F. Europa PressEl centrocampista portugués Bernardo Silva jugará las dos próximas temporadas en el Real Madrid tras el acuerdo alcanzado con el futbolista, quien llega al club blanco después de finalizar su contrato con el Manchester United.
Silva, de 31 años, y quien se encuentra con Portugal en el Mundial de fútbol, estará ligado al Real Madrid hasta el 30 de junio de 2028, según informa la entidad madridista en un comunicado.
Se formó en las categorías inferiores del Benfica antes de fichar por el Mónaco, con el que ganó la Liga francesa, y posteriormente por el City, en 2018. Con el club inglés logró 6 títulos de la Premier League, un Mundial de Clubes y una Liga de Campeones, entre otros títulos. En la selección de Portugal ganó dos Ligas de Naciones de la UEFA.
Durante varios veranos Pep Guardiola consiguió convencer a Bernardo Silva de quedarse en el Manchester City, aunque el Real Madrid ha hecho oficial este miércoles su fichaje por dos temporadas. El técnico español le consideraba un pilar de su proyecto y uno de los jugadores más importantes de la plantilla y, desde que llegó en 2017 hasta que hace unos meses anunció que se marcharía al acabar su contrato en junio, el portugués ha sido seña de identidad de los éxitos del City. Irremplazable, no hay otro jugador como él en el mercado y por eso le querían todos los grandes clubes españoles.
A sus 31 años, Bernardo Silva lo ha ganado todo. Tras más de 600 encuentros, 111 goles y 103 asistencias, el portugués ha cosechado seis Premier League, una Champions League y otra decena de títulos con los 'Sky Blues', donde es una leyenda y una de las claves del éxito del club en la última década. No se puede entender el City de Guardiola sin el motor de Bernardo en el centro del campo.
A lo largo de los años, hacerse un hueco como titular indiscutible con el de Sampedor era poco más que imposible, excepto para Silva, que siempre ha encontrado acomodo en el once, ya fuera como extremo, como volante en el centro del campo, como '10' e incluso como falso 'nueve'. Ha jugado en todas las zonas del campo y siempre ha rendido. En el Real Madrid aún se recuerdan sus actuaciones en las eliminatorias de Champions en las que no se agotaba tras correr 120 minutos.
Pero tras una década en el Etihad, y quizás tras anticipar la salida de su maestro, Bernardo optó por un cambio. Al anunciar su salida dejó caer que ahora tenía la posibilidad de elegir su destino y siempre ha estado bien ligado a España. Habla el idioma a la perfección, ha dejado siempre un buen regusto aquí y sabe que a sus 31 años aún puede ser el líder de un proyecto y tiene grandes años aún por delante.
Bernardo, que juega este miércoles en el Mundial 2026 con su selección, Portugal, contra República Democrática del Congo, podría haberse ido a un retiro dorado, cazar un último contrato jugoso en un paraíso futbolístico, pero opta por la competitividad. Por eso siguió en el City cuando Guardiola se lo pedía, porque quería seguir ganando, y por eso, ahora que sabe que se acaba un ciclo en Mánchester, decide saltar a la Liga Española donde su ritmo pausado, su creatividad y sus pulmones, aún activos, serán de vital importancia para la reconstrucción del Real Madrid.
En el equipo blanco asumirá una función más parecida a la de los últimos dos años en el City, un complemento en el centro del campo. Ayudará a los otros dos jugadores en esa zona del campo, alejándose del extremo de antaño, y se deslizará por todo el medio con entrega, lucha y mucho toque.
La edad no es un problema para el portugués, que participó en los 38 partidos ligueros del City la pasada temporada y que, además, ha demostrado con los años ser un activo muy seguro en cuanto a las lesiones. Se ha perdido menos de una decena de partidos por lesión desde 2017, cuando llegó procedente del Mónaco a cambio de 50 millones de euros.
A José Mourinho le conoce a la perfección y este fichaje consolida la buena relación entre el Real Madrid y Jorge Mendes, que representa a Silva a través de su empresa Gestifute.
Que Guardiola llorara en la despedida de Bernardo Silva el pasado 24 de mayo en el Etihad no fue casualidad. Como lo fueron antes Sergio Agüero, Kevin de Bruyne y Vincent Kompany, no se entiende el City sin Bernardo Silva. Quizás en el futuro se levante una estatua en los alrededores del estadio del City, pero de momento, el portugués salta a la Liga española para volver a sentirse importante.



























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