Miércoles, 01 de Julio de 2026

Actualizada Miércoles, 01 de Julio de 2026 a las 18:50:42 horas

La FIFA y el equilibrio entre fútbol y negocio en el Mundial 2026

C. DE SILVA Martes, 30 de Junio de 2026

El Mundial 2026 pasará a la historia por muchos factores más allá del recorrido de la selección campeona. La ampliación a 48 participantes es la base para entender las prioridades de la FIFA, evidenciadas de forma esclarecedora desde el primero y hasta el último partido de la competición; y en otros aspectos que superan la faceta puramente deportiva.  

 

Mientras los aficionados y los especialistas llevan meses dándole vueltas a cuáles son los favoritos para ganar el mundial 2026 y cómo responderán a lo largo del torneo, el máximo organismo del fútbol internacional ha ido preparando un formato que difiere notablemente de las ediciones anteriores. El resultado es la transformación de la Copa del Mundo como la hemos conocido hasta ahora, en una muestra más de cómo el aspecto financiero, el negocio, está alterando las normas clásicas del fútbol. 

 

La presencia de 48 selecciones, lo que significa un 50% más de las 32 que se han mantenido desde la edición de 1998, ha sido el primer paso en esta dirección. El objetivo ha sido doble, ya que la expansión del Mundial a más países se ha traducido en mayores ingresos para la FIFA. Los derechos televisivos se venden con más facilidad, ya que la demanda es superior, y esto se traduce en más empresas dispuestas a pagar por anunciar sus productos. En lo social, la justificación es sencilla, pues nadie aparentemente se debería oponer a que más países tengan la posibilidad de jugar la Copa del Mundo. La perspectiva es diferente en el aspecto deportivo. 

 

Expansión vs desgaste físico

 

Este cambio en el número de selecciones ha traído consigo la disputa de una eliminatoria más de lo habitual hasta ahora. Si entre Francia 98 y Qatar 2022 los equipos que superaban la fase de grupos accedían a octavos de final, ahora hay que pasar por los dieciseisavos. Es decir, para ganar el Mundial hay que disputar ocho partidos. La dificultad aumenta y los entrenadores están obligados a gestionar mejor los esfuerzos, especialmente entre aquellas selecciones favoritas que cuentan con futbolistas que acumulan una carga de partidos muy alta. 

 

En el otro lado de la moneda están los países con una tradición futbolística menor que tienen la posibilidad de jugar una Copa del Mundo. En la edición de 2026 el premio ha sido para Cabo Verde, Curazao, República Democrática del Congo, Nueva Zelanda, Haití, Irak, Jordania o Uzbekistán; que son selecciones debutantes u otras que llevaban muchos años sin estar en un escenario de estas características. 

 

Estilo NBA con motivos comerciales

 

Teniendo en cuenta que el Mundial se disputa en Estados Unidos y Canadá, además de México), la comparación con la NBA es inevitable. El motivo es el nuevo formato que la FIFA ha aplicado en todos y cada uno de los partidos. Una especie de cuatro partes que se comparan con los cuatro cuartos característicos de un partido de baloncesto. La justificación se encuentra en las altas temperaturas que golpean muchos de los partidos. No es baladí, pues en España ya hemos visto esta situación en determinados partidos disputados en agosto. 

 

La diferencia es que mientras que en LaLiga esta situación es la excepción, en el Mundial se ha convertido en la norma. Además, hay partidos donde las temperaturas no son tan elevadas como para realizar la llamada pausa de hidratación. ¿Por qué entonces la FIFA la lleva a cabo en todos los encuentros sin distinción? El motivo es puramente económico. Durante los tres minutos que dura cada uno de estos dos descansos, las televisiones incorporan anuncios comerciales que pasan por la caja de la FIFA. 

 

Nuevas normas para agilizar

 

Conscientes de que estos parones en los minutos 23 (aproximadamente) de cada parte suponen una ralentización de un juego que por su naturaleza es más lento que otros deportes. Quizá por ese motivo la FIFA ha instaurado nuevas normas en este torneo y que están llamadas a quedarse en un futuro; cuyo objetivo es evitar las pérdidas de tiempo, uno de los factores que, por ejemplo, han dañado la imagen de LaLiga, además de reducir el tiempo efectivo de juego. 

 

Tres son las normas principales que han transformado el juego en ese sentido. En una sustitución, el jugador tiene diez segundos para salir del terreno de juego. De lo contrario, el equipo estará durante un minuto con un hombre menos. Es la misma penalización si un equipo médico tiene que entrar o el futbolista lesionado para el partido, aunque no entren las asistencias. Por otro lado, el saque de puerta debe ser ejecutado en cinco segundos. Si tarda más, el colegio pitará saque de esquina para el rival. Además, se penalizan las retenciones de balón de los porteros o la ralentización en los saques de banda.

 

La FIFA sigUe moviéndose entre lo deportivo y el negocio; y el resultado es una nueva Copa del Mundo que despierta tanto interés como críticas. El fútbol moderno alcanza su máxima expresión bajo la dirección de un organismo que sabe que tiene la sartén cogida por el mango, pues el aficionado seguirá consumiendo el producto, le gusten o no los cambios.    

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