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Juan Luis Franco
Juan Luis Franco Domingo, 05 de Febrero de 2017

La Peña BIRI-BIRI. Hay una peña en Sevilla que no deja de animar

[Img #36347]En el año 1975, una serie de anónimos aficionados sevillistas de Gol Norte (en Sevilla se llaman “Goles” las zonas de detrás de las porterías) deciden agruparse como peña bajo el nombre de “Biri-Biri”.


Unos aficionados que no tienen otro objetivo que animar al Sevilla Club de Fútbol, eran años en los que ir al fútbol era animar a tu equipo y el insulto más grave que se lanzaba al adversario era una sonrisa socarrona.
Como en todos los ámbitos, siempre hay unos más pasionales que otros, y el Sevilla C.F. encontró su grupo en aquellos chavales de Gol Norte que se hicieron llamar la peña Biri-Biri.


Cantaban y animaban sin cesar, todo chaval ansiaba tener determinada edad para dejar de ir de la mano de su padre y que le sacasen el carné o entrada de Gol Norte para ir con la peña Biri-Biri. Que un hijo fuera a cantar a Gol Norte era el orgullo de cualquier padre sevillista.


La afición del Ramón Sánchez-Pizjuán había sido bautizada como jugador número doce de la selección española en 1964. En aquellos años los desplazamientos no tenían la facilidad de hoy en día, y los aficionados que acudían al campo, en su gran mayoría eran sevillanos.

 

[Img #36348]Sevillistas y béticos iban al campo rival con el único riesgo de sufrir la “guasa” en caso de derrota.
Y con la música de “El Vito”, se cantaba y se sigue cantando:


“Hay una peña en Sevilla, que no deja de animar, es la peña Biri-Biri, que alegra el Sánchez-Pizjuán…”
La sociedad fue cambiando, y los primeros en darse cuenta fueron los propios miembros de la peña, de tal forma que el 12 de marzo de 1988 “ABC” de Sevilla publicaba lo siguiente:


“La Peña Sevillista Biri-Biri comunicó ayer su decisión de disolverse debido a los incidentes que se están produciendo en el gol norte del estadio Sánchez-Pizjuán y la imposibilidad de controlar a las personas que se hacen pasar por socios de esta peña para hacer gamberradas y organizar bronca fuera del estadio.”
Hoy suena naif lo de “gamberrada”, pero son los años en los cuales, deteriminados elementos empezaron a tomar el control de lo que en otros lugares se denominan “grupos de animación”.


Hoy ya no se va de la misma forma a los estadios, pero no busquemos la culpa en el fútbol, es toda la sociedad la que ha cambiado, se falta el respeto a los médicos, a los maestros, a los padres, y hay que observar en las redes sociales cómo se trata al que piensa distinto. En esa sociedad viven nuestros aficionados, los “comopipas”, los “cazaautógrafos” y los “ultras”.


La sociedad sevillana, como la española, ha sufrido el mismo cambio. La peña “Biri-Biri”se llama hoy en día “Biris”. Dentro de ella se aúnan un enorme número de sevillistas cuyo único objetivo, disfrutar en la grada y cantar “animar a mi Sevila es para mi un privilegio”. Cierto es que en alguna que otra ocasión se corea, algún que otro insulto desde Gol Norte, incluso todo el campo, pero también lo es que no es el Ramón Sánchez-Pizjuán el único en el que los exabruptos se producen.


Espectaular es el ambiente de la grada del estadio sevillista arrancado desde la grada de Gol Norte, felicitado y admirado por jugadores y aficiones visitantes, tifos monumentales y artísiticos, ejemplo de deportividad. Un manera única, (que no exclusiva) de llevar al equipo en volandas, de enganchar al resto de la afición. Eso son los biris, ese el biri que todo sevillista lleva dentro.


Alrededor de la peña, como ocurrió en 1988, se adhieren diversos elementos que no es conveniente que circulen cerca de un campo de fútbol. Lamentables y condenables fueron los hechos cocurridos en un bar sevillano protagonizado por miembros de la peña. Caiga sobre ellos el peso de la Ley. También es cierto que se han visto involucrados en otros altercados, pero esa es la obligación de las Fuerzas de Orden Público, detener a los culpables.


No solo desde la peña, sino desde la practica totalidad de la afición se asiste atónito a castigos sobre socios del estadio Sánchez-Pizjuán relativos a acontecimietnos producidos fuera del mismo, incluso a relativos a presuntos delitos particulares de otras personas, como el caso de una violación en Pamplona, llegando a perdirse explicaciones al presidente del club.


