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Juan de Dios Crespo Pérez
Juan de Dios Crespo Pérez Domingo, 27 de Marzo de 2016

Fútbol es alegría

En estos días de Semana Santa, el dolor ha llegado con grandes dosis. Si no teníamos ya bastante con la tragedia de Bruselas, ha fallecido Johan Cruyff y, al momento de escribir estas líneas, un loco ha dejado más de 50 muertos en un partido en Bagdad…

 

Tras lo de Bruselas, y a la vista de partidos de selecciones a unos días, se han oído las voces de futbolistas que mantenían que se debían jugar los encuentros, porque “era una alegría para la gente”. Pues bien, soy de los que apoyan esta teoría.

 

Lo que importa no es que no hagamos caso de la muerte y que sigamos sin más nuestro caminito, sino que ante la tragedia, demostremos que podemos estar por encima de quiénes la provocan. El fútbol debe seguir, y así lo hizo, con dos minutos de silencio en Amsterdam, homenajeando a las víctimas de Bruselas y al gran Johan.

 

Tuve la suerte de conocerle en un sorteo de competiciones europeas en Mónaco. Apabullante podría ser la palabra que definiría el encuentro. Fue, para mí, el mejor jugador del mundo y, no siendo holandés, lloré cuando Alemania le arrebató el cetro en 1974. Lo viví con mi padre y la naranja mecánica no funcionó como en el resto del campeonato. La brillante incursión de Cruyff en el área, en el minuto uno, parada en seco por Hoeness, tras driblar a Vogts, presagiaba lo mejor.

 

Sin embargo, los alemanes, en casa y con la necesidad de vencer, dieron la vuelta al marcador, con el maoísta Breitner y el Torpedo Müller rematando, como siempre, a gol. Me supieron mejor las lágrimas porque Torpedo era mi delantero, que marcaba de cualquier forma y manera y permitía soñar a un (mal) jugador como yo, en poder alcanzar cotas que me estaban vedadas.

 

Alegría y lloros que se han repetido en Bagdad, donde un desalmado con paquete bomba incorporado al cuerpo ha segado la vida de aficionados al fútbol, que buscaban contentar su mente con 90 minutos de juego. ¿ Pretenden esos terroristas que nadie pueda disfrutar, y que sólo una vida gris sea lo que ofrezcan? Es obvio que no quieren más que tristeza y destemplanza, con el fin de someter(nos) a todos.

 

No lo van a lograr. Sigamos soñando con los regates increíbles de Johan, y con todas las jugadas y goles que hizo, así como las de todos los que les han precedido y sucedido. Disfrutemos del fútbol como nunca, dejando de lado rencillas absurdas entre aficionados, con la voluntad de ganar al contrario, eso sí, pero con el fair-play debido. Cruyff pudo ganar un Mundial pero no quiso ir a Argentina en 1978, por estar contra la dictadura de Videla. Un jugador con todo lo que hay que tener.

 

Y me viene a la memoria la película “Múnich”. No se pararon los Juegos a pesar de la pesadilla en el equipo israelí. No supe entenderlo a mi temprana edad, pero hoy sí: que no nos quiten la alegría.

 

NOTA DEL AUTOR.- Publicado en Marca.

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