Lunes, 27 de Julio de 2026

Actualizada Lunes, 27 de Julio de 2026 a las 11:58:32 horas

José Domingo Monforte

FIFA. La potestad disciplinaria después del partido

José Domingo Monforte Lunes, 27 de Julio de 2026
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El fútbol moderno ha dejado de ser únicamente un espectáculo deportivo para convertirse en un fenómeno de extraordinaria relevancia social, educativa e institucional. Ninguna otra competición deportiva concentra, durante unas semanas, la atención de millones de personas como lo hace una Copa del Mundo. Cada partido es observado desde todos los rincones del planeta; cada gesto de sus protagonistas trasciende el terreno de juego; cada comportamiento proyecta un modelo que inevitablemente influye sobre quienes entienden el deporte como una escuela de convivencia y de formación personal.

 

Precisamente por ello, las grandes competiciones no solo ponen a prueba la calidad futbolística de quienes participan en ellas. También someten a examen la fortaleza de los principios que dicen inspirarlas. El respeto al adversario, la dignidad en la victoria, la aceptación de la derrota, la contención en la tensión competitiva y la ejemplaridad constituyen elementos inseparables del denominado fair play, convertido, desde hace décadas, en uno de los pilares sobre los que se asienta el deporte organizado.

 

Sin embargo, cuando la intensidad de una final se prolonga, una vez concluido el encuentro, mediante agresiones, empujones, provocaciones o manifestaciones de desprecio hacia el adversario, el análisis deja de pertenecer exclusivamente al ámbito de la ética deportiva para convertirse en una cuestión propia del Derecho disciplinario. No porque el partido continúe, sino porque la competición y los deberes inherentes a ella todavía no han concluido. La potestad disciplinaria de la FIFA encuentra precisamente en ese espacio su plena justificación: garantizar que los principios de respeto, integridad y juego limpio no se extingan con el pitido final.

 

Reducir el Derecho disciplinario deportivo al conjunto de normas que sancionan infracciones producidas mientras el balón está en juego supone hoy una concepción excesivamente estrecha de su función. La competición internacional protege bienes jurídicos de mayor amplitud: la integridad institucional del torneo, la dignidad de los participantes, la confianza de los espectadores y la ejemplaridad que el deporte proyecta sobre la sociedad. Es desde esa perspectiva desde la que debe entenderse la intervención disciplinaria de la FIFA.

 

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José Domingo Monforte. Abogado. DOMINGO MONFORTE

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