F: ShutterstockEl presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha desencadenado una gran polémica tras ejercer su derecho de gracia para indultar a "Staruch", el líder más carismático y controvertido de los ultras del Legia de Varsovia, lo que ha reabierto el debate sobre los vínculos personales del propio Nawrocki con el entorno 'hooligan'.
La decisión de Nawrocki, de ideología nacionalista y conservadora, permitirá que Piotr Staruchowicz, alias "Staruch", pueda acceder a estadios de fútbol, a pesar de que una sentencia judicial se lo prohibió durante dos años por desobedecer a las autoridades durante un partido de la liga polaca el año pasado.
El indulto presidencial también hará que se eliminen los antecedentes delictivos del historial de "Staruch", quien se ha visto implicado en incidentes violentos por golpear a futbolistas y aficionados.
El propio "Staruch" había solicitado el indulto como "regalo de Navidad" directamente al presidente durante una llamada en directo en un programa de televisión meses antes.
Un escándalo político que afecta al deporte
El primer ministro, Donald Tusk, reaccionó el martes con un mensaje en redes sociales afirmando que "algunos indultos dicen más sobre los presidentes que todos sus discursos juntos", mientras que otros políticos, como el ministro de Interior, Marcin Kierwiński, ministro del Interior, declaró en la televisión estatal que este gesto revela "el tipo de Polonia con la que sueña Nawrocki".
Por su parte, el presidente polaco justificó su decisión sobre el caso incluso antes de firmar el indulto, y declaró que le parecía "extraño" que un seguidor encargado por su equipo de animar las gradas (conocido en la jerga futbolística como "el líder del nido") tuviera prohibido el acceso al estadio para realizar esa función.
Además, el portavoz presidencial Rafał Leśkiewicz ha recordado que "el derecho de gracia es una prerrogativa exclusiva del presidente, amparada por la Constitución" e instó a cualquiera que lo dudase a "mantenerse al margen", además de afirmar que "el presidente no se dejará intimidar por tuits, amenazas o intentos de manipulación" de nadie.
Según confirmó a la agencia Pap el abogado de Staruch", Krzysztof A. Wąsowski, el indulto se hizo por el "modo directo" basado en el artículo 139 de la Constitución, lo que le permite otorgar el perdón presidencial sin necesidad de solicitar opiniones a los tribunales ni seguir el procedimiento tradicional más largo.
El pasado del presidente
Karol Nawrocki, que acaba de cumplir su primer año como presidente de Polonia, es el blanco de críticas por su presunta participación en una ustawka (una pelea pactada entre grupos ultras) en 2009, en la que se enfrentaron decenas de seguidores del Lechia Gdańsk contra los del Lech Poznań y que fue descrito por su entorno como "una pelea noble y masculina" en la que Nawrocki admitió haber estado presente.
El presidente polaco cultiva una imagen de "hombre fuerte" y ha reiterado en varias ocasiones que su pasado como boxeador y haber trabajado como portero de discotecas le ayudaron a comprender mejor la realidad de la clase trabajadora de su país.
El líder polaco se ha destacado por hacer un uso extensivo de las prerrogativas presidenciales, y por ejemplo ha vetado 37 leyes en diez meses, superando el récord previo de Aleksander Kwaśniewski, que había firmado 35 vetos en diez años.
El nexo de los ultras polacos con el crimen organizado
En Polonia, los grupos de ultras del entorno futbolístico se mueven a menudo en una zona gris que conecta el fútbol con el crimen organizado, incluyendo el tráfico de drogas, armas, extorsión y blanqueo de dinero.
Según han demostrado las investigaciones policiales, algunos de estos grupos utilizan los estadios como un centro de reclutamiento para nuevos miembros y también como escenario para sus actos violentos contra facciones rivales, por lo que los partidos de riesgo conllevan medidas de seguridad extraordinaria, tanto en la liga doméstica como en sus viajes al extranjero.
En diciembre de 2025, la policía detuvo a 10 personas e imputó a otras seis por un brutal ataque contra aficionados del Rayo Vallecano cuyos autobuses fueron emboscados en una carretera por decenas de enmascarados, con el resultado de tres españoles hospitalizados.
En mayo del mismo año, 28 ultras fueron arrestados en Breslavia durante altercados previos a una final europea.
Incluso en España, investigaciones policiales han vinculado a los hooligans polacos con redes de tráfico de marihuana en zonas como Alicante y Málaga.


















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