Lunes, 01 de Junio de 2026

Actualizada Lunes, 01 de Junio de 2026 a las 19:12:03 horas

Pável Fernández
Pável Fernández Lunes, 01 de Junio de 2026

Ya es hora: Alejandro Hernández Hernández, árbitro para la final del Mundial

F: ShutterstockF: Shutterstock

Estamos a poco mas de diez días para el arranque del Mundial. Un Mundial en el que se debería reconocer de una vez por todas, al arbitraje español. Un arbitraje español que lleva años esperando un reconocimiento que nunca termina de llegar. Y quizá el caso más evidente, en este momento, sea el de Alejandro Hernández Hernández. Porque si hay un nombre que reúne méritos suficientes para dar un paso más en el panorama internacional, es el suyo.

 

Hablamos de un colegiado con experiencia mundialista, consolidado en la élite europea y con presencia en algunas de las noches más exigentes del fútbol continental, incluso desde la sala VAR en finales de Champions. No es un árbitro en construcción, ni una apuesta de futuro. Es una realidad contrastada.

 

Si la selección española no alcanza la final del próximo Mundial, la elección para arbitrarla debería ser clara. Hernández Hernández no solo cumple con el perfil, sino que representa una oportunidad histórica. Porque más allá del nombre propio, lo que está en juego es el lugar del arbitraje español en la jerarquía internacional.

 

Que ningún árbitro español haya dirigido jamás una final de la Copa del Mundo, en las 22 ediciones celebradas hasta el momento, no es solo una anécdota estadística. Es una anomalía. España ha sido durante décadas una potencia futbolística y también arbitral, con colegiados de altísimo nivel que han estado presentes en las grandes competiciones. 

 

Sin embargo, ese prestigio nunca ha tenido su reflejo en el mayor escenario posible.
Y ahí es donde entra el debate de fondo. ¿Se valora realmente el mérito deportivo? ¿O hay factores que, de manera silenciosa, condicionan este tipo de designaciones?

 

Alejandro Hernández Hernández representa una generación que ha crecido en contextos de máxima exigencia, con partidos de alta presión y un escrutinio constante. Tiene experiencia, personalidad y conocimiento del juego moderno. Tiene, en definitiva, todo lo que se le exige a un árbitro de final mundialista.

 

El arbitraje español no pide un favor. Reclama una oportunidad que, por trayectoria, por historia, ya ha ganado en el terreno de juego. Si el fútbol aspira a premiar la excelencia, la decisión no debería ser compleja. La final de un Mundial exige a los mejores. Y España tiene a uno preparado para ese momento. Y ya va siendo hora de que se le conceda.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.176

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.