En Catar 2022, Inglaterra completó una secuencia de 35 pases antes del gol de Jack Grealish frente a Irán. Los once jugadores participaron, incluido el arquero Jordan Pickford. La secuencia inglesa refleja una transformación concreta. En el fútbol actual, los equipos coordinan más funciones, ocupan más zonas y organizan mejor la reacción tras perder el balón que a mediados del siglo XX. Desde 1962 hasta la actualidad, entrenadores como Rinus Michels, Arrigo Sacchi, Marcelo Bielsa y Pep Guardiola desarrollaron soluciones distintas según las características de sus equipos, los rivales y los cambios en el reglamento. Desde Chile 1962 hasta el 3-2-5, la evolución táctica se entiende mejor al revisar partidos, sistemas, distancias y resultados verificables.
Chile 1962 y el final del W-M
El Mundial de 1962 se jugó en Santiago, Viña del Mar, Rancagua y Arica, y dejó a Chile tercero tras ganarle 1-0 a Yugoslavia con gol de Eladio Rojas en el minuto 90. El equipo de Fernando Riera utilizó una línea de cuatro defensores, una disposición poco habitual dos décadas antes. Hasta los años cincuenta predominaba el W-M, un sistema 3-2-2-3 en el que tres zagueros asumían referencias individuales y dos mediocampistas ocupaban la zona central. Brasil ganó el torneo con un 4-2-4 flexible. El 4-2-4 se transformaba en un 4-3-3 cuando Zagallo retrocedía por la izquierda, lo que permitía al equipo de Aymoré Moreira sumar un tercer volante ante rivales que mantenían solo dos jugadores en esa zona. El cambio modificó las responsabilidades de los volantes tanto en el despliegue físico como en la ocupación de los espacios. Los medios de contención dejaron de perseguir a un rival asignado y pasaron a cubrir una franja de cancha, mientras los laterales asumían una mayor participación ofensiva por las bandas. Brasil le ganó 3-1 a Checoslovaquia en el Estadio Nacional. El éxito de Brasil confirmó el avance de sistemas más flexibles y aceleró la pérdida de vigencia del W-M en el fútbol de selecciones.
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El fútbol total neerlandés y la presión alta
El Ajax ganó tres Copas de Europa consecutivas entre 1971 y 1973. Rinus Michels condujo el primer título y Stefán Kovács sostuvo la idea en los dos siguientes, con Johan Cruyff como referencia móvil. El 4-3-3 facilitaba los intercambios de posición, la salida desde el arquero y la presión inmediata tras la pérdida. La selección neerlandesa llevó esos principios al Mundial de 1974, donde llegó a la final después de vencer 4-0 a Argentina y 2-0 a Brasil. La innovación principal consistió en reducir de forma coordinada el espacio efectivo de juego. Los defensores adelantaban la última línea mientras los volantes y atacantes cerraban rutas de pase. El equipo buscaba mantenerse en un bloque de unos 30 metros, lo que reducía la distancia entre la línea defensiva y el ataque. La trampa del fuera de juego pasó a ser una parte fundamental del bloque alto. Permitía adelantar la defensa, reducir el espacio disponible y recuperar el balón en campo rival. La movilidad llamaba la atención, aunque la precisión colectiva dependía de distancias cortas, perfiles corporales y una señal común para avanzar.
Tres escuelas que modificaron la táctica moderna
La zona de Arrigo Sacchi
Arrigo Sacchi dirigió al Milan entre 1987 y 1991 y ganó dos Copas de Europa seguidas, en 1989 y 1990. Su 4-4-2 defendía por zonas, con una línea de cuatro que avanzaba y retrocedía al mismo tiempo. Sacchi buscaba que la distancia entre la línea defensiva y la de ataque no superara los 25 o 30 metros durante la fase defensiva. Esa cercanía permitía presionar al receptor, cubrir al compañero y activar el fuera de juego con menos riesgo. Los zagueros dejaban de perseguir rivales por toda la cancha y protegían sectores definidos. Ese funcionamiento permitía defender hacia adelante y mantener el bloque lejos de su propio arco.
Bielsa y su influencia en La Roja
Marcelo Bielsa asumió en Chile en 2007 y clasificó a La Roja al Mundial de 2010, su primera presencia desde 1998. Una de sus disposiciones más reconocibles, el 3-3-1-3, distribuía tres defensores, tres volantes, un enlace y tres atacantes abiertos. La presión combinaba referencias individuales con coberturas cercanas y buscaba generar superioridades de dos contra uno en las bandas. Chile ganó cinco partidos como visitante en las clasificatorias y terminó segundo en Sudamérica. Jorge Sampaoli mantuvo la presión alta y el ataque vertical, y llevó a Chile a ganar la Copa América de 2015. Con Juan Antonio Pizzi, Chile ajustó la altura de la presión y la velocidad de circulación antes de volver a conquistar el título continental en 2016. Con Sampaoli y Pizzi se mantuvo una misma prioridad táctica. El objetivo consistía en recuperar cerca del arco rival y atacar antes de que la defensa pudiera ordenarse.
