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Javier Rodríguez Ten
Javier Rodríguez Ten Domingo, 30 de Julio de 2017

Competición sí; deporte no (o muy, muy dudoso)

El debate sobre los e-sports está sobre la mesa. Realmente han entrado con fuerza en el panorama del entretenimiento, de la competición, y se plantea si han de merecer la consideración de deporte. Y lo cierto es que parece que si no se consigue dicha catalogación sería hacerlos de menos, cuando el debate es otro, ajeno a una importancia creciente e imparable: ¿son un deporte? ¿interesa serlo formalmente? ¿es necesaria una regulación específica?

Muy brevemente, me gustaría contribuir al debate iniciado por IUSPORT respecto de la naturaleza deportiva o no de los e-sports, aportando opiniones que ya fueron vertidas tanto en la Jornada "eSports ¿reconocimiento jurídico como modalidad deportiva?" en la Universidad Pompeu Fabra como en la Jornada "El fenómeno e-Sport" organizada por Laliga, y plasmadas por escrito en la Revista Jurídica LaLiga nº 7. Es decir, que no es un desembarco aprovechado ni basado en opiniones ajenas.

 

Es cierto que la concepción del deporte es amplia. La del diccionario de la Real Academia amplísima, hasta el extremo de poder acoger a casi todas las modalidades y especialidades en que dos personas compitan por algo, haya más o menos contenido físico y/o mental, habilidades o destrezas. Aquí entrarían perfectamente.

 

Legalmente el espectro es más reducido. La existencia de una modalidad deportiva (con o sin especialidades), que conlleva la posible existencia de una Federación deportiva sujeta a la legislación deportiva, con todas sus singularidades, exige unos requisitos de implantación territorial y viablidad que los e-sports cumplen o van a cumplir, siendo el debate distinguir en si nos encontramos ante un deporte o no, a partir de consideraciones técnicas. Porque si queremos convertir en deporte cualquier competición, estamos equivocados.

 

Los argumentos de lo físico decaen ante Federaciones deportivas como ajedrez, petanca o billar, incluso colombofilia, columbicultura, galgos... Se puede ser deporte con una actividad mental, e incluso con el ejercicio de destrezas o habilidades (que conllevan actividad mental y física, obviamente), como en deportes aéreos. El límite no está claro y no está en España, dado que la existencia de una Federación internacional, el reconocimiento por el Comité Olímpico Internacional (que no es lo mismo que ser disciplina olímpica, etc.) se valora enormemente para obtener el reconocimiento (véase el Real Deceto 1835/1991).

 

Por tanto, para opinar en contra de los e-sports como posibles deportes hay que hilar muy fino. A mi entender, aunque tengan implantación territorial suficiente, viabilidad económica, actividad mental e incluso física (como hemos visto, interpretable), hay argumentos que "chirrían". Y no son argumentos conservadores, sino integrantes de la actual concepción de deporte (pueden cambiar, claro).

- La existencia de actividad mercantil y ánimo de lucro de principio a fin (desde la creación del programa hasta su distribución, venta, licenciamiento, etc.), desde la base hasta la cima. La estructrua del deporte en Europa está basada en la inexistencia de ánimo de lucro, con independencia de gestionar recursos económicos.

- La reserva de titularidad de la propiedad intelectual de los programas, hasta el extremo de no poder garantizar mantener las competiciones. Las reglas de juego, los medios de juego no pueden tener esa limitación.

- La pluralidad de competiciones (una por videojuego), el agotamiento de las mismas (cuando la popularidad decae) y la contínua renovación. Los deportes son estables en el tiempo, las modalidades y especialidades se mantienen, y las reglas sólo se retocan.

- La competición virtual, es decir, no presencial. El deporte se practica presencialmente, adversario frente a adversario.

- ¿Qué es e-sport? ¿Jugar a deportes reconocidos mediante simulaciones informáticas? ¿O cualquier tipo de competición basada en programas informáticos? ¿Jugar al comecocos es un e-sport? ¿Era yo un e-sportista hace treinta años sin saberlo, en los recreativos o en los bares? Porque el hecho de que lo siga mucha gente, o mueva mucho dinero, no le confiere dicha singularidad.

 

Dicho esto, ¿interesa que los e-sports sean deporte? La respuesta es NO. Y ello porque ser deporte acarrea incorporarse a la regulación deportiva. Algunas "perlas":

- Las empresas que participan en los campeonatos deberían transformarse en clubes sin ánimo de lucro (en tanto no haya competición profesional declarada por el CSD, en cuyo caso deberían ser SAD).

- Las empresas que organizan los campeonatos serían Federaciones deportivas, incluso ligas profesionales en las que la elección de los presidentes es democrática, asamblearia. No creemos que los titulares quieran.

- Los jugadores deberían someterse a las normas antidopaje, los eventos y recintos (¿los domicilios de los jugadores?) a las normas de seguridad y antiviolencia... Limitaciones en materia de publicidad...

- Los jugadores estarían obligados a asistir a las concentraciones y eventos de la selección nacional (que habría), por encima de las obligaciones contraídas con sus empresas.

- Los e-sportistas profesionales se regirían por el RD 1006/1985 y no por la legislación laboral común.

- Etc.

 

En conclusión: a mi entender, los e-sports son un entretenimiento que se ha transformado en competición y espectáculo, pero que no tienen el elemento "deporte" en su ADN, sin que ello sea (para nada) hacerlos de menos. Simplemente, son otra cosa, pero hay quienes se lo toman bastante mal, sin entender porqué. Hay muchas modalidades y especialidades que no cuentan con reconocimiento como deporte y que existen y perviven. De manera añadida, obtener el reconocimiento como deporte, tal y como están concebidos, sería un regalo envenenado, al quedar sujetos al intervencionismo vigente en el mundo del deporte, del que ahora están exentos al ser una actividad sin ánimo de lucro en unos casos o mercantil en otros, pero que se puede regir por sus propias normas.

 

En este sentido, actualmente no existe ninguna falta de regulación que obligue o aconseje incorporar los e-sports a leyes del deporte. El debate es otro, si la naturaleza jurídica lo es o no. La legislación asociativa (competiciones aficionadas), la mercantil (competiciones con ánimo de lucro) y la laboral (cuando se dan los requisitos en jugadores o técnicos) regulan perfectamente la materia, al igual que inciden la legislación tributaria, la de propiedad intelectual e industrial, etc. Basta con identificar cada cosa para saber qué regulación procede; al menos los juristas lo tenemos bastante claro. Cuestión diferente es que se quiera cambiar el modelo buscando una proyección adicional que, a día de hoy, no es precisa.

 

Respetando cualquier opinión en contra.

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