Inadmisible lo de Vallecas

Cierre total o parcial: lo que le espera al Rayo tras la suspensión del partido por lanzar objetos
Es inadmisible lo que hemos presenciado este sábado en el Estadio de Vallecas. Un grupo de radicales se considera con autoridad para suspender el encuentro entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club.
Y no me sirve la excusa de que el lanzamiento de aviones de papel y pelotas haya sido una protesta contra la gestión de Raúl Martín Presa. Esto es la pescadilla que se muerde la cola. Se ha dado tanto poder a este grupo que se ha llegado a la esperpéntica situación de hoy. No solo ha provocado la suspensión del encuentro, sino que ahora habrá que ver cuáles son las consecuencias disciplinarias para el club.
Y también qué puede ocurrir si se priva a todos los aficionados del conjunto madrileño de ver a su equipo durante un determinado número de partidos. No olvidemos que, hasta este 10 de octubre, el Rayo Vallecano no había disputado ningún encuentro en casa. Ahora solo queda saber cuándo volverá a hacerlo.
Si el Comité de Disciplina de la RFEF considera que los hechos constituyen una infracción muy grave, la sanción podría implicar el cierre total del estadio por un periodo de entre un partido y una temporada, además de una multa de entre 3.006 y 30.051 euros. Al haberse producido los incidentes en la zona del fondo, el castigo podría limitarse al cierre parcial de esa grada durante un número elevado de encuentros.
Si los hechos se consideran una infracción grave, la multa oscilaría entre 602 y 3.006 euros, además del posible cierre del estadio de uno a tres partidos. Esta sanción también podría aplicarse de forma parcial.
El mejor castigo sería el cierre parcial de ese fondo, para comprobar si así se consigue que estos aficionados se reubiquen en otra zona del campo. Este grupo radical, como tantos otros, sigue conviviendo con total normalidad dentro de los clubes. Otros, como el Real Madrid y el Barcelona, acabaron con sus grupos ultras hace años. El tiempo ha demostrado que este tipo de grupos ya no tienen cabida en el fútbol ni en nuestra sociedad, si es que alguna vez debieron tenerla.
Estoy de acuerdo en que la gestión de Raúl Martín Presa es muy mejorable, empezando por su postura respecto a la Comunidad de Madrid sobre la explotación del estadio. Sin embargo, es el máximo accionista del club y, lamentablemente, su continuidad o salida depende, en última instancia, de su propia decisión. Quizá habría que buscar mecanismos y herramientas que permitan exigir una gestión coherente y acorde con lo que cabe esperar de un responsable de un club de fútbol profesional.
Una verdadera pena.
























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