Infantino deja a Samoura a los pies de los caballos y el Gobierno español le salva los muebles
La FIFA ha hecho el mayor de los ridículos con lo de la amenaza a España. Infantino tampoco sale bien parado del embrollo
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Se confirmó lo que hemos venido adelantando en IUSPORT desde hace meses. Una expulsión de España (y sus equipos) de las competiciones internacionales a manos de la FIFA en base a supuestas injerencias gubernamentales ha terminado en un auténtico bochorno.
Pero no para el Gobierno de España, que se ha mantenido en esto siempre en el mismo sitio, defendiendo sus instituciones y su ordenamiento jurídico, sino para la todopoderosa organización internacional del fútbol, que -dícese- había "dejado caer", en una carta a la RFEF que esta trasladó al CSD, la posibilidad de la expulsión si persistían las injerencias gubernamentales.
Bochorno que quiso evitar el propio Gianni Infantino, que no compareció a la cita, a la que envió a su secretaria general. Si realmente fuese a tratarse de la amenaza de expulsión a España, no se entiende esa ausencia.
La FIFA está claro que se metió en un jardín del que ha intentado intenta salir sin hacer mucho ruido con declaraciones conjuntas del tipo "ambas partes trabajarán conjuntamente para solucionar el problema".
Sin embargo, en el contexto del que estamos hablando, no hay ningún problema en cuya solución deba participar la FIFA.
El Juez Pedraz representa al poder judicial y goza de la independencia que le reconoce la Constitución y las leyes españolas, Estado de Derecho.
El Consejo de Estado tiene perfectamente definidas sus competencias y actúa con total autonomía respecto al Gobierno. Eso de que por debajo hay "influyencias externas" en sus decisiones son elucubraciones y en todo caso ocurren extramuros del sistema
A su vez, el TAD está constituido por juristas de prestigio ajenos a la Administración del Estado y también actúa con total autonomía respecto al Gobierno, al cual le une sólo sus adscripción orgánica, pero no la funcional. El CSD le provee de los medios materiales precisos para desarrollar su labor y punto. Igual que en el caso anterior, las presuntas influencias que dícese ejerce el CSD sobre el mismo también pertenecen al mundo de las elucubraciones.
El tema es irritante. Una organización, cuyo crédito moral está bajo mínimos (FIFAgate), resulta que es la garante de la pureza en el funcionamiento de la Federación Española frente a los supuestos "abusos del Estado español". Tiene bemoles el asunto.
Claro que la FIFA está acostumbrada a tratar con países en los que mataron -o desconocen la existencia- a Montesquieu. Países donde la separación de poderes no saben ni lo que es.
Pero no es el caso de España, evidentemente. Ni del resto de países de nuestro entorno, de ahí que en diciembre pasado propusimos en IUSPORT que España llevase este asunto a la Unión Europea a fin de que fuera esta organización la que pusiera a la FIFA en su sitio.
No se olvide que, por muy internacional (y numerosa en sus miembros) sea la FIFA, a la postre se trata de una asociación privada inscrita en un registro público de Suiza.
Esto no significa que la FIFA deba tener patente de corso para amenazar a los otros países (esos llamados pobres). No obstante, si se acreditase que un país concreto no respetase la democracia interna de su federación nacional de fútbol, interviniendo su Gobierno de forma directa, no a través de órganos independientes, su federación nacional, sí entenderíamos que la FIFA adoptase medidas coercitivas, pero medidas que irían a favor de la libre y democrática elección de los cargos de las federaciones nacionales, forzando a esos gobiernos bananeros a respetar, al menos en el deporte, la separación de poderes y la democracia interna de las organizaciones deportivas.
Así se canalizó la amenaza
Lo recuerda Joaquín Maroto en AS y en IUSPORT. El pasado mes de diciembre, la FIFA remitió una carta a la RFEF interesándose por la crisis en la Federación tras la encarcelación de Villar. Samoura había tenido una conversación con su homóloga en la RFEF, Esther Gascón, de la que nació este embrollo.
Una inspiró la carta desde Las Rozas y la otra la dura respuesta desde Suiza. La FIFA, entonces desinformada sobre el ‘caso Soulé’, apelaba en su misiva al artículo 13 de sus estatutos, que dictan que “cada federación debe administrar sus asuntos de forma independiente y asegurarse de que no se produzca ninguna injerencia por parte de terceros en sus asuntos”. Ahora, tras recibir información directa, asume que “el Mundial no corre peligro para España”, según fuentes de la propia organización.
La desconfianza nació por el precedente de 2008. Ese año, Blatter, bajo la amenaza de que la Selección no participara en la Eurocopa de 2008 que terminó ganando, consiguió que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero permitiera a Villar celebrar las elecciones en fechas posteriores a las que determinaba la orden ministerial.
A la reunión, celebrada en la mañana de este lunes en el despacho del ministro de Educación, Cultura y Deportes, también han acudido el presidente del Consejo Superior de Deportes, José Ramón Lete, el de la Federación, Juan Luis Larrea, y la propia Esther Gascón, íntima de Samoura.
Según Maroto, fueron las secretarias generales de la FIFA y de la RFEF la que crearon el problema y por ello han sido las llamadas a buscar la solución.
Al parecer, por eso, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no ha acudido al cita. Infantino siempre estuvo más cómodo sin Villar, y por eso aboga por una completa renovación en la cúpula de la RFEF sin intervención alguna de la FIFA.
Es más, cuando Samoura le habló de una supuesta injerencia del Gobierno de España en la Federación, el propio Infantino se enfadó mucho. "¿Pero tú para qué portería chutas", llegó a decirle a la senegalesa.
Epílogo
Insistimos: el Gobierno de España debería llevar formalmente el asunto este de la "non nata amaza a España" a la Unión Europea con el fin de analizar las medidas conjuntas que podrían adoptarse para evitar que esto se repita en un futuro. Hoy afectó a España, pero que pasado mañana puede afectar a cualquier otro socio comunitario.
Y es que los distintos gobiernos consideran esto una falta de respeto a las competencias legislativas y fiscalizadoras de la UE y de los Estados sobre las entidades domiciliadas en su territorio, como la tiene Suiza respecto a la propia FIFA, como se demostró en el FIFAgate, cuando las autoridades judiciales del país helvético detuvieron, a petición de EEUU, a los principales dirigentes de la organización privada internacional.
Los gobiernos europeos no dan crédito a la extensa interpretación que en la FIFA hacen de sus estatutos, en los que se establece que "todas las federaciones miembro [por tanto también la RFEF] deben administrar sus asuntos de forma independiente y asegurarse de que no se produzca ninguna injerencia por parte de terceros en sus asuntos internos".
Esto de incluir en el concepto "terceros" a los Estados, que ya lo ha aplicado la FIFA con países digamos "pobres" (al menos en el terreno deportivo), pretende aplicarlo ahora a un Estado que se encuentra entre las quince primeras potencias económicas del mundo, como España, lo que ya roza lo esperpéntico.
Pretendía la FIFA, al menos su secretaria general, que su miembro español, es decir la RFEF, le parase los pies a las autoridades legítimas del Estado español, porque así se lo ordenan los estatutos de la organización internacional PRIVADA.
Como ya dijimos, esto es el mundo al revés. La RFEF, como cualquier otra persona física o jurídica (entidad) domiciliada en España, está sometida al imperio de la ley española. Sólo recordarlo nos produce grima.

















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