Martes, 21 de Julio de 2026

Actualizada Martes, 21 de Julio de 2026 a las 13:36:28 horas

Sandra Moreno
Sandra Moreno Martes, 21 de Julio de 2026

Haaland, el gigante vikingo que habla de corresponsabilidad

F: Europa PressF: Europa Press

Hay declaraciones y gestos que pesan más que un título. Y las que ha manifestado Erling Haaland en el Mundial de fútbol son para enmarcar. Con 25 años, el noruego ha dejado el balón a un lado durante unos minutos para hablar de algo que rara vez ocupa titulares deportivos: la responsabilidad de los hombres en el cuidado del hogar y de las personas que dependen de ellos. Haaland ha sido tajante al calificar de absurdo que todavía haya hombres que no sean corresponsables en sus hogares.

 

No es ayudar, es corresponsabilidad

 

El matiz que introduce Haaland no es menor. No habla de que los hombres "ayuden". Habla de asumir una parte de la responsabilidad que le corresponde en el sostenimiento del hogar y en la atención de hijas e hijos. Es la diferencia entre hacer un favor y cumplir con un deber, y esa distinción es precisamente la que reclama el mandato de igualdad en el que se fundan las democracias occidentales.

 

El trabajo de cuidados (limpiar, cocinar, criar, acompañar a personas mayores o dependientes, planificar y organizar las tareas) ha sido durante siglos invisible y gratuito, sostenido en exclusiva por mujeres. Que un futbolista de proyección mundial, con su carisma y en la cúspide de su carrera, lo nombre sin rodeos y lo sitúe como parte de su identidad pública tiene un valor que trasciende lo deportivo: normaliza una conversación que muchos hombres siguen esquivando.

 

Noruega, un país avanzado que lleva la igualdad en el ADN

 

Que estas palabras vengan de Haaland no debería extrañarnos. En el Mundial decidió portar el apellido "Braut" en su camiseta en homenaje a su madre, Gry Marita Braut, antigua atleta de heptatlón, reconociendo así su influencia en la persona que es hoy. Que venga de un noruego, no es casualidad. Noruega figura sistemáticamente entre los países más avanzados del mundo en igualdad, y no sólo sobre el papel.

 

El sistema educativo incorpora desde edades tempranas contenidos sobre cuidado del hogar y reparto equitativo de tareas, de manera que la corresponsabilidad se aprende como algo cotidiano, no como una reivindicación excepcional. A esto se suma una de las bajas de paternidad más extensas del planeta, de la que hace uso en torno al 90% de los padres noruegos. Cambiar pañales, cocinar, limpiar o cuidar de los hijos forma parte del rol paterno sin que suponga ninguna proeza ni motivo de aplauso especial. Haaland, según ha explicado, aplica exactamente esa lógica en su propia casa, donde comparte con su pareja las tareas domésticas y el cuidado de su hijo.

 

Herencia vikinga

 

Resulta inevitable rastrear en la propia historia noruega las raíces de esta mentalidad. Las sagas escandinavas y buena parte de la investigación arqueológica reciente apuntan a que, en la sociedad vikinga, los roles de género no encajaban en el molde rígido que se impuso siglos después con el Cristianismo. Se conservan relatos y hallazgos que demuestran la existencia de mujeres guerreras, con capacidad para combatir y ejercer autoridad, mientras los hombres se ocupaban también de labrar la tierra y atender a los hijos cuando la comunidad lo requería. Las mujeres, además, gozaban de un estatus legal notable para su época: podían solicitar el divorcio y conservar derechos sobre sus bienes y descendencia.

 

La importancia de los referentes

 

Que este mensaje llegue precisamente de Haaland resulta significativo, porque hablamos de un hombre imponente, de gesto adusto sobre el césped, forjado en la disciplina más exigente del fútbol de élite. Y sin embargo, fuera del terreno de juego se muestra cercano, cariñoso con los suyos y con los niños que se cruzan en su camino. Esa combinación de fuerza y ternura desmonta el estereotipo de que el cuidado y la sensibilidad son incompatibles con la masculinidad estereotípica. Para muchos chicos que lo admiran, ver a su ídolo hablar con naturalidad de fregar, cocinar, cuidar o cambiar pañales vale más que cualquier campaña institucional.

 

El fútbol genera referentes constantemente, pero pocos se atreven a reivindicar lo doméstico, un ámbito históricamente relegado. Haaland, con su naturalidad habitual, ha logrado poner el cuidado del hogar y la familia al mismo nivel que sus estadísticas goleadoras. Ésta es una forma de liderazgo: demostrar que los deportistas de élite también pueden ser hombres comprometidos con su pareja, su hijo y las tareas del hogar.

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