El juego de posición de Guardiola
Pep Guardiola dirigió al Barcelona entre 2008 y 2012 y consiguió 14 títulos de 19 posibles, incluidas dos Ligas de Campeones. El 4-3-3 ocupaba cinco carriles de ataque y utilizaba la posesión como recurso defensivo. Tras perder la pelota, el equipo presionaba de inmediato al poseedor y bloqueaba las rutas de pase más cercanas para intentar recuperarla rápidamente. Si la recuperación inmediata fallaba, los jugadores rearmaban posiciones para evitar carreras largas hacia su arco. La posesión reducía el número de ataques rivales, pero su valor ofensivo dependía de la orientación corporal al recibir, la capacidad de fijar defensores y la circulación de la pelota hasta generar una superioridad numérica o posicional por dentro.
Cómo los datos cambiaron el análisis del juego
En 2012, Sam Green publicó en el blog de Opta uno de los primeros modelos de goles esperados que alcanzaron una amplia difusión en el fútbol. El xG estima la probabilidad de gol de cada remate a partir de variables como la distancia, el ángulo, la parte del cuerpo y, según el proveedor, la posición de los defensores. Algunos sistemas ópticos registran la posición de los 22 jugadores 25 veces por segundo. La publicación de datos abiertos por parte de StatsBomb amplió el acceso al análisis más allá de los clubes profesionales. Si un equipo pierde 0-1 después de generar 2,4 xG y conceder solo 0,3, el cuerpo técnico puede observar que el resultado no refleja la cantidad ni la calidad de las ocasiones creadas. Aunque un solo partido no basta para demostrar una superioridad sostenida, esos datos pueden orientar el análisis posterior. Estas métricas también comenzaron a utilizarse fuera del análisis de los partidos. Los clubes las incorporaron al mercado de pases para evaluar jugadores y detectar posibles fichajes. El Brentford, por ejemplo, ascendió a la Premier League en 2021 después de aplicar un modelo de contratación basado en datos para encontrar futbolistas infravalorados. Ese enfoque contribuyó a que el club terminara noveno en la temporada 2022-23, con 59 puntos, pese a contar con uno de los presupuestos salariales más bajos del torneo.
Los modelos estadísticos también se incorporaron al trabajo de las casas de apuestas, aunque cada empresa utiliza sus propias fuentes de datos y métodos de cálculo. Estas herramientas influyen en el cálculo de las cuotas y en la evaluación de los mercados. Sin embargo, las cifras no son el único factor que los usuarios consideran al elegir una casa de apuestas. Las condiciones de uso, los mercados disponibles y todos los bonos que ofrece cada operador también pueden influir en la decisión.
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Laterales interiores y tendencias recientes
Manchester City mostró cómo una formación inicial de cuatro defensores podía convertirse en 3-2-5 con la pelota. Uno de los laterales se cerraba junto al volante central, mientras el otro permanecía en la última línea para formar una defensa de tres. Más adelante, Guardiola introdujo otra variante en la que John Stones avanzaba desde la zaga hasta el mediocampo. Durante sus primeras ocho temporadas y media en la Premier League, Guardiola utilizó 14 formaciones iniciales distintas, aunque el 4-3-3 fue la más frecuente, con 166 partidos. Los datos recientes muestran que varios rivales han respondido con ataques más rápidos y directos. En la temporada 2024-25 aumentó el peso de los ataques rápidos en la Premier League, aunque su uso varió considerablemente entre los equipos. Manchester City promedió 5,1 pases por secuencia en juego abierto y avanzó hacia el arco rival a una velocidad directa de 1,4 metros por segundo, la más baja del torneo. Esas cifras muestran la coexistencia de dos tendencias tácticas. Muchos equipos forman una línea de cinco jugadores en ataque mediante laterales que se cierran o centrales que avanzan, mientras mantienen tres futbolistas por detrás de la pelota para controlar las transiciones. La línea de tres zagueros también aparece con frecuencia ante rivales capaces de atacar con velocidad. Una parte importante de la evolución táctica puede entenderse como la búsqueda constante de reducir el espacio disponible para el rival. El 4-2-4 amplió funciones, el fútbol neerlandés comprimió líneas, Sacchi coordinó la zona, Bielsa aceleró la recuperación y Guardiola convirtió la posesión en control territorial. Los datos permiten comparar con mayor precisión los efectos de distintas decisiones tácticas. La secuencia mencionada al inicio puede analizarse a partir de las zonas por las que circuló la pelota, la velocidad de la jugada y los apoyos disponibles. Los casos revisados muestran que la ventaja táctica depende, entre otros factores, de la distancia entre líneas, la velocidad de circulación y la cantidad y calidad de los apoyos.


















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