Sábado, 29 de Agosto de 2026

Actualizada Sábado, 29 de Agosto de 2026 a las 22:02:14 horas

Un anuncio de 15" sacude el golf: Good Good pierde a Callaway, un torneo del PGA

EP / IUSPORT Sábado, 29 de Agosto de 2026
F: Europa PressF: Europa Press

Un vídeo promocional de apenas unos segundos ha puesto ahora en cuestión buena parte de esa construcción empresarial.

 

La crisis comenzó con una campaña para promocionar una edición conjunta del driver Callaway Quantum Good Good. En el vídeo, Garrett Clark, cofundador y uno de los rostros principales de Good Good, corre hacia Alexis Miestowski cuando ésta se acerca a su bolsa y la empuja al suelo antes de advertirle que no toque su nuevo driver.

 

La escena pretendía parodiar la película Obsession, pero provocó inmediatamente una oleada de críticas por presentar una agresión contra una mujer como recurso humorístico para vender un palo de golf. El vídeo fue retirado y tanto Good Good como Callaway terminaron disculpándose públicamente. Callaway reconoció además que había aprobado la publicación del contenido, aunque no lo hubiera producido directamente.

 

Lo que inicialmente podía parecer una crisis de reputación en redes sociales se convirtió rápidamente en una crisis comercial de primer nivel dentro de la industria del golf.

 

Callaway rompe una relación iniciada en 2023

 

El primer gran terremoto llegó desde Callaway.

 

El fabricante anunció el jueves 27 de agosto que daba por terminada con efecto inmediato su relación con Good Good después de revisar lo sucedido y sus propios procedimientos de aprobación de contenidos.

 

La colaboración entre ambas compañías se remontaba a 2023 y había convertido a Good Good en algo considerablemente más importante que un grupo de creadores patrocinados: ambas marcas habían desarrollado productos conjuntamente y Callaway había utilizado el alcance digital de Good Good para acercarse especialmente a consumidores jóvenes.

 

Callaway asumió también parte de la responsabilidad por haber permitido que la campaña llegara a publicarse y anunció medidas para reforzar sus mecanismos internos de revisión.

 

La compañía acompañó la ruptura con el compromiso de destinar un millón de dólares a organizaciones dedicadas a combatir la violencia contra las mujeres.

 

Del teléfono móvil a las estanterías

 

La crisis saltó casi inmediatamente del terreno reputacional al retail.

 

Golf Galaxy y su matriz, Dick's Sporting Goods, comenzaron a retirar productos Good Good de sus páginas web y de las zonas de venta de sus establecimientos. Consultas realizadas por medios estadounidenses a diferentes tiendas confirmaron además la desaparición del producto de las superficies comerciales, aunque las compañías no ofrecieron inicialmente una explicación pública detallada sobre la medida.

 

El episodio resulta especialmente significativo porque demuestra hasta qué punto Good Good había dejado de ser simplemente un canal de YouTube. Su negocio había penetrado ya en la distribución física tradicional del golf estadounidense.

 

Y la reacción no terminó en las tiendas.

 

Good Good pierde su nombre en el PGA Tour

 

Good Good debía convertirse este otoño en patrocinador principal de una nueva prueba del PGA Tour en Austin, Texas.

 

Ya no será así.

 

El propio PGA Tour confirmó oficialmente el 27 de agosto que Good Good había decidido retirarse como patrocinador del torneo, previsto del 12 al 15 de noviembre.

 

El campeonato continuará celebrándose, pero el PGA Tour deberá anunciar posteriormente cuál será su nueva estructura de patrocinio.

 

Good Good explicó que, después de mantener conversaciones con el circuito y reflexionar sobre la situación, necesitaba concentrarse en su organización, su cultura interna y en recuperar la confianza perdida.

 

El PGA Tour respaldó públicamente esa decisión.

 

La consecuencia es particularmente relevante porque el denominado Good Good Championship constituía probablemente la mayor demostración hasta ahora del poder alcanzado por las nuevas marcas creadas alrededor de influencers dentro de la estructura tradicional del golf profesional.

 

Y después cayó la televisión

 

Las consecuencias alcanzaron también a Golf Channel.

 

La cadena tenía previsto recuperar este agosto Big Break, uno de sus formatos históricos, desaparecido desde 2015. La temporada número 24 había sido concebida precisamente como Big Break x Good Good.

 

La colaboración llegaba mucho más lejos que colocar un logotipo en pantalla. Integrantes de Good Good participaban en el programa y el vencedor iba a obtener una invitación para disputar precisamente el torneo del PGA Tour patrocinado por la marca en Austin.

 

El estreno estaba previsto para el 25 de agosto.

 

Horas antes de su emisión, Golf Channel lo aplazó después de que uno de los patrocinadores solicitara retirar su marca del programa.

 

Dos días después llegó una decisión mucho más contundente: la temporada de Big Break x Good Good no será emitida. Golf Channel mantiene su intención de recuperar Big Break en 2027, pero ya sin este lanzamiento tal y como había sido concebido.

 

La retirada de Good Good del torneo del PGA Tour generaba además un problema estructural para el programa: el premio principal del ganador era precisamente una plaza en aquella competición.

 

La crisis abre ahora un enfrentamiento entre antiguos socios

 

El episodio no parece haber terminado con las disculpas.

 

Matt Kendrick, consejero delegado y cofundador de Good Good, ha acusado posteriormente a Callaway de intentar trasladar sobre Good Good toda la responsabilidad por la campaña, pese a que el fabricante había participado en el proceso de aprobación.

 

Kendrick llegó a plantear públicamente la posibilidad de acciones legales, mientras Callaway sostiene que su revisión del caso justificaba la ruptura inmediata de la relación.

 

Por tanto, existen dos hechos que conviene separar.

 

Está acreditado que Good Good produjo y publicó el contenido y que sus responsables han pedido disculpas.

 

También está acreditado que Callaway aprobó su publicación, circunstancia que el propio fabricante ha reconocido y por la que ha asumido públicamente responsabilidad.

 

Lo que permanece abierto es cómo se repartían contractualmente las responsabilidades sobre creación, aprobación y distribución de las campañas conjuntas y si la ruptura tendrá posteriormente consecuencias jurídicas entre ambas compañías.

 

Un nuevo presidente en mitad del incendio

 

La crisis coincide además con un movimiento relevante dentro de Good Good.

 

La compañía acaba de incorporar como presidente a Joe Flannery, ejecutivo con experiencia precisamente en compañías como Nike, Adidas y la propia Callaway. Su cometido incluye áreas centrales del negocio como producto, merchandising y contenidos.

 

Su llegada coloca a un ejecutivo procedente de grandes marcas deportivas al frente de una organización nacida alrededor de creadores digitales precisamente cuando Good Good necesita demostrar que puede comportarse como una compañía convencional ante patrocinadores, distribuidores y socios institucionales.

 

Ese puede terminar siendo el verdadero significado empresarial del episodio.

 

Good Good había demostrado que una comunidad construida en YouTube podía transformarse en una marca multimillonaria dentro del golf.

 

Ahora está descubriendo la otra cara de esa transformación: cuando una empresa deja de ser simplemente un grupo de influencers, un error creativo puede convertirse en cuestión de horas en un problema de contratos, distribución, televisión, patrocinio y gobierno corporativo.

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