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La contratación de Cesare Prandelli como entrenador del Valencia supone un cambio diametral en el rumbo fijado por el propietario del club, Peter Lim, a la hora de contratar técnicos, ya que la amplia experiencia del italiano contrasta con el escaso bagaje de sus predecesores en el cargo.
Una de las críticas a la gestión deportiva del empresario de Singapur desde que se hizo con la mayoría accionarial del club ha girado en torno a las decisiones adoptadas a la hora de decidir a quién ponía al frente del equipo: técnicos con poca o nula experiencia.
El desembarco de Lim en el Valencia en 2014 implicó la imposición de destituir a Juan Antonio Pizzi para permitir la llegada de Nuno Espirito Santo al banquillo valencianista, un técnico representado y patrocinado por el agente Jorge Mendes.
De nada valió el buen trabajo desarrollado por Pizzi, que había llegado seis meses antes, en diciembre de 2013, para sustituir a Miroslav Djukic y que llevó al Valencia a las puertas de la final de la Liga Europa, de la que le privó un gol del Sevilla en el último minuto de la prolongación.
Nuno llegó al Valencia como un joven y prometedor técnico tras dos buenas temporadas en el modesto club luso del Río Ave y en su primera campaña logró que el Valencia acabara cuarto la Liga y se clasificara para la fase previa de la Liga de Campeones, a la que accedió en la campaña siguiente tras superar la ronda previa ante el Mónaco.
Pese a garantizar la participación en la máxima competición continental, el arranque de la nueva temporada del Valencia fue muy irregular y a finales de noviembre fue destituido.
Si sorprendente fue la llegada de Nuno al Valencia, más aún lo fue la de su sustituto, el inglés Gary Neville, amigo de Peter Lim pero con nula experiencia como técnico de club y cuyo único aval era ser ayudante del seleccionador inglés Roy Hodgson.
Neville en su etapa al frente del Valencia demostró tener más capacidad detrás de las cámaras como comentarista que en los banquillos. La espiral de malos resultados del técnico inglés provocó que el Valencia mirara cada vez con mayor preocupación hacia la zona de descenso, por lo que finalmente fue destituido.
Pako Ayestarán, que llegó al Valencia para ayudar a Neville, se hizo cargo del equipo y aunque logró evitar el descenso, acabó la temporada con tres derrotas consecutivas.
El técnico vasco, cuya experiencia como tal se había limitado hasta entonces a dirigir a los clubes mexicanos del Estudiantes Tecos y Santos Laguna, así como al Maccabi de Tel Aviv israelí, fue finalmente la opción elegida por la cúpula del club para llevar las riendas de la nueva temporada, pese a que desde el entorno de la entidad se barajaba la necesidad de fichar a un técnico contrastado.
Cuatro derrotas en otros tantos partidos en el arranque de la actual campaña, provocaron que se esfumara la confianza en él y fuera destituido.
Tras tres intentos fallidos, finalmente desde lo más alto del club se ha decidido apostar por un técnico experimentado para tratar de enderezar la nave valencianista y el elegido ha sido Prandelli, quien a sus 59 años, vivirá su segunda aventura lejos de Italia.


















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