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José Miguel Fraguela
José Miguel Fraguela Domingo, 29 de Mayo de 2016

Florentino Pérez y José Ángel Sánchez "salvan los muebles" con la Undécima

[Img #22334]La victoria del Real Madrid este sábado en San Siro, consiguiendo la undécima Copa de Europa, le ha salvado los muebles al presidente Florentino Pérez, más que a Zidane.

 

Comentaba el viernes Ramón Fuentes en IUSPORT que "ahora mismo desde las más altas instancias nadie duda que, independientemente lo que pase mañana en la final de la Champions, cumplirá su contrato que une al Real Madrid hasta julio del 2018"

 

Añadía Fuentes que "en el club no dudan en reconocer que el técnico francés es una “bendición de Dios” para la entidad blanca. En cuestión de seis meses ha logrado dar un giro de 180 grados a la situación de inestabilidad, de casi Guerra Civil en la que se encontraba sumida la entidad a finales del año 2015, entonces con Rafa Benítez a la cabeza".


 
"Una tranquilidad que ha logrado primero dentro del vestuario, claramente opuesto al anterior entrenador del primer equipo y donde ahora las grandes estrellas como Cristiano Ronaldo, Bale, Benzema, Sergio Ramos, Modric etc.. están todos codo con codo con su entrenador".


 
Y nosotros añadimos que la gesta se debe, más que al "Zidane-entrenador", al "Zidane-leyenda viva del fútbol". Es tal la admiración que le profesan los integrantes de la plantilla, unido al "buen rollito" del francés, que su sola presencia ha pacificado a un equipo con fácil tendencia a la convulsión, debido al alto grado de personalismo de sus integrantes.

 

Y retomamos el hilo. Decíamos que quien en puridad ha salvado los muebles no es el club, ni Zidane, es el presidente.

 

Improvisación. Lo que ocurre en el club blanco desde que fuera cesado sin razón Vicente del Bosque,  son decisiones apresuradas de una Directiva que a veces parece que huye de su propia sombra.

 

Por no irnos muy lejos. La salida de Carlo Ancelotti fue una obra maestra del error. Era el perfecto entrenador del primer club del mundo del siglo XX. Un técnico con la aureola de los divos, ganador de casi todo como jugador y como entrenador. Con elegancia, mano izquierda, temple y hombre de club. Habrá que recordar la cantidad de veces que evitaba pisar el charco cuando era interrogado por decisiones erróneas de Florentino. Siempre en su sitio, jamás perdió la compostura y dejó en buen lugar al club.

 

Sin embargo, de forma inexplicable, Florentino Pérez decide cesarle y no conforme con ello comete un segundo error: designar a un buen entrenador, pero sin la aureola de los grandes y falto de mano izquierda, como Rafa Benítez.

 
¿Cómo conducir a tanta estrella del firmamento mundial sin estridencias y, además, conseguir  hacer piña?.

 

Estaba claro que Benítez no tenía el perfil, ni Mourinho tampoco (que conste que aún así son diferentes entre sí). Eso ya se sabía, pero el Real Madrid volvía una y otra vez a tropezar con la misma piedra.

 

La solución fue contratar a un entrenador inexperto, pero al que nadie se atrevería a toser, como así ha sucedido. Esta es la clave del asunto. Lo que pretendía Florentino con Zidane no era resolver un problema deportivo, sino claramente político.


 
Con Zidane, Florentino estaba persuadido, y acertó, de que iba a tener consigo al perfecto escudo que mantendría a raya a las huestes "enemigas" y así evitar el adelanto electoral.


 
Y es que han sido muchas y discutibles las decisiones importantes que ha adoptado Florentino Pérez en el último año, empezando por el cese de Ancelotti, seguido de la contratación y cese de Benítez.

 

Pero a partir de febrero las cosas empezaron a cambiar.  La decisión del CSD de suspender la resolución de la RFEF que despojó provisionalmente de licencia a David Bettoni (luego la anuló por defectos de forma), "segundo" de Zidane, junto a la sentencia que avalaba la última reforma estatutaria, validando las exorbitantes condiciones que se exigen para ser admitido como candidato al Real Madrid, cayeron en febrero del cielo en la Casa Blanca en una temporada que empezó mal con Rafael Benítez.


 
Tras el improvisado e inexplicado cese de Benítez, que tambaleó las estructuras del club, el asunto Bettoni tenía pinta de constituir la gota que colmase la paciencia de los socios del Real Madrid.


 
El madridismo ya se había tragado la pifia de la frustrada contratación de De Gea, la falta de diligencia en la alineación indebida de Cherishev, y antes incluso la denuncia contra Zidane por actuar como primer técnico del filial sin licencia para ello (aunque de esto los salvó in extremis el TAD).

 

Luego vino la sanción de la FIFA que prohíbe al club blanco fichar en los dos próximos periodos, lo cual ha dejado a los madridistas noqueados y ya no aguantaban una más.


 
Pero no era solo el presidente. También andaba en la cuerda floja el director general José Ángel Sánchez, a quien se considera autor intelectual de muchas de las arriesgadas decisiones. En el Real Madrid observaban que José Ángel Sánchez empezaba a sufrir el desgaste del poder.


En definitiva, tras una temporada zigzagueante, y con poco brillo en el campo, la consecución de la Undécima le ha salvado literalmente los muebles al mismísimo Florentino Pérez, y, de paso, a su director general, sin lugar a dudas.

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