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Blas López-Angulo
Blas López-Angulo Domingo, 06 de Agosto de 2017

La grandeur du coeur

[Img #49545]

“La honestidad es muy fundamental para un deportista” (Mágico González)

 

El grande.-

 

[Img #49546]Mágico González también le ganó al París Saint-Germain. Por eso mismo le quisieron fichar. Fue durante la fase de preparación al Mundial de España 82 en Honduras, ya le pretendían equipos de América, el Aurora y Comunicaciones de Guatemala, los Pumas mexicanos, el Universitario de Perú y Los Ángeles Aztecas, donde habría compartido con Johan Cruyff su final como futbolista.

 

El genial holandés lo recomendó para el FC Barcelona, pero no se lo debieron tomar demasiado en serio. En Europa, el Atlético de Madrid y, sobre todo, el Paris St. Germain iban a seguir de cerca sus evoluciones. Los galos cayeron derrotados por 3-1 contra la selección salvadoreña, con festival del Mago (en su país, sólo era mago). Estaba ya todo resuelto para el fichaje, pero a la hora de firmar, Mágico no se presentó en el hotel, donde le esperaban los dirigentes franceses. Se quedó en la cama.

 

Mágico González se estrenó en un Mundial el 15 de junio de 1982 en el remozado Altabix de Elche. El Salvador, que comparecía por segunda vez a una fase final, perdió 10 a 1 frente a Hungría. De poco sirvió que Jorge González driblara a medio equipo magiar antes de servir en bandeja el gol de la honrilla a Ramírez. Desde luego, su selección no iba a dar la sorpresa en el campeonato, pero sí que presentaba las credenciales de un as de primera.

 

Lo recordaba en AS Javier Quiñones. A Mágico González el París Saint-Germain le llevó hasta la misma capital de las luces y el entendimiento, pero no firmó nada. El contrato ofrecía 80 millones a su club de origen, el FAS salvadoreño. Después del Mundial se bajó a Cádiz que acababa de descender a Segunda. A su presidente Manuel Irigoyen le costó 7 millones y 12 el segundo si lo adquiría en propiedad. Entre las frases mágicas suyas quedó esta en la bahía: “El París Saint-Germain ponía un millón de dólares al Cádiz para llevarme, pero al final no se hizo”. Se quedó en la cama. La razón, porque París quedaba muy lejos. No sabemos si de Cádiz o de San Salvador. Las murgas de los carnavales se explayaron a fondo, pisha, dijiste que allí no había pescaíto frito. Pero tú y yo sabemos que no fue eso, que te intimidaba no saber decir en francés ni papa, que te sentías extraño delante de la tour Eiffel tan cosmopolita, apenas salido del tercer mundo y con las huellas visibles de pasadas hambres en tu rostro de indio picado.

 

El dinero, para Mágico, no era importante. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Solo juego por divertirme”. Para nada, amigo Jorge Alberto. Soy de la misma opinión, yo escribo cuando quiero y sólo por placer, no por trabajo.

 

El otro.-

 

Juan Carlos Carcedo Mardones, el pasado verano antes de incorporarse como segundo entrenador del nombrado equipo parisino, pasó unos días por el pequeño pueblo de donde proceden sus padres. Un lugar de donde yo mismo procedo y que no conduce a ninguna parte. Podía presumir, a la sombra de Emery, de que su tren después de las estaciones de Valencia y Sevilla llevaba a París. A 12 kilómetros del ferrocarril que cruza el desfiladero de Pancorbo, el final de la Castilla mesetaria, a 170 kilómetros del principio de Francia.

 

A unos metros de la plaza, en el único bar que hay abierto, los domingos preparan unas gildas y fritos de miedo, y de nuevo este año, cumplida una temporada en París, le esperaban viejos paisanos, empeñados en recordar ese 6 a 1 de Barcelona. Como si él y Unai hubieran podido olvidarlo. No hablaban con los jeques de Qatar desde ese día de otra cosa: ¿Cómo fue posible? Tenemos dinero, pero no tenemos tanto nombre como ellos, jefe. Mire el referee Aytekin para dónde tiró. ¡Si lo hubiéramos comprado! Imposible, además, quién iba a pensar que fuera necesario. Y si hubiéramos comprado antes a...

 

Con Juan Carlos apenas pude tomar un marianito en paz. Ni preguntarle por mi libro, si lo había leído desde que se lo regalé en Vallecas, en esa mañana en que el Sevilla estuvo a punto de consumar su primera victoria a domicilio de la temporada, pero acabó perdiendo su ventaja de dos goles. A cambio, me dio una increíble e imprecisa primicia: “No te puedo asegurar nada, pero este verano en París la vamos a montar gorda, muy gorda.

 

Ya verás.” Joder. Que si he visto. Y todo el mundo, aún sigo pasmado de que desde ese rincón natal al que nadie se dirige, sino es porque va allí, no pudiera adivinar que iba a saltar la banca y el mercado, como en los tiempos en que el causante no fue un magnate, sino el tenaz abogado de Bosman, el belga Jean-Luc Dupont.

 

El París, a pesar del plantón, siguió insistiendo. El Barça también y se llevó al jugador gaditano, a modo de prueba, a una gira veraniega por los Estados Unidos, junto a Maradona. El fútbol, aun sin resultado, estaba llamando a sus puertas, a través del Cosmos con Pelé, Cruyff y Beckenbauer, ahí es nada. En opinión de Diego Armando Maradona, que debió de quedar bastante impresionado tras jugar y entrenar con el salvadoreño, Mágico González estaba por delante de él. Menotti, el entrenador del club catalán, lo descartó por su vida nocturna, incompatible con la élite y disciplina del balón. No sé, habría que preguntar a Romario y tantos otros.

 

Veinte años después, el Mago que ya se había retirado en su antiguo equipo, el CD FAS, volvió a jugar en la Liga de su país, en otro de nuevo cuño, el Salvador FC. El campo, donde la selección juega sus encuentros, fue felizmente rebautizado como Estadio Nacional Jorge El Mágico González.

 

Conviene recordar en estos tiempos de miseria y de mercachifles que la auténtica grandeza viene del corazón. Que lo repitan los padres a los hijos. La vraie grandeur vient du coeur!

 

--Mi agradecimiento a Enrique Alcina Echeverría por su libro “Mágico González, la leyenda”, que me ha sido de utilidad para obtener algunos datos sobre las andanzas del querido, genial, Jorge Alberto González Barillas, Mágico González, que seguirá siendo recordado en Cádiz y en el mundo entero. 

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