Castigar la simulación y el engaño al árbitro, una asignatura pendiente
Imagen ficticia generada por IAHace algunas fechas, IUSPORT se hizo eco de la noticia generada en Inglaterra, donde Aune Heggebo, futbolista del West Bromwich Albion, de Segunda división, ha recibido una sanción de dos partidos por marcar un gol con la mano que subió al marcador y que no vio el árbitro (aclaramos que en esta competición, a diferencia de España, tan criticada por todo, no hay VAR).
Es algo que no es tan inusual en nuestro fútbol: un jugador que marca un gol con la mano, se tira en el área y obtiene un penalti injusto, o simula ser agredido y consigue la expulsión de un rival. Jugador que como norma general genera un fraude de primer nivel que queda en nada, a lo sumo en la no adopción de medidas disciplinarias como consecuencia del penalti o la agresión inexistentes… pero el perjuicio sobre el terreno de juego y resultado se mantiene y el jugador “se va de rositas”, por dos motivos: una laxa regulación disciplinaria y la falta de denuncia del equipo perjudicado. Para su equipo, un héroe. Para el rival, un pillo. Y nada más. El único damnificado, el árbitro.
En las competiciones que disponen de VAR, estas injusticias (salvo alguna excepción muy puntual) han dejado de producirse, ya que la acción se revisa y se revoca la decisión arbitral forzada por el engaño. No debe haber ya engaños. Sin embargo, existe un fútbol (la mayor parte del fútbol) que va más allá, que no cuenta con VAR y en el que estas acciones se siguen produciendo con impunidad, incluso tras demostrarse con imágenes lo sucedido.
Así, el vigente Código disciplinario de la RFEF contempla, en el caso del fútbol 11, en el artículo 131 (simulación), que el/la jugador/a que induzca maliciosamente al/a la árbitro/a a error o confusión, simulando haber sido objeto de falta o a través de cualquier otro medio o actitud, será sancionado/a con amonestación y multa de hasta 602 euros. Y ya está. Haber conseguido un gol ilegal, un penalti inexistente que se transforma en un gol, o la expulsión injusta de un adversario se traduce, si se logra denunciar y demostrar, en una sanción mínima. El resultado no se toca.
En el caso del fútbol sala, el artículo 145 prevé sanciones mayores. En concreto, se considera falta leve, sancionada desde amonestación a suspensión por tres encuentros, “simular haber sido objeto de falta, salvo la previsión que para faltas graves se establece” (apartado 2.o). Y se considera falta grave “Simular falta dentro del área rival o que pudiera dar lugar a lanzamiento desde el segundo punto de penal”, sancionada con suspensión desde cuatro a doce encuentros (apartado 3.g). Aquí, al menos, el infractor puede recibir un castigo disciplinario importante, de llegarse hasta el final. Aunque los supuestos previstos son insuficientes…
No parece proporcionada ni acorde al “fair play” la regulación prevista para el fútbol-11. La simulación es un fraude que puede incidir en el resultado y que debe generar bien la restitución del daño causado, bien una sanción de entidad suficiente como para que sea coercitiva. Ángel Andrés Jiménez, el “árbitro de la paz”, ya habló del “VAR de la honestidad” en el sentido de que los jugadores deban indicar al árbitro cuándo se ha equivocado, lo que incluiría hacerlo cuando se le ha engañado, para que rectifique la decisión en el campo y no haya problema; obviamente, no deja de ser una loable iniciativa que tiene su éxito parcial en el fútbol base, pero cuyo traslado al aficionado y profesional parece complicado.
En primer lugar, parece conveniente endurecer el artículo 131 del Código disciplinario, cuya aplicación es casi inexistente más allá del supuesto de la tarjeta amarilla que muestra el árbitro al apreciar la simulación sobre el terreno de juego (es decir, la que no genera consecuencias). Debe estar habilitado además para sancionar las que se denuncien por terceros o, en su caso, pudieran acordarse de oficio, por propia iniciativa. Se puede mantener la redacción vigente para sancionar federativamente la tarjeta amarilla por simulación, e igualar la punición a la del fútbol sala para los supuestos de simulaciones determinantes de la consecución de un gol, la obtención de un penalti o la expulsión de un rival, directa o por doble amonestación, no apreciadas por el árbitro sobre el terreno de juego.
Aunque mucho más efectivo sería sancionar directamente con la expulsión sobre el terreno de juego (aunque para ello habría que cambiar previamente las reglas de juego por parte del IFAB, complicado) y/o aplicar una sanción de dos o tres partidos de suspensión, por sistema, al infractor, aunque sobre el terreno de juego solo haya recibido una amonestación (lo que choca con la coherencia jurídica actualmente vigente de no sancionar con partidos de suspensión lo que sobre el terreno de juego solo es merecedor de amonestación).
Esta regulación debería complementarse, para que fuera eficaz, sancionando además al club económicamente y con la pérdida del partido o eliminatoria, en caso de haberlo ganado o empatado, o con descuento de uno a dos puntos si perdió el encuentro. En caso de reincidencia, pues… deberían incrementarse las sanciones.
De este modo, podría ser que las simulaciones, dada la posibilidad de generar gravísimas consecuencias al jugador y al club, se redujeran o, una vez producidas, fueran notificadas al árbitro por el capitán del equipo para generar, de manera vinculante, la rectificación de la decisión arbitral adoptada y amonestar al infractor. En beneficio del juego limpio.
Se trata de una medida que puede plantearse como severa, incluso desproporcionada, pero que en realidad no deja de ser la consecuencia de una grave trampa o fraude realizada por quien se llama “deportista”, que puede generar un descenso, perder un título, etc.
Ya que donde no hay VAR es muy muy difícil poder demostrar la existencia de una simulación con incidencia grave en el juego o resultado, al menos que esté previsto que cuando pueda llegar a serlo, la respuesta sea adecuada.
Javier Rodríguez Ten
Profesor de la Universidad San Jorge. Especialista en Derecho deportivo



























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