Lunes, 12 de Enero de 2026

Actualizada Lunes, 12 de Enero de 2026 a las 02:12:45 horas

Blas López-Angulo
Blas López-Angulo Domingo, 11 de Junio de 2017

La España ausente II: exhortación al viaje (con motivo de los 'playoffs')

Genealogía e Historia

 

De dónde viene esa pulsión por viajar, ese frenesí viajero. Sin necesidad de encargar un árbol genealógico, pero volviendo a la genealogía, uno se imagina reencarnado en el capitán López-Angulo de las guerras carlistas por las polvorientas tierras de la Laponia celtibérica y de la España vacía que comentábamos el otro día. O formando parte de la expedición del general Gómez que dio vueltas y revueltas sobre el mapa de España. Tuvo en su época una repercusión mundial considerable.

 

Es difícil seguirla en su trayectoria. Exigiría marchar a caballo y pasar seis meses, como pasó él haciendo ziszás por la Península. Es lo que nos cuenta en un reportaje Baroja un siglo después, que viajó cómodamente en coche, con chófer y un fotógrafo de Norte a Sur, trazando una Z invertida. El día 25 de junio de 1836 se reunieron en Amurrio (Álava) todas las fuerzas de las columnas que iba a mandar Gómez. Las pasó revista el pretendiente con todo su Estado Mayor. Debió de ser una ceremonia muy decorativa y vistosa, añade el insigne escritor en sus memorias.

 

La Vicalvarada triunfó pese a su inicial fracaso, debido a una escaramuza menos exportable. Una pequeña partida vagó por la Mancha a fines de junio de 1854 desde el Real Sitio de Aranjuez y de allí enfilaron las planicies manchegas, nos cuenta Galdós, reclutando mozos, requisando caballerías, y requiriendo amorosamente cuantos fondos guardaban las administraciones subalternas de los pueblos.

 

Y es muy revelador lo que prosigue en ese episodio nacional, el 34, “La revolución de julio” que demuestra que esa revolución, como casi todas las españolas tenían poco de eso: “Tras ellos han ido Blaser y Vistahermosa, despacito, persiguiéndoles sin querer alcanzarles, a la distancia que manda el compadrazgo fraternal, norma constante de toda esta gente.”

 

Ética y estética del viaje

 

Estos lugares no conocen el turismo masivo ni el más pequeño que invade a las ciudades, algunas hartas de él. Por eso que tu visita levanta alguna curiosidad. Nadie arriba sin motivo o fuera de una manada reconocible. El viajero, para Michel Onfray, al que tengo por mi filósofo de cabecera, practica un ocio inventivo y feliz. El arte del viaje induce a una ética lúdica, una declaración de guerra a cuadricular y a cronometrar la existencia.

 

Desear un viaje es soñar con un destino. Ante la publicidad invasiva y la multiplicidad de posibilidades un demonio interno va sometiendo lo indeciso, lo impreciso o lo confuso hasta determinar la partida. Este deseo se alimenta mejor de fantasmas literarios o poéticos que de un exceso de imágenes. Relaño, reconocía que le conmovió más esa literatura para visitar con otros ojos “la España ausente”, que si al uso le regalaras folletos turísticos o postales de la catedral de León.

 

El viajero busca la diferencia mientras planea la necesidad de viajar solo o en grupo. Ambas opciones no son del todo satisfactorias. Poder elegir la compañía es salvoconducto obligado. Coexistir con tipos indeseables, como en la vida cotidiana, conducen al fracaso del viaje. A convertir en pesadilla el sueño.

 

Viajar significa evitar los lugares comunes. El turista en Nueva York se siente dichoso y pleno porque reconoce los lugares que mil veces antes ha visto. Pero el viajero no debe viajar con esa idea. Sabemos que la España interior es seca y desierta, pero si adoptamos una perspectiva nietzscheana prescindiremos de una ontología del paisaje (el nuestro) para medir el resto: nos impregnaremos del líquido local a la manera de los vasos comunicantes.

 

Por eso la dificultad también de relatar esa experiencia. ¿Qué es lo que debo contar?

 

De hecho, a través de Onfray, conocemos el viejo sueño de Mallarmé: “Hacer llegar lo real al texto, transfigurar la vida en experiencias susceptibles de acabar en un libro. La prosa del mundo, la escritura sobre uno mismo...”

 

La descripción del viaje (Poética de la geografía)

 

-Cuidado con el secarral. No traigan vino, lo ponemos nosotros.

 

En un programa deportivo de la televisión riojana un comentarista no pudo evitar uno de los mitos de la geografía española: “¡Vamos a un desierto!”

 

La mirada cruel y desdeñosa hacia el paisaje del interior de la Península es una mirada española. Gautier y otros viajeros foráneos no han sido tan tremendistas al retratar la aridez y lo estéril como sus propios traductores, nos dice Sergio del Molino en su España vacía ya comentada. Incluso el Viage de España de Antonio Ponz resulta más lastimero.