En Sevilla duele el agravio comparativo más que la sanción. Se ve que hay muertos, repito muertos, en los alrededores de otros estadios de fútbol y el grupo que está identificado como presunto causante acude a los estadios con sus símbolos, de dudoso valor democrático, y no pasa nada…


En Sevilla duele el agravio comparativo que, un aficionado sevillista, presuntamente haya cometido un delito, y que ese presunto delito, a cientos de kilómetros de Sevilla y en su vida privada, sea lanzado contra la afición sevillista. Y duele que,cuando alguien saca una pancarta en su apoyo, la afición sevillista sea portada de telediarios y el asunto sea tratado hasta en un parlamento, cuando vemos todos los domingos corear los nombres de futbolistas que están siendo juzgados por delitos monetarios u otros a la espera de juicio por violencia de género.


En Sevilla nos alegramos que el vil ataque protagonizado por miembros de los biris a los aficionados italianos fuera rápida y espectacularmente resuelto por la Policía; pero duele ver que el asesinato del aficionado coruñés esté sin esclarecer o que los agresores de los sevillistas de Cataluña tampoco parece tener culpables.
En Sevilla sí se está de acuerdo en que los que cometen actos delictivos cumplan el castigo que la Ley determine para ello, pero no en criminalizar una grada, en la que la mayoría va al estadio con la única intención de animar al equipo.


Nadie se puede engañar pensando que los Biris de hoy tienen la candidez de la peña Biri-Biri de 1975, pero tampoco puede decirse en sentido contrario que los que pueblan las gradas de gol norte son delincuentes sueltos.


Si hay que sancionar, que sea a los culpablesy lo que en un campo sea punible, en los demás también lo sea.
Los castigos colectivos nunca fueron ejemplo de buena justicia.


Por si alguien quiere saber cómo se forjó la Peña Biri-Biri, les dejo unos párrafos de Enrique Vidal en “Ayer y Hoy Sevillista”: http://ayerhoysevillista.blogspot.com.es/2009/06/hombros-hasta-la-gran-plaza.html


“A las doce de la mañana un 16 de febrero de 1975, estaba programado el partido de la segunda división española entre el Sevilla Fútbol Club y el Rayo Vallecano. Los sevillistas estaban lanzados en pos de recuperar su sitio en la división de honor. Nervión estaba aún medio a levantar, pero la afición seguía entera, más combativa que nunca, a lado de los suyos.


Entre los aficionados destacan unos jóvenes entusiastas que se juntan en la grada baja de gol norte para animar sin descanso al equipo de sus amores. Llevan casi un año reuniéndose espontáneamente con el fin de apoyar a los jugadores, llueva, truene o relampaguee. Ganar o perder, es lo de menos. El Sevilla lo es todo, su razón de ser, su pretexto vital. Se habla ya entre ellos de constituir formalmente una peña. “Dale al balón”, una expresión muy popular en aquellos momentos, parece el nombre más aceptado por los chavales.


El partido comienza con todos nuestros protagonistas al pie del cañón, Blanco y Biri en la hierba, fajándose el primero, como siempre, derramando fantasía el africano, un espectáculo en cada salto, en cada malabarismo. Los chavales del gol norte, en la grada, animando, cantando, botando sin parar. Pronto las cosas ruedan bien. El equipo local gana, son dos puntos importantes. En el luminoso rojo de Orient parpadea un cómodo dos a cero. Alhaji está jugando un gran partido, tenía razón, pensó Blanco, le está saliendo casi todo.


Pero llega el minuto treinta y seis de la primera parte, y todo se quiebra por obra de la divinidad. Surge la magia, el chispazo totémico, el hechizo urdido en las ancestrales tierras del África negra, la cacería del balón por el hombre, burlando a los enemigos que le acechan en sigilo, la pelota elevada suavemente, suspendida en el aire, a cámara lenta, volando en silencio para refugiarse en las redes, cumpliendo esa inexorable ley de la naturaleza, la del triunfo del más poderoso, la de la supremacía de la inteligencia, rendida al servicio de un objetivo universal, el gol.


Aquel joven gambiano, que ya era ídolo de Nervión casi desde su misma, puso patas arriba la grada, forzando una salida a hombros de tres orejas y Puerta del Príncipe, en volandas de aquellos chavales del gol norte, que decidieron, casi sin saberlo, en aquel mismo instante, inmortalizar para los restos la memoria de aquel atleta sin par, poniendo su nombre a la peña más universal del Sevilla Fútbol Club, cantera de fieles donde las haya.”

 

(Imagen de los fundadores de la peña en 1975 subida a Twitter por @ChemaSalas2)

 

Sevilla, febrero de 2017.
 © Iusport. 1997-2015.

www.iusport.com

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