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La Síndica de Greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, ha pedido este martes al Ayuntamiento que "salve" el gimnasio Sant Pau del barrio del Raval y evitar su cierre, ya que la tarea social que desempeña este espacio es, a su juicio, impagable.
"El gimnasio atiende a unos 700 ciudadanos en riesgo de exclusión", ha observado Vilà, que ha explicado que en el centro no se paga ninguna cuota, ya que acuden personas sin techo, en situación irregular y unos 400 niños del Casal dels Infants.
El gimnasio, que funciona como una cooperativa y cuenta con 17 trabajadores, acumula "una importante deuda", sobre todo por el impago del alquiler del edificio, por lo que está previsto que se ejecute un desahucio el próximo 9 de enero.
El portavoz de los cooperativistas, Ernest Morera, ha explicado a Vilà que la solución es que el consistorio compre el edificio para garantizar la continuidad del gimnasio y que destine parte de su superficie a construir pisos sociales.
En este sentido, la Síndica ha enviado una carta a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en la que le ha transmitido su apoyo al gimnasio y le ha reclamado que haga todo lo posible para conocer "de primera mano" la realidad del espacio y para garantizar la continuidad del proyecto.





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