 

La catedrática albaceteña, Rosario de Vicente, experta en Derecho Penal del Deporte, me recuerda que en Villarrobledo tiene lugar Viña Rock, que va por las 22 ediciones. Hace mes y medio congregó durante un fin de semana a ¡220.000 asistentes! La denominación se eligió por estar Villarrobledo considerado el 'mayor viñedo del mundo', al tener más de 32.000 hectáreas de viña.

 

Con estos pertrechos me dispongo a viajar. Pasada la vega del Tajo en Aranjuez, nos elevamos hacia Ocaña, ya en la provincia de Toledo, donde a la vuelta compraré un queso Romero y pasearé por su perfecta plaza mayor.

 

En menos de 10 kilómetros ya estamos en la alta planicie manchega, un mar de tierra, donde hoy la velocidad nos hará pasar de largo ventas y cruces de caminos, interminables campos de batalla y de rutas a ninguna parte. Molinos de viento y todos los personajes del Quijote a cuestas nos evoca un cartel, desvío hacia El Toboso, a poco más de una centena de kilómetros de la capital, por algo llamada poblachón manchego.

 

Azorín como Baroja, Unamuno y Machado y todo el 98 viajaron por Castilla y reinventaron su paisaje adusto por medio de una poética mística, portadora de valores morales: la sobriedad y austeridad, como esencias patrias. Azorín, en su ruta quijotesca emprendida en el siglo XX, es más Quijote que Cervantes. Ve entre las llanura más colores que la monotonía del ocre, ve árboles.

 

Lo recuerdo cuando a mis costados empiezo a ver viñas. España ha sido pensada como problema, el paisaje es parte del problema y el regeneracionismo de nuestros abuelos quería traernos la solución. Tal vez Costa pensó en instalar sombrillas en el páramo manchego, mejor que farolas o pinchar el sol.

 

Villarrrobledo

 

Pero como señalaba antes el mejor aliado es la velocidad, 2 horas desde Madrid, apenas 5 desde Nájera, ya no son fronteras insalvables para llegar al estadio de la Virgen de la Caridad, también conocido como el Barranco del Lobo, de trágicas reminiscencias rifeñas. Tenemos delante una estatua quijotesca, como con un guiño nos suministra esa dualidad cervantina: el feísmo empeñado en que veamos a plena luz a Maritornes, cabreros y malandrines, pero menos mal que el caballero andante divisará princesas como su Dulcinea, gigantes, magos y encantadores.

 

Para Baroja, Villarrobledo es uno más de los pueblos meridionales “de poco carácter, sin silueta”, de numerosas calles con mucho comercio, de lo que da prueba el moderno casino mercantil con su bella cúpula azul. Pero don Pío no dice esto último, sino que en su plaza se levanta una iglesia grande, de estilo mixto y confuso.

 

Según el vasco, Gómez se comportaba con indolencia, le gustaban el sol, las naranjas, las almendras, las granadas, el tabaco de la Habana y el vino blanco. En mi opinión, adoraba más a Diógenes que a Marte. A veces, sus ayudantes le preguntaban:

 

“—¿Desea usted algo, mi general?

 

—No; tengo lo que necesito —contestaba él, mostrando con cierta sorna la hoja de papel de fumar, que doblaba entre sus dedos.”

 

A pesar de contar con más fuerzas y de las advertencias de Cabrera, Villarrobledo fue tomado por los liberales al mando de Alaix y un impetuoso Diego León.

 

Para el domingo, daban probabilidad de lluvias como en la mitad norte peninsular, pero aquí en el Barranco del Lobo la temperatura al mediodía no es tan baja como lo va a ser en esos campos norteños. El cielo está despejado y solo el viento y el auxilio pasajero de las nubes harán que el calor no se note. En cambio, sobre el terreno de juego sí, pero los jugadores se emplean con nobleza y no desfallecen.

 

Aunque no diré más del partido, no en vano mi columna gira alrededor del fútbol sin entrar en sus adentros, que si algo sobra entre el pueblo español es entendidos en esto de la pelota. Proliferan las universidades en España, y aún más las tabernas y ciberespacios especializados en esta moderna ciencia.

 

Sin embargo, yo me quedo con la palabra de los entrenadores, Diego Martínez del Náxara* y Manuel Martínez del Villa que analizaron lo sucedido minutos antes con encomiable racionalidad. Demostrando que dedican muchas horas no pagadas a este deporte. Me maravilló el conocimiento mutuo o cruzado en cuanto a los jugadores rivales, pese a participar en grupos distantes. Si Ortega levantara la cabeza vería que esto del balón vertebra España más que cualquier otra cosa.

 

En esa mañana vi respeto y hospitalidad entre las aficiones, como ese tuit con el que encabezaba el epígrafe ya mostraba, además de ingenio. Tal vez debamos enterrar el mito de la España negra o de la España profunda. Pero esa casta temerosa siempre del pueblo suele ignorar los ejemplos de civismo aquí vistos, en parte porque no se molesta en presenciarlos.

 

* (Nota histórica). Nombre medieval que toma el club. Nájera fue corte de la Navarra más hegemónica que llevó su capital a esta ciudad, a las puertas de Castilla y del camino de Santiago, que justo en ese periodo recibirá un impulso definitivo de manos de Sancho III (primera mitad del siglo XI).

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.28

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.