
Los dos atletas saltaron 2,37 metros en la final de salto de altura sin cometer un solo fallo y decidieron compartir la medalla de oro
El catarí Mutaz Essa Barshim y el italiano Gianmarco Tamberi, medallistas de oro al alimón en el salto de altura, fueron los primeros atletas que no se colgaron las medallas por sí mismos en el podio, sino que se la impusieron el uno al otro en los Juegos Olímpicos de Tokio.
Los dos atletas saltaron 2,37 metros en la final de este domingo sin cometer un solo fallo y una vez que ambos derribaron tres veces en 2,39, en lugar de desempatar mediante nuevos saltos, acordaron no disputar el desempate y recibir una medalla de oro cada uno.
"¿Podemos tener dos oros?", preguntaron al juez después de hablarlo entre ellos. El oficial asintió e inmediatamente los dos dieron saltos de alegría.
Las emociones no se detuvieron allí, ni siquiera cuando ambos fueron a envolverse en sus banderas y a iniciar la celebración tradicional. Al borde de la pista, Tamberi vio como otro italiano de su equipo, el Fiamme Oro de Pádova, asombraba al mundo al capturar la final de los 100 metros llanos: Lamont Marcell Jacobs. Probablemente, no podía comprender tantas emociones juntas. Y allí exhibía el yeso con la inscripción “El camino a Tokio”, por el que tanto había sufrido. Duras lesiones estuvieron, hace algunos años, a punto de dejar fuera de combate a Tamberi. Y también a Barshim.
“Simplemente nos miramos y ya sabíamos lo que íbamos a decidir. Eso fue todo. Gimbo es uno de mis mejores amigos. Este es el verdadero espíritu del deporte y es lo que queríamos transmitir”, afirmó Barshim, quien en su país es un ídolo nacional, es el Messi de los qataríes.














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