Balón de Oro: mismo galardón, mismo protagonismo

La noche del 26 de octubre, el London Palladium coronó a Alexia Putellas con su tercer Balón de Oro y a Harry Kane con su primer galardón en la categoría masculina. Aunque al día siguiente los diarios impresos perpetuaron la brecha –relegando a la jugadora a un segundo plano con fotos menores mientras él acaparaba los titulares–, el ecosistema digital empezó a romper el molde. En las portadas web de la prensa deportiva comenzó a vislumbrarse un cambio histórico, otorgando el mismo protagonismo al hombre y a la mujer consagrados como los mejores futbolistas del mundo en 2026.
Lo que dice el desequilibrio de las portadas
Si dos personas llegan al mismo premio con méritos equivalentes, y una recibe el titular principal y la otra un hueco secundario, el criterio no es deportivo, sino sexista: la práctica común de privilegiar a los hombres sobre las mujeres. La periodista y socióloga Gaye Tuchman llamó a esto aniquilación simbólica (1978): las mujeres desaparecen de la representación mediática, o aparecen reducidas, trivializadas o condenadas a un segundo plano, mandando el mensaje de que no son importantes en la sociedad.
A similar conclusión llegó el sociólogo Pierre Bourdieu, que lo definió como violencia simbólica. En su obra La dominación masculina (1998) explica que las jerarquías entre hombres y mujeres se mantienen no sólo por la fuerza o la ley. En su obra explica cómo las estructuras de dominación son asimiladas por los propios dominados a través de la cultura, las costumbres y los esquemas de percepción diarios, haciendo que la desigualdad parezca "natural". Aquí nadie insulta ni excluye a Alexia, pero se le da menos lugar sin explicación. Esa jerarquía sexista de la prensa enseña a lectores, afición, deportistas y a toda la sociedad qué logros importan más y cuáles menos, quién merece mejores salarios, patrocinios, visibilidad mediática y reconocimientos.
Lo que dice la ley
La asimetría en el tratamiento mediático otorgado a Alexia Putellas frente a homólogos masculinos como Harry Kane constituye, en términos jurídicos, una clara manifestación de discriminación por razón de sexo.. La Ley Orgánica 3/2007 de igualdad efectiva de mujeres y hombres obliga a los medios, incluidos los privados, a respetar la igualdad y evitar cualquier forma de discriminación (art. 39). La CEDAW, en su artículo 5, compromete a los Estados a combatir los estereotipos que sitúan a las mujeres en un lugar secundario, y el Convenio de Estambul (art. 17) pide a los medios que participen en esa tarea. Las portadas de la prensa deportiva operan como un reflejo social que reproduce un patrón sistemático de exclusión, donde las atletas son relegadas a un plano secundario. De hecho, la investigación académica internacional lleva décadas demostrando que el deporte femenino recibe una cobertura marginal, frecuentemente inferior al 5 % del espacio informativo. Esta marcada asimetría mediática contrasta drásticamente con la realidad cuantitativa y cualitativa de las mujeres deportistas, cuya participación, rendimiento y éxitos de excelente nivel no han dejado de aumentar..
Un reflejo de la sociedad
Los medios no inventan este sesgo, lo heredan. Durante décadas, el deporte femenino recibió menos presupuesto, menos audiencia y menos portadas, y esa invisibilidad alimentó la idea de que valía menos y sirve de pretexto para justificar la siguiente portada menor. Pero si nos remitimos a los datos, las cosas han cambiado. España lleva seis años seguidos ganando el Balón de Oro femenino: Putellas en 2021, 2022 y 2026, y Bonmatí en 2023, 2024 y 2025. Una selección campeona del mundo y un club dominante en Europa justifican una portada central tanto como cualquier delantero. No se trata de restar mérito a Kane; sino de aplicar el mismo criterio a Putellas: si el hecho noticioso es “el Balón de Oro”, la portada debería mostrarlos con igualdad de jerarquía, tamaño y tono, máxime cuando la campeona Alexia Putellas ya ha ganado tres.




















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