Por eso sería conveniente que los futuros especialistas en Derecho Deportivo adquieran este tipo de estrategias y competencias a través de un materia instrumental pero crucial para que un abogado especialista se destaque en lo que es una habilidad cotidiana en su trabajo.

 

 

José Luis Pérez Triviño.

Profesor de Filosofía del Derecho.

Universidad Pompeu Fabra (Barcelona)

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