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Ahora Madrid, formación política en la órbita de Podemos, se ha posicionado abiertamente del lado de los radicales del Rayo en el conflicto surgido por los insultos y amenazas a Zozulya, frente a quienes han defendido el derecho del jugador al ejercicio libre de su profesión con garantías de seguridad.
Recuérdese que hace días, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, manifestó: "Es muy saludable que la afición del Rayo diga que Zozulya no forma parte de sus valores"
Pero no conformes con ello, la referida formación política ha anunciado que propondrá que el presidente de LaLiga, Javier Tebas, sea declarada 'persona non grata' en el distrito de Puente de Vallecas, según consta en el punto 22 del orden del día de la convocatoria de la sesión plenaria del 5 de abril.
En el escrito, que se ha publicado en el twitter de la Junta de Distrito de Puente de Vallecas, se argumenta que tal consideración de Javier Tebas se deba al "enfrentamiento abierto que ha mantenido contra la afición del Rayo Vallecano, menoscabando los derechos de libertad de expresión de los que todos los ciudadanos gozamos y al haber demostrado con su actitud ante este barrio, que se sitúa en los valores contrarios a los que los vallecanos y rayistas defienden".
Con independencia del valor que se le quiera dar a esa declaración política, es innegable que habría que hacerla extensiva a los miles de personas que han defendido los derechos del jugador y criticado a los hinchas radicales rayistas, que en absoluto representan el sentir mayoritario de los aficionados del club de Vallecas.
Recientemente, nuestro país se ha visto sorprendido por el denominado caso Zozulya, un jugador que ha sido estigmatizado y señalado por un grupo ultra del equipo Rayo Vallecano, bajo la acusación de ser nazista.
Esto le ha conllevado a situar a este jugador en la tesitura de no poder ejercer su profesión, y al club, que lo ha fichado, a verse coaccionado, por mor de las amenazas de este grupo ultra, a no poder ejercer su derecho a la libre contratación.
Como decía Maria José López González, siempre se ha predicado del fútbol, como el deporte de equipo con más diversidad étnica y religiosa. Con doscientas nueves asociaciones nacionales – FIFA-, cuenta con más miembros que las Naciones Unidas. Lo que viene a contextualizar la fuerza generadora e integradora del fútbol. De ahí que los valores o los estigmas que pueda traslucir a la sociedad tienen una vertiginosa proyección.
Por lo que qué mejor que insistir en el deporte del fútbol como escenario de valores y de interrelación de países, continentes, culturas, ideologías, etc.
Desde hace tiempo se está trabajando en el mundo del fútbol por erradicar cualquier atisbo de violencia, de racismo o discriminación.
Tomando como base marcos normativos, campañas de sensibilización y códigos de conductas donde erradicar determinados tipos de comportamientos que pervierten la convivencia y el juego limpio en el deporte. Y así se han producido un desarrollo normativo y legislativo a lo largo de los países.
En el Reino Unido está la Ley sobre Delincuencia y Disturbios de 1998, además de la Ley de Inclusión y la Diversidad de 2010.
En Francia, se produjo en 2003 la modificación del Código Penal consistente en la tipificación de diferentes delitos de odio racial, así como su Código del Deporte que establece una serie de normas que luchan contra comportamientos racistas relacionados con los eventos deportivos.
En España tenemos la Ley 19/2007 que trata de penalizar y castigar aquellos comportamientos y acciones en relación a conductas racistas, xenofóbicas o intolerantes en el deporte. De hecho, hay una Comisión Estatal contra la violencia con la que se trata de prevenir y censurar estos comportamientos en el ámbito y contexto del deporte en nuestro país.
Pues bien, a pesar de todo ello, se reiteran conductas que han de ser erradicadas de nuestros terrenos de juego, y de nuestra sociedad, conductas que siembran el desprecio sobre clubes, instituciones y personas en base a comportamientos intolerantes, por el hecho de ser diferentes. Y en estos casos hemos de estar personas, instituciones, y clubes para decir basta y no ser sometidos a insumisiones y omisiones, bajo coacciones perpetradas por la coartada que proporciona el grupo de los intolerantes.
En el caso de este jugador, al que parece ser que se le trata de impedir su derecho al trabajo, y en relación al club que se ve coaccionado a su libertad del ejercicio de empresa se les debe de decir que el idioma del desprecio; que esconde la intolerancia de unas ideas, o de unas maneras de pensar no es permisible un una sociedad como la española, que consagra derechos y libertades en el mandato constitucional.
Y añadía María José López, esta sociedad no puede permitir que le metan un gol más, y que venga desde el extremo del sectarismo, la intolerancia y la estigmatización de personas, e ideas. Una sociedad sólo puede rechazar y repudiar conductas y comportamientos lesivos para la misma.
“Pero no puede ser sometida a la estrategia del miedo que ejercen los hinchas, por más que monten ruido y jaleen a su equipo en los terrenos de juego. Si no somos capaces de trasmitir con el juego valores, estaremos convirtiendo al deporte, en el escenario idóneo para que los hinchas, los ultras y los intolerantes marquen unas reglas de juego, que contravienen los valores más comunes del deporte, que son la tolerancia, el juego limpio y la competitividad sana entre los que lo practican”, concluía María José López González.


















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