
Al parecer, la principal característica de la postulación de Marruecos para ser la sede de la Copa del Mundo en 2026 es que nadie habla de eso. En contraste con la candidatura conjunta de Estados Unidos, México y Canadá —una propuesta que fue anunciada en agosto pasado con un gran despliegue publicitario y la firma de contratos en lo más alto de la Freedom Tower de Nueva York— Marruecos reveló su participación con un comunicado de dos oraciones.
Cinco meses después, los funcionarios del fútbol marroquí han ofrecido pocos detalles sobre sus planes para ser los anfitriones del evento deportivo más grande del mundo.
Apenas la semana pasada, Marruecos nombró a un presidente para su comité de candidatura. Hasta ahora no hay un logotipo para el material publicitario, no existe un lema que se pueda promocionar en las noticias y no hay una planeación para construir un estadio deslumbrante que pueda convencer a los potenciales votantes de su postulación. Ni siquiera se ha creado un sitio web.
En el pasado, los comités encargados de las candidaturas han tomado en cuenta todos estos requisitos mucho antes de la votación y los representantes de los países postulados suelen realizar viajes de campaña por todo el mundo con el fin de garantizar el apoyo necesario para ganar la elección. Además suelen exponer con antelación sus planes para la celebración de los partidos, el transporte y el hospedaje.
La semana pasada, una gran cantidad de funcionarios del fútbol local recularon cuando les pidieron que comentaran sobre los planes y se negaron a discutir de forma oficial la postulación. En las calles laberínticas de Casablanca, algunos comerciantes —como Abdulrahman Koudri, quien vende pescado y se describe como aficionado al fútbol— comentaron que no tenían idea de que Marruecos se estuviera postulando para el que sería el evento deportivo más grande que se haya celebrado en el continente africano.
A pesar de que los aficionados seguramente le darían la bienvenida al torneo —Marruecos sufre de una compulsión por ser la sede del Mundial porque ya ha fracasado en cuatro pujas para albergar la justa mundialista—, la gente que hablaba de fútbol estaba más preocupada por el campeonato continental que este mes se realizará en ese país.
Mientras tanto los rivales de Marruecos del otro lado del Atlántico le llevan meses de ventaja: su comité multinacional de catorce miembros y el equipo ejecutivo de cuatro personas ya han elaborado una lista de cuarenta y una ciudades sede.
Hace mucho tiempo que los tres países determinaron la cantidad de partidos que se llevarían a cabo en cada nación. Esa planeación exhaustiva y el objetivo de expandir el torneo a 48 equipos han hecho que los norteamericanos sean los favoritos para organizar el evento cuando la FIFA se reúna el 13 de junio para escoger al anfitrión de la Copa del Mundo de 2026.
En privado, los directivos del fútbol marroquí le restan importancia a las dudas sobre su candidatura. Insisten en que tienen los recursos para albergar el evento. Ahora que el soberano del país, el rey Mohamed VI, ha nombrado como presidente de la comisión a Moulay Hafid Elalamy, el ministro de Industria de la nación, muchos aseguran que el esfuerzo tendrá mayor visibilidad.








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