Domingo, 04 de Octubre de 2026

Actualizada Domingo, 04 de Octubre de 2026 a las 10:33:37 horas

José Miguel Fraguela
José Miguel Fraguela Domingo, 04 de Octubre de 2026

Por qué descartó Mohamed VI a Fouzi Lekjaa como jefe del gobierno

F. Europa PressF. Europa Press

El nombramiento de Fatima Ezzahra El Mansouri como primera mujer al frente del Gobierno de Marruecos proyecta hacia el exterior una imagen de modernidad y renovación.

 

Pero existe otra lectura: el descarte de Fouzi Lekjaa, presidente de su federación de fútbol, demuestra que, incluso cuando un dirigente acumula influencia y reconocimiento internacional, existen límites que no puede franquear.

 

El pasado 29 de septiembre, Mohamed VI encargó a El Mansouri formar Gobierno después de que el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) obtuviera 97 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes. La decisión convirtió en histórico el nombramiento de una mujer al frente del Ejecutivo.

 

Pero la sorpresa estuvo en quien quedó fuera. Fouzi Lekjaa había aparecido durante la campaña como uno de los nombres llamados a ocupar el puesto. Ministro delegado encargado del Presupuesto, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol y figura clave en la organización del Mundial 2030, había adquirido una dimensión que trascendía ampliamente el ámbito deportivo.

 

El problema de acumular demasiado poder

 

La Constitución marroquí establece que el Rey designa al jefe de Gobierno del partido que obtiene el primer puesto en las elecciones, pero la elección de la persona concreta sigue estando en manos del monarca. En 2026, esa facultad se ha traducido en la elección de El Mansouri y no de Lekjaa.

 

El caso resulta significativo porque Lekjaa reúne varios centros de influencia: el Presupuesto, la Federación de Fútbol, la preparación del Mundial y responsabilidades internacionales en el fútbol africano y mundial.

 

Convertir además a Lekjaa en jefe del Gobierno habría concentrado todavía más capacidad institucional, económica y mediática en una sola figura. No existe una explicación oficial que confirme que esta haya sido la razón de su descarte, pero es una hipótesis compatible con la particular arquitectura política marroquí.

 

El factor Mundial: demasiado ruido alrededor de Casablanca

 

Durante la campaña, Lekjaa afirmó públicamente que la final del Mundial 2030 se jugará en Casablanca, en el futuro Gran Estadio Hassan II, pese a que la FIFA todavía no había decidido la sede.

 

La declaración tenía una evidente dimensión diplomática. Lekjaa convirtió una aspiración marroquí en una certeza pública antes de que la FIFA la hubiera confirmado. Esa diferencia entre ambición deportiva y diplomacia institucional resulta especialmente relevante en un proyecto de la dimensión del Mundial.

 

Sería excesivo afirmar que esta declaración provocó su descarte, ya que no existe confirmación pública. Pero sí ayuda a explicar por qué Lekjaa representa un perfil más expansivo y visible que el que podría convenir en determinados ámbitos.

 

El fútbol le hizo poderoso, pero también visible

 

La paradoja de Lekjaa es que su principal fuente de influencia es también su principal elemento diferenciador. El éxito del fútbol marroquí le ha proporcionado una enorme proyección, reforzada por sus posiciones en la FIFA y la CAF y su papel en la preparación del Mundial.

 

El Estado marroquí le ha situado al frente de importantes responsabilidades relacionadas con 2030. Pero un dirigente puede ser extraordinariamente útil sin necesidad de convertirse en el principal rostro político del país. Quizá esa sea precisamente la lógica que explica su permanencia en posiciones estratégicas mientras El Mansouri ocupa la jefatura del Gobierno.

 

El Mansouri representa otro perfil

 

Frente a la exposición internacional de Lekjaa, El Mansouri ofrece un perfil político diferente. Jurista, exalcaldesa de Marrakech y exministra de Vivienda y Urbanismo, lleva años desarrollando una carrera política dentro del PAM.

 

Su nombramiento tiene además un poderoso componente simbólico: una mujer al frente del Gobierno del país que organizará, junto a España y Portugal, el Mundial de 2030. Es una imagen internacional potente y compatible con la estrategia marroquí de proyectar modernización sin alterar necesariamente las estructuras fundamentales del sistema.

 

El PAM obtuvo la primera posición electoral con 97 escaños, pero necesita formar una coalición para alcanzar la mayoría parlamentaria. El Mansouri ha comenzado las negociaciones con otras fuerzas, entre ellas la RNI y el Istiqlal.

 

La lección del caso Lekjaa

 

El episodio permite extraer una conclusión política más amplia. En Marruecos, ganar influencia no significa necesariamente estar destinado a ocupar el puesto más alto del Ejecutivo. La estructura constitucional concede al Rey un papel decisivo en la designación del jefe de Gobierno y permite separar perfectamente la relevancia de un dirigente de su acceso a la jefatura del Ejecutivo.

 

Pero Lekjaa no desaparecerá del escenario. Seguirá previsiblemente desempeñando un papel relevante en la preparación del Mundial y en la política deportiva y presupuestaria del país.

 

Ese es quizá el verdadero significado de su descarte: no necesariamente una derrota personal, sino una delimitación de funciones. Lekjaa puede gestionar y representar a Marruecos en escenarios internacionales; El Mansouri puede asumir el desgaste político cotidiano y dirigir la coalición gubernamental.

 

En el teatro político de Rabat pueden cambiar los actores y los discursos, e incluso el género de quien ocupa la jefatura del Gobierno. Pero el caso Lekjaa recuerda que la Corona conserva la capacidad última para decidir quién ocupa cada posición relevante y hasta dónde puede llegar cada figura.

 

El Mundial puede convertir a Marruecos en una potencia deportiva y El Mansouri simbolizar una nueva etapa de modernización, pero ninguna de esas transformaciones altera por sí misma la particular arquitectura política del reino alauí.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.221

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.