Anton Stolyar / InstagramLa Real Federación Española de Gimnasia (RFEG) decidió cesar al director técnico del equipo femenino, el ruso Anton Stolyar, a finales del pasado mes de agosto después de que tuviera noticia de un episodio de comportamiento agresivo hacia su pareja, la exgimnasta neerlandesa Lieke Wevers, también ayudante de la selección.
El incidente ocurrió en el hotel tras la cena de clausura del Europeo de gimnasia celebrado en Zagreb (Croacia) del 13 al 16 de agosto, dos meses y medio después de que Stolyar y Wevers asumieran la dirección técnica femenina de la federación con el objetivo de obtener un buen resultado en los Juegos de Los Ángeles de 2028, según informaron a EFE fuentes de la selección.
Al término del campeonato europeo y ante la necesidad de evaluar lo ocurrido, el técnico ruso y la exgimnasta neerlandesa quedaron apartados provisionalmente de los entrenamientos y a los pocos días, la RFEG tomó la decisión de comunicarles el fin de la relación contractual.
La RFEG ha eludido confirmar si el comportamiento agresivo de Stolyar hacia su pareja fue el desencadenante del cese y se ha limitado a señalar que la medida se adoptó al no responder el técnico ruso a las expectativas durante el periodo de prueba contemplado en el contrato firmado.
“Anton Stolyar se incorporó al equipo técnico de gimnasia artística femenina de la RFEG con un periodo de prueba previsto en su contrato. Tras evaluar los primeros meses de vinculación, la RFEG decidió no dar continuidad a la relación laboral, comunicándole esta decisión dentro de dicho periodo”, explicaron a EFE fuentes de la entidad federativa que preside Jesús Carballo.
La federación no ha cubierto por ahora la vacante dejada por el entrenador ruso, por lo que en los Mundiales que comienzan este sábado en Róterdam (Países Bajos) la parcela técnica recae en Claudia Vilà, Almudena San José y Javier Casimiro.
Stolyar, de 45 años y uno de los entrenadores más reconocidos en el mundo de la gimnasia, asumió la dirección técnica del cuadro femenino con Wevers como ayudante una vez que anunció su retirada de la competición.
El objetivo marcado por la federación era obtener un buen resultado en Los Ángeles 2028 y acometer un proyecto a largo plazo.
La RFEG subrayó entonces que la trayectoria internacional del técnico ruso, con 25 años de experiencia, y su vínculo con programas de alto rendimiento suponían ″un importante refuerzo para el programa deportivo″ del equipo femenino con vistas al ciclo olímpico que desembocará en los Juegos de 2028.
Stolyar, especialista en barras paralelas, formó parte del equipo técnico de Rusia en Río 2016 y también entrenó en Italia.
A Wevers, de 35 años y olímpica en Río 2016, Tokio 2021 y París 2024, se le encomendó potenciar el desarrollo coreográfico y expresivo del programa nacional.
La RFEG pretendía que la incorporación de “perfiles de reconocido prestigio internacional a través de nuevos planes de trabajo” instaurados por Stolyar y Wevers contribuyeran “al crecimiento, la evolución y la competitividad de la gimnasia artística femenina española”.
La llegada del técnico ruso respondió a la necesidad de superar los discretos resultados obtenidos por el equipo femenino desde el cuarto puesto en Sidney 2000. En Tokio, quedó duodécimo y en París 2024, no se clasificó al quedarse fuera de las nueve plazas repartidas en los Mundiales de Amberes (Bélgica) del año previo.




















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