Miércoles, 05 de Agosto de 2026

Actualizada Miércoles, 05 de Agosto de 2026 a las 15:39:58 horas

Diego Fierro Rodríguez

Sospechas sobre un contrato en fraude de ley para pagar a Kawhi Leonard

Diego Fierro Rodríguez Miércoles, 05 de Agosto de 2026
F: Captura ESPNF: Captura ESPN

El 30 de junio de 2026, los Toronto Raptors y Los Angeles Clippers acordaron el traspaso que devolvía a Kawhi Leonard a la franquicia canadiense. La operación, que incluía una renovación del alero por dos temporadas y 123,7 millones de dólares, parecía encarrilada hacia su formalización en los primeros días de julio.

 

Sin embargo, la NBA ha decidido frenar el traspaso hasta que concluya la investigación que mantiene abierta sobre los Clippers por el denominado caso Aspiration.

 

La liga ha advertido a los Raptors de que, si completan la operación antes de que se resuelva el expediente, asumirán el riesgo de cualquier sanción que pudiera derivarse de la investigación. Toronto, con buen criterio, ha optado por esperar.

 

El caso Aspiration es, en esencia, la sospecha de que los Clippers utilizaron un contrato de patrocinio como pantalla para pagar a Leonard un sobresueldo al margen del límite salarial.

 

La normativa de la NBA impone un tope a la masa salarial de cada franquicia, y eludir ese límite mediante pagos encubiertos constituye una infracción grave que puede acarrear sanciones económicas, pérdida de rondas del draft e incluso la anulación del contrato del jugador. La investigación, abierta en septiembre de 2025, sigue sin resolverse diez meses después, y su mera existencia ha bastado para paralizar una operación de enorme envergadura económica y deportiva.

 

El contrato de patrocinio como posible negocio jurídico simulado

 

El núcleo de la controversia es un contrato publicitario suscrito entre Kawhi Leonard y Aspiration, una empresa patrocinadora de los Clippers, por un importe de 28 millones de dólares. Según la información destapada por el periodista Pablo Torre, el acuerdo publicitario no exigía al jugador la realización de contraprestación alguna o, cuando menos, las obligaciones que imponía eran de una entidad tan escasa que resultaban desproporcionadas en relación con la cuantía pactada.

 

La sospecha es que se trataba de una simulación negocial: bajo la apariencia de un contrato de patrocinio, lo que realmente existía era un pago adicional por los servicios deportivos de Leonard, canalizado a través de un tercero para sortear el límite salarial.


 

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Diego Fierro Rodríguez

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