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La Asociación Española para la Ética en el Deporte ha emitido un comunicado acerca de la pelea de padres en un partido infantil en Mallorca.
La entidad, integrada por expertos en ética y derecho del deporte, se ponen "a disposición de las instituciones deportivas para aportar nuestro conocimiento y visión sobre este y otros temas de similar índole, con el objetivo de mejorar el diseño ético y la gobernanza del deporte".
TEXTO ÍNTETGRO DEL COMUNICADO
"UN DIFÍCIL BINOMIO EN EL FÚTBOL :VIOLENCIA DE PADRES Y SANCIONES A LOS MENORES
El pasado fin de semana en el partido que enfrentaba a los equipos infantiles de los clubes mallorquines Alaró y Collerense tuvo lugar, a raíz de un incidente puramente deportivo, una pelea multitudinaria entre algunos de los padres allí presentes.Todo ello a la vista de sus propios hijos y captado por un aficionado cuyo vídeo ha sido de los más vistos estos días.
La agresión ha adquirido tal dimensión que ha llamado la atención de los principales medios de comunicación quienes lo han difundido entre las noticias más relevantes. También ha provocado que la Comisión Antiviolencia de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares (FFIB) acordara denunciar ante el Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJB) la pelea multitudinaria. Según el acuerdo adoptado tras una reunión de urgencia, la Comisión Antiviolencia también estudiará la posibilidad de personarse en el procedimiento judicial penal o administrativo abierto como consecuencia de los hechos.
Por su parte, uno de los clubes, el Alaró, ha acordado expulsar a los hijos de dos padres involucrados en la riña, según confirmó el propio presidente al programa radiofónico "El Partidazo" de la Cope.
Con relación a los hechos relatados y las reacciones desplegadas, son dos los asuntos que hacen necesario un análisis profundo desde el punto de vista de la ética y la regulación jurídica deportiva. En primer lugar, la violencia ejercida por los aficionados y, en particular, por los padres en los terrenos futbolísticos. En segundo lugar, la medida que pretende adoptar el club Alaró, no contra los padres que intervinieron en la refriega, sino contra sus hijos, integrantes del equipo infantil.
Sobre el fenómeno de la violencia queremos mostrar nuestro más absoluto rechazo de esos episodios, en especial, cuando tienen lugar en el fútbol base y cuando son los principales encargados de la educación de los menores quienes la protagonizan.
En este sentido, creemos que no es el fútbol el causante de esos lamentables episodios, sino que es el espejo donde se reflejan los déficit educativos o cívicos que se generan fuera del terreno de juego. Sin embargo, esto no implica que las autoridades deportivas, y futbolísticas en concreto, deban permanecer impasibles ante ellos.
Urge una actuación sistemática y coordinada destinada a prevenir y sancionar tales comportamientos violentos (físicos, pero también verbales), lo cual debería incluir un replanteamiento de las medidas represivas ya vigentes, como también ensayar técnicas promocionales y 'premiales' que traten de modificar las actitudes de los aficionados.
Por otro lado, es nuestra intención incidir en el segundo de los problemas mencionados, la discutible sanción sobre el menor, en lugar del padre autor de las agresiones. Este es un asunto mucho menos conocido, pero no por ello menos importante: ¿está justificado que los clubes actúen contra sus propios jugadores, menores, como forma de reacción frente a los actos de violencia de sus padres?
Según nuestro punto de vista, una sanción de esta naturaleza es claramente inmoral y de dudosa ejemplaridad, dado que recae sobre una persona, el menor, que no participó en los comportamientos ilícitos. Del mismo modo, también viola varios principios jurídicos: legalidad, culpabilidad y personalidad de las sanciones, así como la ineludible protección del interés del menor.
Y es que en efecto, lo que este suceso pone de manifiesto es un problema de fondo, y en muchas ocasiones olvidado o simplemente ignorado, del que son protagonistas los clubes modestos, como es la dudosa legalidad de sus códigos disciplinarios internos.
La regulación que establecen los clubes sobre la disciplina aplicable a sus integrantes (jugadores, entrenadores, etc.), se encuentra en ocasiones en un limbo jurídico que conduce, como en el caso relatado, a resultados controvertidos jurídicamente. A esta circunstancia hay que añadir la discutible actuación de los comités internos de disciplina que, aunque guiados por un propósito indudablemente loable, con harta frecuencia imponen sanciones sin una debida cobertura legal y contraviniendo derechos de los afectados.
Es insoslayable señalar la falta de atención del estamento deportivo español por la situación de los clubes con menos recursos. Esta actitud se muestra en que se deje un discrecional (por no decir, arbitrario) margen a los comités de disciplina de los respectivos clubes para determinar infracciones e imputar sanciones que alegando la promoción de los valores propios del deporte, pueden tener efectos muy lesivos sobre los intereses y derechos de jugadores y aficionados.
Que el personal que forma parte de dichos comités carezca de conocimientos jurídicos y de formación ética conduce muchas veces a que la calificación de las infracciones y sanciones sea no solo controvertible sino directamente nula, y con resultados ridículos.
Por ello, urge una actuación directa, sistemática y ponderada de las autoridades deportivas españolas en aras de que todos los clubes posean un modelo de reglamento disciplinario que compatibilice la promoción de los valores éticos y deportivos con la garantía de los derechos de deportistas y aficionados.
Como asociación, compuesta en su junta directiva por expertos en ética y derecho del deporte, nos ponemos a disposición de las instituciones deportivas para aportar nuestro conocimiento y visión sobre este y otros temas de similar índole, con el objetivo de mejorar el diseño ético y la gobernanza del deporte".


















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